domingo, 15 de julio de 2012

André Carrillo (Volarán Lejos VII)


André Martín Carrillo Díaz
14-VI-91, Lima (Perú)
1,81 y 73 kg
Extremo
Alianza de Lima, Sporting


La pasada temporada el Sporting, bajo la dirección deportiva de Carlos Freitas, inició una revolución en su plantilla que llevó a los leoes a incorporar a una serie de jóvenes jugadores que, con el tiempo, se espera, comiencen a ofrecer réditos al equipo del José de Alvalade. Dicha política de fichajes resultó –y continúa siéndolo- bastante polémica al romper relativamente –algunos dirían que por completo- con la tradición formadora de la Academia de Alcochete en detrimentos de promesas procedentes, sobre todo, de Sudamérica a las que ir puliendo poco a poco e ir dando minutos en el euipo principal en una idea muy similar a la que viene utilizando el FC Porto en las últimas temporada y que tan buenos resultados ha dado en la ciudad invicta.

Entre los. Jugadores incorporados, el primero que ya ha dado buenas muestras de lo que puede llegar a aportar a corto/medio plazo –en el Sporting se espera/desea que pueda ser ya en la temporada 12/13- se encuentra André Carrillo, apodado como “el culebra” (aunque después de su evolución física –cinco kilos y una evidente masa muscular- habría que buscarle un nuevo animal), llegado a Lisboa como un desconocido, procedente de Alianza de Lima, equipo en el que debutó con sólo 16 años, y por el que el Sporting pagó unos 690 mil euros por el 70% de su pase (aunque después vendió un 20% al Sporting fund por unos 600 mil euros… ya saben esas cosas extrañas que se hacen últimamente en Portugal con fondos de inversión),, cifra cercana al millón de euros arriba o abajo que está invirtiendo en estas perlas que ha ido incorporando.




Carrillo es un extremo potente y habilidoso, vertical, descarado, sin complejos a la hora de asumir responsabilidades, aunque le falta tomar las decisiones más acertadas en el momento adecuado –defecto que se cura con el tiempo, la experiencia y los errores-, y que poco a poco va habituándose al ritmo más elevado del fútbol europeo y a una mayor exigencia defensiva y táctica. No hay dudas de que posee potencial para confirmarse como un jugador importante a nivel europeo, pero hay que tener paciencia con él, trabajarlo y pulir sus condiciones para que ese ímpetu ofensivo se manifieste de forma equilibrada y positiva para su equipo, más allá de ser el típico futbolista que deja su sello de calidad en dos o tres jugadas aisladas en un partido pero luego se diluye como un azucarillo en el agua. Debería mejorar, también, su intensidad, para ser un jugador determinante a lo largo de los 90 minutos y no ir apagándose, o dejar chispazos, sino que debería ser una constante preocupación para las defensas rivales durante todo el tiempo, aunque bien es cierto que el juego de su equipo, durante la pasada temporada, mostraba tanta irregularidad que los jugadores acababan contagiados y el equipo dependía de los chispazos de inspiración de Capel o Izmailov, así como del acierto de Van Wolfswikel, más que de un esquema y un estilo concretos de juego.




Aunque llegó, como hemos dicho, para darle minutos a Jeffren o a Izmailov, la decepcionante temporada del hispano –venezolano, y las eternas lesiones del buen jugador ruso, le dieron la oportunidad de mostrarse a los adeptos leoninos que esperan que el próximo año tenga mayor presencia en el equipo para exigirle, entonces, más capacidad de decisión, de participación en el juego de un equipo que, de una vez por todas, necesita darle una alegría a los suyos, y aún más que eso, generar ilusión en una afición resignada con las decepcionantes últimas temporadas que, por los menos, necesita un equipo con un esquema definido de juego, un equipo que sepa cómo y a qué jugar.




Lógicamente comparado con su compatriota Jefferson Farfán, Carrillo tiene en el actual jugador del Schalke 04 el espejo ideal en el que fijarse. Aunque posee menos gol que la foquita, técnicamente creo que posee característica son sólo parecidas, sino mayor potencial físico y recursos técnicos para lograr, al menos, una carrera europea como la del exjugador del PSV. De todos modos, actualmente, no puede comparársele ni en su nivel, ni en eficacia, ni mucho menos en su importancia, dentro del equipo, ni tampoco en características como la frialdad a la hora de tomar decisiones definitivas dentro del área o saber detenerse en un momento dado del juego, pensar y no obcecarse en acabar la jugada o llegar hasta la línea de fondo si hay mejores alternativas, pero esa inteligencia, lectura de juego y saber estar en la cancha, como hemos comentado, la dan los partidos, la confianza, la experiencia de haber estado anteriormente en situaciones similares... y ese es un camino que todavía le queda por recorrer a "la culebra", primero en el fútbol portugués y después,. si las cosas salen como apuntan en la actualidad, en el fútbol europeo.



Con un poquito de paciencia, no me caben muchas dudas de que estamos ante un interesantísimo proyecto de jugador.. Lo deseable sería que el Sporting se estabilizase institucionalmente primero, y deportivamente después, y confiase en el potencial que tienen muchos de sus jugadores, todavía muy jóvenes y con mucho camino por recorrer y paulatinamente les fuese dando confianza y libertad para desarrollar todo el potencial que atesoran.




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