jueves, 31 de mayo de 2012

Hulk (Son muy buenos II)

Givanildo Vieira da Souza, “Hulk”
25-VII-86, Campina Grande (Brasil)
1´78 y 68 kg.
Delantero.
Vitória (Brasil), Kawasaki Frontale, Consadole Sapporo (cedido), Tokyo Verdy (cedido), FC Porto (¿Hasta el 2012?)

                               
Cuando hace unos años el FC Porto pagó la nada despreciable cantidad de 5´5 millones de euros por el 50% del pase de un jugador llamado Hulk a un equipo de la 2ª división japonesa, lo que a muchos se nos ocurrió fueron dos cosas; la primera tiene que ver, inevitablemente con el nombre del jugador, ¿pero quién tuvo la ocurrencia? ¿será su nombre real?; la segunda con el precio pagado por él y las dudas existentes sobre su verdadero nivel pese a haber marcdo 47 goles con el Tokio Verdy, al fin y al cabo lo había hecho en la segunda división de Japón.
Desde que aterrizó en la Invicta no tardó en disipar todas las dudas; no sólo el nombre le venía como anillo al dedo sino que realmente era un jugador de muy buen nivel. Hoy es muy fácil señalar al brasileño como uno de los futbolistas más destacados en el fútbol europeo, pero en el momento en que debutó, en la derrota frente al Sporting en la supercopa, no creo que hubiese mucha gente que pudiese anticipar el impacto de este jugador en la liga portuguesa y en el equipo que había asumido el riesgo de su contratación por un precio, entonces, bastante elevado (no olvidemos que los 5´5 millones eran sólo por la mitad de su pase.

La peculiar historia de Hulk con el fútbol comienza precisamente en Portugal, en Vila Nova da Gaia, población que se encuentra al otro lado del Duero, en frente de Oporto, porque allí llegó el jugador cuando sólo tenía 15 años para incorporarse a los juveniles del Vilanovense, club en el que como se puede leer aquí y aquí estuvo en unas condiciones bastante difíciles y en el que, curiosamente, coincidió con el actual jugador del Betis, Nelson.
Con la camiseta del Tokio Verdy

Así pues, el jugador regresó a Brasil, al no haber nadie en Portugal que pudiera hacerse cargo de él como tutor y, ya en su país, comenzaría a jugar profesionalmente en el Vitória (único equipo en el que militaría y con el que sólo jugaría un partido) y, con sólo 18 años decidió emprender de nuevo la aventura, esta vez al otro extremo, para irse a Japón (a veces este tipo de decisiones que pueden parecer precipitadas o ciertamente extrañas acaban premiando al jugador que asume el riesgo, cosas de la globalización) para incorporarse al Kawasaki Frontale, equipo que poco después lo cedió a un equipo de segunda división, el Consadole Sapporo, en el que anotó 25 goles. Estamos en el año 2006, y en la temporada siguiente tampoco volvería al equipo que tenía sus derechos sino que fue cedido una vez más, y a otro equipo de segunda división, el ya mencionado Tokio Verdy, con el que anotó los ya referidos 37 goles. Tampoco permaneció en su club de referencia en la temporada posterior, sino que, después de sólo dos partidos,  volvió a ser cedido al Tokio Verdy. 13 partidos y siete goles después, el brasileño se incorporaría al FC Porto de Jesualdo Ferreira, al que fue convenciendo poco a poco, adaptándose al nuevo estilo de fútbol y a la posición escorada en banda junto al Cebolla Rodríguez y a Lisandro en la delantera de los dragoes. Su periplo asiático concluiría con la nada despreciable cifra de 74 goles en 111 partidos.


En su primera temporada en Portugal fue una de las sensaciones de la liga, apareciendo progresivamente n las alineaciones del equipo y jugando sin presión, algo que se suele hacer en el equipo blanquiazul con sus promesas que van adquiriendo responsabilidades poco a poco según van siendo traspasados los jugadores más relevantes, pasando a ocupar su puesto en la dinámica del club de modo natural (lo mismo se hizo con Freddy Guarín en su momento, con James Rodríguez y, previsiblemente, lo mismo ocurrirá con Iturbe). Esa primera temporada Hulk acabo con 9 goles y 9 asistencias, y empezando a aparecer en las notas de muchos clubs importantes dispuestos a seguir sus evoluciones en la liga portuguesa.


