jueves, 23 de febrero de 2012

André Villas Boas y el complejo de Edipo obligado



Ahora que Andre Villas Boas está en el ojo del huracán porque le ha llegado el momento de conocer el lado menos amable del fútbol que le venía acompañando hasta el momento, quizá haya llegado el momento de reconocerle sus méritos, porque leyendo algunos artículos de opinión da la impresión de que el técnico de Oporto no haya hecho más que poner la cara y la firma en el trabajo de otros; de Mourinho (sí, debe acostumbrase a vivir con sus sombra por los siglos de los siglos) por un lado como factotum, de Jorge Nuno Pinto da Costa, por el otro, como su mentor, pues fue él quien le dio la oportunidad de entrenar a un gran equipo como el FC Porto, y él sólo sea un arribista que ha aprovechado una gran ola para elevarse sobre todos… hasta darse el gran batacazo que se presupone tal y como están las cosas en Stanford Bridge.
¿Tantas ganas le tenían al técnico portugués? ¿Ha subido demasiado alto en muy poco tiempo? ¿Le queda muy grande el puesto, como parece, según las declaraciones de unos y otros?
Llama la atención que buena parte de las críticas se centran en que quizá no era todavía el momento de su llegada al Chelsea, en que le falta experiencia para dirigir a un conjunto de alto nivel, en que no hay sintonía con la plantilla…  y dejan de lado los aspectos futbolísticos, que también las hay pero son menos y curiosamente, eso es lo que a mí me llama la atención, se hace menos hincapié en ellas.
Si analizamos brevemente al actual Chelsea, podemos apreciar algunos de los defectos que se le achacan al técnico. Inicialmente, Villas Boas pretende trasladar a su nuevo equipo las características que había impuesto en sus anteriores equipos (Qué manía la de los entrenadores en ser prisioneros de su propio sistema vayan donde vayan, como si fuese una fórmula que aplicar). Desde sus inicios en la Briosa, los equipos de AVB juegan con un 4x3x3 privilegiando un fútbol de posesión y toque, con una agresiva presión desde la zona medular, con la línea defensiva muy adelantada procurando asfixiar al rival. Ofensivamente busca que el equipo marque constantemente el ritmo, sepa hacerse con el control del partido, dejando libertad a sus jugadores creativos para resolver las jugadas ofensivas desde el equilibro constante del equipo tanto ofensiva como defensivamente. Esto no lo ha conseguido implantar en los Blues; no se aprecian más que atisbos de esa presión, y más por empuje del equipo que por disciplina táctica, donde los jugadores llamados a realizar ese trabajo no acaban de encontrar la intensidad necesaria, los mediocentros que deben generar el juego ofensivo parecen desbordados ante la labor defensiva como para soltarse con libertad hacia el ataque; de los errores defensivos y la negación ante el gol de los delanteros no vamos a comentar nada que no se haya comentado en múltiples sitios.
Así que poco vemos del estilo Villas Boas en los Blues esta temporada, ¿por qué razón no ha sido capaz de conseguir que jueguen como su técnico pretendía? ¿Debería haber adaptado su esquema de juego a la plantilla con la que cuenta? ¿Hay algún otro condicionante que no sea técnico y que se le escapa al técnico portugués? Recuerdo unas declaraciones de Schuster, creo que en Radio Marca, acerca del fracaso de Wanderley Luxemburgo en el Real Madrid en el que hacía referencia a que un entrenador debe sorprender a sus rivales, y en su caso, el técnico brasileño, había llegado a España con un esquema bastante reconocible, ¿Quizá es eso lo que e ha pasado eso a Villas Boas?

Si recordamos las declaraciones de Villas Boas el día de su presentación, podemos encontrar el que se´gun los medios de comunicación es el principals problema que se le achacan desde Stamford Bridge: “Si los jugadores pierden el respeto por el entrenador, algo se está haciendo mal”. Pues parece que sí, ¿han sido los resultados los que han generado este malestar? ¿ha sido lsu poca capacidad para controlar un vestuario? ¿Al igual que al antiguo “traductor” a alguien no le acaba de gustar que el antiguo ojeador haya pasado de realizar informes a dirigir un vestuario? ¿Han fallado los fichajes? ¿No sabe cómo reaccionar cuando las cosas le vienen mal dadas? ¿Se ha obcecado en unas decisiones y no es capaz de reaccionar? ¿Le están haciendo la cama los jugadores que no “lo respetan”, aunque ahora afirme que lo que a él le importa es el apoyo de su presidente?

A mí me sorprende que se le achaque su falta de carácter, no me lo creo. No hay que dejarse engañar por el aspecto tranquilo de Villas Boas –una especie de Pablo Motos con gabardina-, pues aunque es poco dado a los aspavientos o broncas públicas, al entrenador de Oporto no le falta carácter y no duda en lanzarse a los famosos “mind games” o valorar la labor arbitral antes y después de ciertos partidos. Aunque sí es cierto que declaraciones como la anteriormente referida hacen dudar de su posición en el vestuario de los blues, y que jugar en tu país, en el que se te respeta, no es lo mismo que ganarse dicho respeto en otro país, en el que además, debe luchar contra otra figura histórica a la que lo compararán, como Mourinho, y eso él debería haberlo sabido antes de aceptar la propuesta de Abramovich.
¿Podemos decir entonces que las ganas de seguir la estela de Mourinho para hacerse un nombre más allá del de Setúbal ha acabado con Villas Boas?.¿El hiojo que quería matar al padre ha fracasado?
En su presentación con los Blues, el técnico expresó:“Vine al Chelsea contra la opinión de mi familia”,  con un proyecto consolidado en los “dragoes”, un equipo ganador, respetado, con un estilo de juego muy definido –algún día alguien se acordará de reconocer el indudable mérito de Jesualdo Ferreira como base del FC Porto de Villas Boas-, con el objetivo de volver a intentar el asalto a la Champions –Sí, aunque a algunos les llame la atención, en Oporto se tenía mucha ilusión por atacar la máxima competición con la base del equipo del año pasado (manteniendo para ello a Falcao y a los jugadores vendidos en el mercado de invierno, sobre todo Guarín)- y la poca presión de ya haber demostrado ser un entrenador ganador (y de qué manera ganó el F Porto la pasada liga Sagres)


Así pues, parece que nadie apuesta por que el entrenador portugués vaya a ser capaz de darle la vuelta a la situación del Chelsea y su futuro depende de lo que pueda durar la paciencia de ese presidente que, de momento, lo apoya. Y cuando eso ocurra, ¿qué fue lo que acabó con la aventura de Villas Boas? ¿Su ambición –la que parecía que tantos esperaban para ajustarle cuentas que, no sé dónde, le estaban guardando, su inmadurez como técnico para afrontar retos con tanta presión, su falta de carácter para dominar otros aspectos del fútbol más allá de los meramente técnicos…? ¿la sombra de “su padre futbolístico” que lo perseguirá siempre?¿O sencillamente no se puede ganar siempre y más en una liga tan tremendamente competitiva como la Premier?

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