miércoles, 6 de junio de 2012

Rui Costa (Grandes jugadores IX)

Rui Manuel César Costa
29-III-72, S, Jorge de Arroios (Lisboa)
1´80
Medio
Benfica, Fafe –cedido- (90/91), Benfica (91-94) , Florentina (94-01), AC Milan (01/06), Benfica (06/08)


Aunque probablemente el jugador que alcanzó mayor reconocimiento mediático de su generación haya sido Luís Figo, de hecho es el único que ha sido galardonado con el balón de oro, para muchos quizá haya sido Rui Costa, el jugador más elegante o de más clase de la famosa “Geraçao de ouro” que volvió a colocar al fútbol portugués en el lugar que, por historia y por nivel, debería ocupar. Y es que el jugador lisboeta ha dejado buena muestra de su nivel y su capacidad para liderar el mediocampo de todos los equipos en los que jugó, con esa clase especial en cada uno de sus movimientos a la hora de jugar en esa posición en la que sólo los grandes marcan las diferencias.

Crecio en Amadora, y se incorporó a su primer equipo con cinco años en el Damaia Ginásio clube, en el que lo entrenaba su padre Vítor. A los 9 años se incorporaría al equipo infantil del Benfica (la “leyenda” dice que el mítico Eusebio quedó maravillado en unas pruebas de selección), compatibilizando el equipo encarnado con el fútbol sala en el Ginásio, al igual que hacen muchos niños de esas edades.
Durante su etapa juvenil, gana una liga a los 17 años con las aguias, aunque ya hay imágenes suyas capitaneando a los “encarnados” en una final perdida frente al FC Porto cuando tenía 15 años. A los 18 años, en 1990, es llamado por primera vez a la selección portuguesa, en el que Portugal se impuso a Holanda con un gol de Luís Figo. Ese mismo año acabó su formación en el equipo de a Luz y fue cedido al Fafe, entonces en la IIª división B. Con el equipo fafense jugó 38 partidos marcando seis golos y llevando a su equipo a la lucha por el título de la división norte que, entonces, le daría el ascenso que, finalmente no lograrían en detrimento del Rio Ave.
En el año 91, formando parte de la “Geraçao de Ouro” vence el campeonato de mundo Sub20, marcó el penalti definitivo que le dio el título de campeón da su selección. Ese mismo año, Sven-Goran Eriksson le da la opción de debutar con el primer equipo del Benfica (el 22 de septiembre frente al Estoril (2-2). Con el equipo encarnado iría poco a poco convirtiéndose en un jugador capital (En aquel centro del campo jugaban Paulo Sousa, Jonas Thern, Vitor Paneira o el ruso Kulkov). Hemos de aclarar, para quien no lo sepa, que esos no fueron años fáciles para el Benfica que no consiguió ningún título hasta que, ya con Toni al mando, lograría una copa en el año 93 (5-2 al Boavista en la final con hat-trick de Paulo Futre). Curiosamente, sería al año siguiente, que había empezado con la salida de algunos jugadores hacia el Sporting alegando que no había recibido diversas mensualidades ( caso de Paulo Sousa o Pacheco), cuando el jugador lisboeta se convirtió en pieza básica de las aguias (memorables sus actuaciones en la Recopa, en especial el día de su cumpleaños en la semifinal frente al Parma), por lo que no es de extrañar que los grandes transatláticos europeos persiguiesen su fichaje.
 Así que, en el verano del año 94, después de una frustrada incorporación al Barcelona, se incorporaría a la Florentina (de Batistuta, Toldo o Cristiano Zanetti) a cambio de 6 millones de euros. Con el equipo Viola ganaría una copa y una supercopa italianas en su segunda temporada en Florencia, equipo con el que no volvería a levantar otro título hasta su último –otra copa- hasta su última temporada en la capital Toscana.
En el año 2001, el Milan lo ficha por 35 millones de euros ya que Fatih Terim, que había sido su entrenador en Florencia se lo llevó con él una vez que se incorporó al equipo rossonero; con el equipo lombardo ganó un título de cada: una liga de campeones, una liga, su tercera copa de Italia, la supercopa de Europa frente al FC Porto de Mourinho)


En su último año en la selección nacional a punto estuvo de conseguir el gran éxito internacional, largo tiempo deseado, de la “Geraçao de ouro”, pero la derrota frente a Grecia en la final impidió que este sensacional grupo pudiese retirarse después de haber logrado tan ansiado título, y Rui Costa se retiró definitivamente al final de esa competición después de 94 partidos con la selección nacional.


Rui Costa volvería al estadio de “A Luz” en el año 06, pero, pero en su segunda etapa en el Benfica no consiguió ganar ningún título, y con 36 años decidió retirarse en un partido frente al Vitória Setúbal. Tres días después se anunció su incorporación al equipo técnico como director deportivo (labor que todavía se encuentra realizando en la actualidad). En su primera temporada fuera del fútbol, logra con el Benfica, una liga y una copa de la liga, título que repetiría los dos años siguientes, luchando frente al FC Porto hasta las últimas jornadas en la actual liga y poniendo en jaque al campeón de la Champions en Stamford Bridge, con 10 jugadores, en los cuartos de final de la Champions de este 2012.


Rui Costa fue un excepcional centrocampista de corte ofensivo, elegante, virtuoso con el balón, dueño de una técnica depurada y con un arsenal de recursos y movimientos que le hacían deslizarse por los tres cuartos ofensivos del campo como si flotase. Capaz de poner el balón en la línea de carrera de sus delanteros, en el lugar exacto en el que impactaría el disparo a gol, capaz de aparecer desde segunda línea silenciosamente para acabar las jugadas en el área. El típico 10 de la actualidad que dirigía el juego de su equipo con maestría, marcando el tempo del partido, capaz de cambiar el ritmo, de guardar y esconder el balón, de hacer un cambio de orientación definitivo en el momento adecuado, con un gran olfato goleador y una sangre fría a la hora de decidir en momentos clave que lo han significado como uno de los grandes de los últimos años.


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