martes, 3 de julio de 2012

Eurocopa 2012: Análisis en pocas líneas: Éxito, pero al final faltan los títulos.




Después de la derrota en las penaltis frente a España, la prensa portuguesa, en líneas generales, apelaba al orgullo como modo de devolverle al equipo -atacado con dureza desde muchos frentes desde los primeros días de concentración en Óbidos- lo muchísmo que había conseguido en un europeo en el que, desde el sorteo, muchos ya daban por eliminado al equipo de las quinas desde la primera fase. De hecho, en algunos foros, se esperaba tranquilamente a que se consumara lo que, por entonces, parecía lógico, que Holanda y Alemania dejasen en la cuneta a los lusos para sacar los cuchillos y ajusticiar a unos cuantos miembros de la selección empezando por el propio Paulo Bento, pero hete aquí que el equipo dio la cara desde el primer partido frente a Alemania, pese a la derrota,  y que una vez acabada la Eurocopa es el propio técnico de la selección el que pretende ajustar cuentas con algunas declaraciones fuera de tono.
El único problema es que apelar al orgullo no aporta títulos, queda muy bien y no sé hasta qué punto anima a los jugadores o a los propios aficionados, pero a la hora de la verdad poco tangible se puede sacar de ello. 
De todos modos, no hay duda de que Portugal ha hecho un excelente europeo y que muchos de sus jugadores han estado a un gran nivel, en algunos casos por encima de lo demostrado a lo largo de la temporada.

                          

Rui Patricio. Sobrio, seguro, eficaz, sin ningún atisbo de duda, salvando a su equipo en ocasiones (la prórroga frente a España), dirigiendo a la defensa con sobriedad y eficacia. Poco más se le puede pedir al portero del Sporting que, parece haberse confirmado definitivamente como el dueño indiscutible de la portería lusa.

Fabio Coentrao. Después de una temporada dubitativa -y es que la presión que existe en el Real Madrid es descomunal-, el lateral vilacondense fue uno de los mejores de su equipo, concentrado, atento, expeditivo, difícil de superar... aportó al flanco izquierdo seguridad y calma que, sin duda, le ayudarán en su segunda temporada con el Real Madrid en el que debe aportar precisamente esas cualidades que han hecho de él uno de los mejores laterales de la competición. En su debe, de todos modos, debemos anotar que su participación ofensiva no fue muy abundante y que, en ocasiones, parecía mentira que haya sido extremo con algunos centros desde la diagonal del área y a la cabeza de los centrales rivales que hizo

Joao Pereira. Cuando recibió apoyo de los centrocampistas, se vio seguro y por encima de la situación. En otros partidos, sobre todo la semifinal, pasó bastantes apuros frente a jugadores técnicos echando mano del otro fútbol para ir sobreviviendo. Aún así completó un europeo bastante aceptable, mostrando sus posibilidades frente a su próxima etapa en un equipo tan complicado como el Valencia. No se le puede pedir más, porque no hay más.

Pepe. Infranqueable, poderoso, expeditivo, rápido, siempre en el sitio adecuado y en el momento justo, temible si se me permite la expresión. Qué gran central si  "todos los cables" se mantienen bien conectados, de lo mejorcito que hay en el mundo.

Bruno Alves. Es una pena que en la semifinal frente a España se notase más su exceso de agresividad que las virtudes que posee el central poveiro. Pareció haber recuperado la confianza y el buen hacer conformando con Pepe un centro de la defensa contundente y efectivo. A ver si en la próxima temporada consigue recuperar en el Zenit el nivel que llevó a los rusos a poner 22 millones en los bolsillos de los dragoes.





Miguel Veloso. Por momentos a algunos nos pareció ver al mismísimo Paulo Sousa reencarnado, lástima de sus precauciones defensivas que no le permitieron soltarse ofensivamente, pero como parabrisas del equipo ha estado a un nivel que hacía tiempo que no se veía en este jugador. Sacrificado, trabajador, efectivo, capaz de sacar asimismo el balón con criterio, de apoyar a sus compañeros en la elaboración del juego y magnífico en su esfuerzo defensivo.