El personaje se come al hombre
El FC Porto no tuvo la más mínima duda, y ese mismo verano (año 2009) ató al jugador con una cláusula de 100 millones. Esa temporada, con el delantero firmemente asentado en el equipo fue la de su despegue a nivel europeo, aunque la sanción recibida por los incidentes en el túnel de vestuarios del estadio de A Luz que le costaron cuatro meses de sanción (todavía sigue abierta esta causa relativa a unas agresiones de jugadores del FC Porto a unos miembros de la seguridad del Benfica después de un caliente clásico portugués) que, aunque serían reducidos posteriormente a cuatro, obligarían, sin embargo, a perderse 18 partidos de su equipo (no es este el sitio para hablar de los comités en Portugal y del asunto de los vestuarios que, todavía hoy se discute)Aún así,  el jugador participaría en los últimos partidos de esa temporada, sin duda alguna, cortó mucho su progresión.
Así pues, el despegue del jugador a nivel europeo se vio ligeramente ensombrecido por una campaña más discreta de su equipo –y extraordinaria de su gran rival de la capital- en el último año de Jesualdo Ferreira como entrenador, pero tanto a nivel nacional, como europeo, pocos tenían alguna duda de la joya que se estaba puliendo en el barrio de as Antas.


Su temporada 2011-2011 fue tan espectacular como la del equipo entrenado entonces por André Villas Boas, en la retina queda su doblete en el famoso 5-0 frente al Benfica y el baile que le dio al (poco)adaptado David Luiz, al que Jorge Jesus decidió colocar en el lateral izquierdo. Esa espectacular temporada concluyó con el tripleta de su equipo (liga, copa y Europa League ante el Sporting Braga en Dublín) y con 36 goles en su haber, 23 goles en liga y 21 asistencias en la misma competición.

Esta última temporada ha vuelto a ser un jugador capital en la liga conseguida por su equipo siendo el verdadero sostén del equipo cuando los resultados no acaban de acompañar a los dragoes, los goles no llegaban (la salida de Falcao dejó a Kleber como único punta nato, y los goles del brasileño sometido a una fuerte presión, no llegaban), se barruntaba el cese de Vítor Pereira y el FC Porto sufría duros reveses en la fase de grupos de la Champions League. Sin embargo, aunque sus números no fueron tan exuberante como otras temporadas, su ascendencia en el equipo y en el vestuario fueron básicas e indispensables para conseguir el objetivo final, remontando la distancia que tenía el Benfica, y dándole al equipo una nueva liga, quizá la última, si acaba cumpliéndose lo que parece ser su deseo de buscar nuevos retos.

¿Qué podemos decir de Hulk como jugador? Pese a su nombre, no destaca por poseer un físico espectacular, no es precisamente alto –no llega al 1´80- pero sin duda alguno es un jugador potentísimo, con un físico privilegiado, un atleta que arranca con muchísima fuerza y es difícilmente controlable cuando encara a los defensas, casi siempre desde la banda, con sus diagonales como cuchillos que finaliza –cada vez mejor- no sólo con su poderoso disparo con el cañón que posee en su zurda (lástima que la diestra la tenga de apoyo y acompañamiento), sino, cada vez lo hace más y mejor, habilitando a un compañero mejor situado, aunque todavía tiene cierta querencia por la ofuscación y acaba individualmente más jugadas de las que debería sin levantar la cabeza todo lo que sí debiera.

Aunque inicialmente le costó adaptarse a jugar caído en banda, finalmente no hay duda de que esa es la posición desde la que genera más peligro, pues sale del control de los defensas y puede cambiar de posición de modo natural sin entorpecer la rotación del equipo. Sus diagonales son muy peligrosas, sus incursiones por banda provocan el pánico, pero donde es realmente imparable es con espacios, ahí hace gala de sus mejores virtudes, potencia, velocidad, técnica, pues es un jugador hábil con el balón en los pies, capaz de sacar a relucir diversos recursos técnicos con pericia no solo en carrera sino también parado con el balón en los pies.

Es de suponer que, si finalmente abandono Oporto, acabará en un equipo grande en el que, si no ocurre nada extraño y su adaptación es buena (De un chico que se vino a Portugal con 15 años y a Japón con 18 no hay que tener muchas dudas ahora que es un hombre, padre, con experiencia y reconocimiento) dará un nuevo salto en su carrera que lo llevará a situarse entre los cinco-diez delanteros más importantes del continente y que, le abrirá, sin dudas ni recelos, las puertas de la selección brasileña frente a competidores del nivel de Neymar o Leandro Damiao. Parece ser que el equipo que más interesado está en él es el Chelsea, veremos si los blues se acercan a los 50 millones como punto de partida para sentarse a negociar que exige Pinto da Costa, ¿los merece?

Actualización a 3 de Septiembre de 2012

Pues finalmente no han sido 50 sino 60 millones de euros los que el Zenit de San Petersburgo ha puesto en la mesa por el brasileño en la bomba que ha sacudido al fútbol portugués cuando, en muchos casos, se daba por segura la continuidad del delantero en la Invicta una temporada más.



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