jueves, 2 de febrero de 2012

El polémico regreso de los equipos B




 Después de varios años en los que los medios de comunicación ponían la liga española como ejemplo para recuperar los equipos filiales (por si alguien no lo sabía, en Portugal ya los hubo en su momento), finalmente, será el próximo año cuando se consume su vuelta. Y es que al Marítimo B, único filial que se mantenía, y cuyo éxito a la hora de surtir de jugadores al primer equipo madeirense ha servido como acicate a esta medida, se unirán equipos B del FC Porto, el Benfica, el Sporting Club, el Sporting de Braga y el Vitoria de Guimaraes que, y aquí viene lo incomprensible de la decisión, se incorporaran a la liga Orangina (equivalente a nuestra segunda división), que ampliará su número desde los 16 equipos actuales hasta los 22 que tendrá la próxima temporada.
Pese a lo poco ortodoxo de su puesta en práctica, la razón básica de la vuelta de los equipos filiales sí parece bastante lógica, y es que los jugadores que acaban su etapa sub 19 no tienen una salida inmediata hasta su posible llegada al primer equipo, o al menos a las exigencias del fútbol profesional, iniciando entonces un amplio –en algunos casos casi interminable- periplo de cesiones por equipos de 2ªB, liga orangina, y sólo en algunos casos en equipos de la primera categoría, incluso en ligas extranjeras, sin que con ello se asegure su definitivo aterrizaje en el equipo que lo ha formado que, salvo en escasas ocasiones, ni siquiera ha podido ahorrarse su salario anual.
Ahora vayamos a lo “sorprendente”, y es la súbita ubicación en la segunda categoría de estos equipos B, obviando al resto de equipos la liga, sobre todo teniendo en cuenta las actuales normas; pues el Maritimo B, que juega en la lamada 2ª división B no puede ascender, como mucho puede contar con tres jugadores del primer equipo, y debe poner en el campo un número limitado de jugadores formados en el club y menores de 23 años-. Otra de las razones que nos hacen “sorprendente” esta decisión, además de la celeridad en ponerla en marcha, es lo caro que resulta ascender desde esta 2ª división B, formada por tres grupos, en los que sólo el campeón de cada uno de ellos, pasa a una liguilla final de la que sólo ascienden los dos primeros. Pero no, a seis equipos se les “regla este ascenso”, y el Marítimo que de gracias a Dios por haber mantenido este segundo equipo durante todos estos años, claro está.
Así pues, una vez más, los equipos grandes han visto favorecidos sus intereses frente al resto, pues de golpe y porrazo, han colocado a sus filiales en la segunda categoría. ¿En qué salen ganado?.
En Portugal, al contrario que en España, los jugadores que acaban su etapa sub19, no tienen una etapa intermedia en el fútbol profesional para incorporarse al primer equipo, así que o se trata de un jugador muy bueno y que ha podido dar ese salto, o debe empezar una casi interminable serie de cesiones a diversos equipos de distintas categorías hasta acabar afirmándose o bien en su equipo matriz –lo cual no ocurre en muchos casos- o bien en otro emblema de 1ª o 2ª división. La aparición de los equipos B harán que estos jugadores puedan ir mostrando sus cualidades dentro del equipo, como sucede en España, con una pequeña variante, y es que el equipo B, al estilo de lo que sucede con los reserves de la liga inglesa, podrá incorporar un máximo de tres jugadores del primer equipo, con la diferencia de que no estamos en una liga propia sino en una competición nacional.
Pero ¿cómo se va a organizar esta nueva situación si, a la vez, se pretende ampliar la liga Zon Sagres? ¿Habrá descensos este año? ¿Ascenderán más equipos de la liga orangina? ¿Qué ocurrirá con la 2ª división B, en la que sólo el campeón tiene acceso a la fase de ascenso? ¿Cómo es posible que los equipos pequeños hayan permitido tal desaguisado? Debemos tener en cuenta que un equipo medio de la 3ª categoría de la liga portuguesa tiene un presupuesto que ronda los 90 mil euros, en muchos de ellos es claramente inferior, por lo cual muchos de sus jugadores proceden del enorme contingente de cesiones de clubs de superiores categorías que utilizan muchos de estos equipos (en algunos casos funcionan como equipos satélites, como el Vizela, con 23 jugadores procedentes del Sporting Braga), ¿Qué sucederá ahora? ¿Será beneficioso, sin embargo, puesto que les obligará a formar a sus propios jugadores en vez de depender de todas estas cesiones? ¿Fomentará esta medida la incorporación de jugadores portugueses a los equipos o serán los equipos B un nuevo vivero de jugadores extranjeros, y los equipos de 2ª división B un almacén de jugadores africanos y brasileños como ocurre en muchos casos actualmente?
En fin, ya veremos que sucede.

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