lunes, 6 de febrero de 2012

Campeonato de Invierno

Sport Lisboa e Benfica

Nadie duda, a día de hoy de que el S.L. e Benfica es el gran dominador de la liga Zon Sagres, ahí están sus inmaculados resultados como muestra; y es que el equipo de Jorge Jesus parece haber recobrado la eficacia y la alegría en el juego que les llevó hace dos años hasta el título nacional.
Varios son los cambios que refuerzan a las “aguias” frente al equipo que el año pasado quedó a un mundo de su gran rival, aunque, sin duda alguna, es esencial la estabilidad y confianza que transmite el proyecto del técnico de Amadora, situación poco habitual en el club a lo largo de la última década.
Artur Moraes
La primera de las variaciones, y quizá la más evidente, tiene lugar en la portería, y es que el tumultuoso paso de Roberto por el arco de A Luz, y el tremendo bombardeo mediático que tuvo que sufrir desde su hiperinflaccionado fichaje (mejor no hablemos de su “turbia” venta) ha sido “corregido” con las grandes actuaciones de Artur Moraes; el portero brasileño que se incorporó al Sporting Braga el año pasado como sustituto de Felipe y que, tras la espantada de éste, acabó haciéndose un hueco en el equipo arsenalista, que, tras su incorporación alas “aguias”, se ha convertido en indiscutible en el once, relegando incluso al portero internacional Eduardo (cuya adquisición muestra que tampoco se fiaban mucho en las oficinas del club del meta brasileño) al banquillo después de sus sensacionales actuaciones durante toda la temporada y sobre todo en las rondas previas de Champions, que fueron las que le hicieron ganarse el puesto.

Ezequiel Garay
Otra de las incorporaciones que le ha cambiado la cara al equipo encarnado es Ezequiel Garay -el verdadero gran negocio del “traspaso Coentrao”-, porque el central argentino le ha dado una enorme consistencia a la zaga junto al eterno Luisao. Su sobriedad defensiva frente a los excesos ofensivos y lagunas defensivas de David Luiz, y su aportación ofensiva a balón parado han hecho que el argentino se convierta en una pieza clave de la seguridad defensiva que muestra el equipo.
La incorporación de Axel Witsel ha corregido el que la mayoría de los analista señalaban como el gran problema del equipo lisboeta; el desequilibrio que se producía en la medular con la solitaria presencia de Javi García, y que generaba excesivos espacios libres si los jugadores ofensivos no acudían a defender con rapidez o no realizaban la presión de forma coordinada. La fuerza y versatilidad del belga ha generado ese equilibrio, bien sea para ayudar defensivamente al murciano, bien para iniciar la presión o para descolgarse ofensivamente con mucho peligro, y ofrece muchas más alternativas y estabilidad que jugar con un centrocampista ofensivo como Aimar, que, ahora que ha regresado a su posición de 10, está realizando una de sus mejores campañas en Portugal sino la mejor.
Precisamente el “Cai” es otro de los factores de la gran temporada encarnada, pues su precisión, pausa y visión de juego le dan ese plus de calidad que todo gran equipo necesita cuando se acerca al área rival. Si bien, el gran Aimar de clase mundial es posible que no vuelva a aparecer, no hay duda de que su calidad le sigue llegando para la liga portuguesa.
Por último debemos citar al omnipresente “Tacuará” Cardozo, que no podrá ser el jugador más popular de “A Luz”, o pondrá de los nervios a más de uno en el graderío, pero sus registros goleadores año a año no dejan el más mínimo lugar a la duda.
La revelación de la delantera, al menos para los que no lo conocían, está siendo el hispanobrasileño Rodrigo Machado. Ya desde la pretemporada Jorge Jesus le dio confianza que él devolvió con goles y buenas actuaciones. El paréntesis del mundial sub20 no impidió que poco a poco fuese entrando en el once inicial. Su polivalencia en la delantera, se complementa, además, con su importancia dentro del vestuario, pues su dominio de portugués, castellano e inglés lo convierten en la mano derecha de su técnico.
Rodrigo
Otro jugador que está sorprendiendo a la parroquia lisboeta es el español Nolito. El hecho de no haber jugado en primera división y de incorporarse a un club con la enorme presión y exigencia del Benfica hacía albergar ciertas dudas que el andaluz ha ido borrando poco a poco con sus decisivas actuaciones, su entrega y verticalidad y, pese a las reticencias de Jorge Jesus, que ha preferido poner en su lugar a Bruno César, es capaz de competir de tú a tú con el ex de Sao Paulo y de resolver partidos en los momentos en los que sale al campo.

Decepciones.

Capdevila. Llegó al final de la pretemporada cuando Emerson, que no es nada del otro mundo, dicho sea de paso- se había confirmado en el lateral izquierdo. Su baja forma y sus exigencias de contar con una oportunidad han exasperado a Jorge Jesus -y ya sabemos que el de Almada no es un técnico de carácter débil precisamente-, que no le ha dado mucha bola hasta que no ha visto cierto compromiso por parte del catalán. A ver si ahora que se ha confirmado su permanencia hasta final de temporada, Capdevila comienza a mostrar el nivel que lo llevó a ser campeón con la roja.

Enzo Pérez. Llegaba como un jugador importante para los tres cuartos del Benfica y las lesiones en un principio y unas equivocadas declaraciones de las que todavía hoy sigue arrepintiéndose entrevista a entrevista han hecho que Jorge Jesus lo tenga como cabeza de su lista negra. Ahora que parece reintegrarse en la disciplina del equipo, tiene una nueva oportunidad pero, o mucho cambia la situación –y el fichaje de Yannick Djalo no da muestras de eso- o parece difícil que tenga una oportunidad durante esta temporada.

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