sábado, 26 de mayo de 2012

Nolito (Españoles en Portugal II)

Manuel Agudo Durán, "Nolito"
15-XI-86, San Lucar de Barrameda (Cádiz)
Extremo
Écija, FC Barcelona B, SL Benfica


La primera noticia que muchos tuvimos sobre Nolito (al menos los que no seguimos con asiduidad el grupo que engloba a los equipos del sur de España) fue en un partido de copa del rey, en el que su equipo de entonces, el Écija, empató a uno con el Real Madrid. Volvimos a saber de él, cuando el Barcelona lo incorporó para su equipo filial en el verano de 2008, ya con 22 años, y cuando lo vimos jugar en el equipo entrenado entonces por Luis Enrique, entendimos por qué el conjunto blaugrana lo había incorporada. Y es que, aunque todos hablamos hoy en día de Thiago Alcantara, Cuenca, Oriol Romeu, Fontás o Martí Montoya, aquel Barcelona B bailaba al son ofensivo que marcaban el sanluqueño y su compañero en la delantera, Jonathan Soriano.
Así que, o daba el salto definitivo al primer equipo o, como parecía evidente –aunque sí llegó a jugar varios partidos con el FC Barcelona- el periplo del extremo andaluz en Can Barça había llegado a su fin. Y ya desde el mercado de invierno del 2010-2011, el Benfica se adelantó a otros clubes para incorporarlo a sus filas en un movimiento arriesgado, pues no olvidemos que prácticamente Nolito no había jugado todavía al más alto nivel y el salto desde un equipo que jugaba sin ninguna presión a un equipo tan grande como el lisboeta parecía excesivo.
Una vez acabada su primera temporada con el águila en el pecho, parece que la apuesta ha salido bien, tanto para el jugador, que aceptó el reto de salir de España, como para el equipo encarnado, que optó por hacerse con un jugador “desconocido” para el público portugués.

                          

Nolito inició su carrera deportiva en un equipo local de Sanlúcar, la UD Algaida. Poco después pasaría por el Atlético Sanluqueño (donde, por cierto, coincidiría con José Manuel Jurado) y el CD Mestalla. Ya como jugador profesional, militó dos temporadas en el Écija Balompié; la primera temporada fue la del famoso gol al Real Madrid mientras que en la segunda temporada el equipo se quedó a las puertas del ascenso a 2ª en el Play-off frente a la SD Huesca.
En el verano del año 2008, como ya hemos comentado, se incorpora al FC Barcelona para jugar en su equipo filial y, después de ser un hombre clave en la vuelta del equipo a 2ª división A y en la enorme temporada que lo llevó al podio de la categoría en la temporada pasada, se incorporó al Benfica después de acabar su contrato.



En el equipo encarnado cayó de pie; primero con una extraordinaria pretemporada que le entregó la titularidad en bandeja, con unas actuaciones más que destacadas (ya en su debut frente al Friburgo marcó un gol, lo mismo que en su debut en competición oficial frente al Trabzonsport, en la previa de Champions, equipo frente al que repetiría en el partido de vuelta de la misma eliminatoria), que continuaría con un inicio fulgurante de liga: marcó a los siete minuto de su primer partido, racha que continuaría con un gol en cada uno de los siguientes cuatro partidos, una hazaña sólo al alcance, hasta ese momento, del mítico Eusebio.



Aunque no parece ser un jugador que entusiasme a su técnico, que le ha dado la titularidad en muchos partidos al Brasileño Bruno César, pese a no ser un jugador de banda, los números con los que el andaluz ha acabado su primera temporada en Portugal han sido realmente extraordinarios, y más si tenemos en cuenta que no ha sido titular indiscutible, por lo que si continúa en A Luz, que debería hacerlo, y goza de cierta confianza de su técnico, probablemente afrontará su segunda temporada perfectamente aclimatado al ritmo de la alta competición y a la enorme exigencia y presión que, cada día, hay alrededor del Benfica.

                           


La mejor virtud de Nolito es su verticalidad, nunca lo verás parado en el campo, siempre em movimiento, con el balón en los pies buscando la línea de fondo, sin balón buscando el hueco, el desmarque, el apoyo a su compañero con el balón. Aunque juega habitualmente en la banda izquierda, puede hacerlo en la banda contraria a pie cambiado, en el centro como segundo delantero, en posición de interior... Como buen jugador de banda Nolito posee un regate fácil, a veces un poco trompicado, que le permite avanzar con rapidez con la gran virtud de saber cuándo debe soltarlo en lugar de recorrer metros sin aportar fluidez al juego. No es un jugador fino, pero sí efectivo, capaz de continuar jugadas que parecen imposibles, aprovechando los rebotes, las indecisiones de los defensas rivales para meter el pie y llevarse el balón en el barullo, realizar explosivos desmarques en ruptura, buscar el balón al pie simulando un desmarque en profundidad, apoyar a sus compañeros cuando están presionados, capaz de hacer efectivas paredes para percutir sobre defensas cerradas, buscando diagonales si ve el carril izquierdo cerrado, armando el disparo en cuanto ve un hueco, sin pensarlo dos veces. En los partidos en los que Nolito ha saltado desde el banquillo (muchos más de los que se hubiese merecido por méritos) Jorge Jesus ha buscado en él un revulsivo, el jugador que aporte un aire nuevo al equipo, que cambie el ritmo del juego -y con gran éxito, por cierto-, pues posee ese estilo tan característicos de muchos jugadores españoles de los últimos tiempos (se me ocurren ahora los nombres de Juan Sabas o de Munitis, incluso de Paco Llorente en su momento), ratonero e incisivo, capaz de revolucionar al equipo más apático y atorado con rápidas incursiones en el área rival y una garra a prueba de bomba.



No es, como ya hemos dicho, un jugado elegante, ortodoxo o de traje al que todo le sale con facilidad. Tiende demasiado a hacer avanzar el juego de modo individual metiendo en situaciones poco aprovechables, o se pasa un poco de revoluciones con ese estilo electrizante marca de la casa, o quizá el exceso de ímpetu ofensivo hace que su trabajo defensivo no esté a la altura de los deseos de su técnico, pero considero que su efectividad ofensiva, la capacidad para sacar siempre el balón jugado, entregarlo a un compañero, su generosidad ofensiva, su omnipresencia en el área, tanto en primera como en segunda oleada, su trabajo, su polivalencia, manejo de los dos pies, entusiasmo y hambre deportiva hacen de él un jugador necesario e importante en cualquier plantilla con aspiraciones.




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