lunes, 28 de mayo de 2012

Cristian Rodríguez (Jugaron en Portugal)

Cristian Gabriel Rodríguez Barroti
20-IX-85, Juan Lacaze (Uruguay)
1´78 y 81 kg
Peñarol, PSG, Benfica, FC Porto, Atlético de Madrid
Extremo Izquierdo


Aunque se esperaba su salida del FC Porto después de haber sido apartado del equipo esta temporada a la vez que su contrato con los dragoes llegaba a su fin, me he sorprendido cuando he leído su fichaje por el Atlético de Madrid, no porque sea un buen o un mal fichaje, eso lo dirá el tiempo, sino porque se rumoreaba insistentemente su vuelta a América para jugar bien en Brasil (durante mucho tiempo se rumoreó su incorporación a Gremio) o incluso para volver a jugar en Peñarol.
Porque fue en el equipo manya donde el cebolla (así llamado porque su juego provacaba las lágrimas de sus rivales) dio sus primeros pasos (había empezado en el equipo de su barrio, Juan Lacaze) debutando con sólo 16 años y asentándose paulatinamente en el equipo hasta su explosión en el año 2003, primero con la sub20 y después, precisamente por culpa de una lesión que le impidió estar con sus elección y lo hizo vovler a Peñarol, siendo un jugador muy importante en la conquista del título liguero de ese año. Al año siguiente sería convocado por la selección absoluta de su país aunque cpaitanearía al sub 20 de la celeste en el sudamericano del año siguiente, ya como jugador básico en el equipo carbonero.

Su paso a Europa parecía inminente y no estuvo exento de polémica, pues Peñarol denunció su fichaje por el PSG (juntamente ocn el de su compatriota Carlos Bueno), hecho que impidió competir al jugador durante casi un año, y que impidió que su adaptación al equipo parisino fuera la deseada, no llegando a ser titular de forma habitual aunque sí realizó intermitentes actuaxciones de nivel.Ciertos medios de comunicación franceses lo conocían como "el pittbull".


Su salvación fue,de nuevo, la selección charrúa, gracias a la que, al final del verano del año 2007, junto a su compatriota Maxi Pereira se incorporaría al Benfica de José Antonio Camacho, equipo en el que poco a poco fue imponiendo su juego y su calidad, convirtiéndose en un jugador muy importante en aquel Benfica que intentaba suplir la salida de Simao con dirección al aAtlético de Madrid y se veía incapaz de frenar la apisonadora del FC Porto de Jesualdo Ferreira.
Su gran temporada hizo que las aguias no lo dudaran y se apresurasen a cerrar su definitiva incoporación al equipo encarnada, de hecho las negociaciones se daba casi por concluidas, cuando, en una maniobra fulminante desde Oporto (algo que, curiosamente sucedería temporadas depsués con otros hombres como Alvaro Pereira, Mangala o Danilo), la situación dio un giro de 180º y el cebello acabaría viajando hacia la Invicta a cambio de 7 millones de euros por el 70% de su pase.


Su primera tmeporada en la capital del Duero fue una continuación de su primer paso por Portugal, mejor incluso, pues estaba en un equipo campeón, y a su llegada se incorporó con enorme naturalidad soportando la presión de fichar por el gran rival y realizando una temporada realmente buena.
No fue la única temporada buiena que haría en el equipo balnquizaul, pero ciertamente su rendimiento comenzó una línea descendente, castigado por las lesiones –desde sus años en París las lesiones musculares lo han perseguido con cierta frecuencia- y quizá no ha asumido la política habitual en el club de buscar inmediatamente sustitutos a los jugadores importantes para que vayan asimilando la idea de juego del equipo, dejando poco a poco hueco a otros jugadores, Varela en un principio, James Rodríguez últimamente y además, digamos que tampoc su actitud ha sido la más atinada últimamente –una agresión a Heonze en un Argentina-Uruguay le generó cuatro partidos de sanción, por lo que Tabarez decidió no convocarlo para el mundial- y en las últimas dos temporadas ha tenido más de un problema disciplinario, discusiones, con el diector general del FC Porto después de ser expulsado en un partido de liga europa, discusiones con Vítor Pereira este año, un enfrentamiento que, parece ser, llegó a las manos con Joao Moutinho...  lo cual unido a sus constantes lesiones, y a que estaba al final de su contrato provocaron que el FC Porto le permitiese volver a Uruguay y buscarse equipo (de hecho, la medalla de campeón de liga de esta temporada la recibió gracias a que su compañero Álvaro Pereira se la llevó a la convocataoria d ela selección nacional).


Así que ¿cuál será el Cristian Rodríguez que se incopore al Atlético de Madrid, el jugador de raza, entrega, empuje, presión y hambre –características, por cierto, aplicables al actual técnico colchonero en su época de jugador, aunque el Cebolla es un jugador más técnico y con mayor capacidad para sortear y desbordar a los defensas rivales- que llegó a Portugal y triunfó en el Benfica y el FC Porto, o el jugador de las últimas temporadas, errático, intermitente, castigado por las lesiones y con una actitud relativamente conflictiva? En el primer caso, sin duda, el atlético habrá hecho un buen negocio –aunque la ficha de Cristian Rodríguez no creo que sea muy baja, de hecho su fichaje por el FC Porto, en el que en aquel momento copbraba alrededor del millón ochocientos mil euros hizo que hubiera que revisar el salario de las dos estrellas de los dragoes en aquel momento, los argentinos Lucho y Lisandro, por encima de esa cantidad-, tien a un jugador madura, con experiencia europea al más alto nivel, con unas cualidades técnicas y físicas acordes al club al que se incorpora y con muchas ganas de recueprar el nivel que ya demostró en su momento. En caso contrario, al menos hasta ahora, no ha demostrado ser  un jugador que se contente con asistir como espectador o segunda o tercera opción. Ya veremos qué sucede.

El Cebolla es, como hemos señalado, un jugador de raza, zurdo, que en los últimos años ha jugado como extremo por esa banda, agresivo, más impetuoso que técnico, lo que no quiere decir que no sepa qué hacer con el balón en los pies. Es un jugador polivalente, intenso, presionante, más que veloz es un jugador con ritmo, pese a su corpulencia –la verdad es que tiene cierta tendencia a ganar peso o quizá sea yo que, en ciertos momentos, lo veía un poco pasadito- o justamente gracias a la fuerza que le da la misma. En el campo es un todoterreno, sacrificado, combativo, con determinación en su juego ofensivo, realmente molesto para los defensas y del que deja huellas de su esfuerzo en cada jugada. No es jugador de marcar muchos goles, pero nunca anda lejos de la decena, posee un disparo bastante certero y va bastante bien de cabeza, además de tener cierto olfato para aparecer en segunda línea y aprovechar los rechaces y los balones muertos en el área con una definición más que aceptable.


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