Joao Moutinho. Al igual que Veloso, también es un placer ver la mejor versión de un jugador qu eparecía estancado para el fútbol. Creativo, incisivo, sacrificado, poniendo kilómetros y trabajo sobre el campo, dirigiendo al equipo y dejando esa esencia de buen jugador que desprendía desde que apareció en el Sporting y que desde su aterrizaje en la invicta parece haber vuelto a destilar.

Raul Meireles. Es mi debilidad de la selección portuguesa; sus partidos en la primera fase yante la República Checa son para enmarcar, pues a su enorme despliegue físico hay que unir su lectura de juego, el saber estar y aparecer en el espacio necesario, su habilidad para dar el última pase, su empuje e impulso que permitió a Portugal plantarse en la semifinal con suficiencia. Lástima que ante España el despliegue físico acabase por ahogarlo y por oscurecer sus grandes prestaciones ofensivas de otros partidos, pero es lo que tiene jugar según las directrices del rival y no tratar de imponer tu propia idea ofensiva. Para mí, el europeo ha supuesto su confirmación como un jugador de primer nivel mundial sin duda alguna.

Cristiano Ronaldo. Excesivamente cargado de responsabilidad. Pretende ser la solución a todo, y a veces la calidad, el empuje y las ganas no dejan ver al genio. Resolutivo en algunos partidos, en otros el deseo de hacer no le permite disfrutar del juego, y ese es el gran defecto de Cristiano frente a la maoría de los grandes jugadores: a veces no sólo no disfruta sino que sufre, si fuese capaz de dejar eso a un lado, no me cabe la menor duda de que dejaría fluir todo su genio.

Nani. Otro al que le puede la presión en ciertos momentos. Es difícil tener que convivir con Cristiano como superesterella, pero al jugador de origen caboverdiano le pierde la indefinición a la hora de asumir la responsabilidad de compartir galones con el jugador del Real Madrid. Cuando lo hace, su aportación es definitiva, porque ambos extremos abren el campo de tal modo que acaban asfixiando por izquierda y derecha a los rivales. Cuando se deja llevar, pasa desapercibido, cuando asume galones los rivales tiemblan.

                       

Hélder Postiga. Hasta su lesión hiz lo mínimo que se le exigía; trabajo y al menos un golito. Si se acabase de una vez el dichoso debate del 9 sería mucho mejor para todos. Hsta que aparezca un killer en Portugal -si lo hace-. habría que ver las muchas cosas que aporta Postiga y conformarse con el hecho que necesite tres o cuatro intentos para facturar un gol..Es lo que hay, si continuamente se le menosprecia no va a mejorar sus números, si recibe apoyo y tiene confianza es posible que juegue con menos presión. Si alguien tiene otra idea mejor...

Hugo Almeida. Todo lo que se dijo de Postiga es extensible al delantero centro del Besiktas. Algunos delanteros tienen el instinto matador, otros necesitan más esfuerzos, pero a lo largo de una temporada sus números son más que correctos. Almeida entra dentro del segundo grupo, como Postiga, si obviamos el enorme trabajo que aporta y sólo prestamos atrención a que no es un goleador, no estamos siendo justos con las condiciones del futbolista. 

Nelson Oliveira. He aquí la constatación de que sus compañeros en la delantera están por delante de él. No se le puede pedir al tercer dlantero del benfica que ha jugado poco y que ha sido una de las sorpresas de la convocatoria que resuelva los problemas que han atenazado a sus selección en las últimas competiciones. Cuando confíen en él en su club, será la hora de pedirle cuentas, mientras tanto la Eurocopa ha supuesto para él una experiencia y una prueba de madurez que debería aprovechar la próxima temporada en el Benfica para dar ese paso adelante y pasar de promesa a jugador.

Silvestre Varela. Su fallo ante Alemania se vio recompensado con su milagroso gol frente a Dinamarca. Cuando entró en campo, se le vio, salió con una función y cumplió dicha función. No se le puede pedir más.

Custodio y Rolando. Sus apariciones fueron testimoniales, para reforzar el trabajo defensivo del equipo, para dejar pasar el tiempo y para hacer correcciones en el equipo -siempre defensiva, Paulo Bento, siempre defensivas- una vez que el resultado parecía amarrado. En el poco tiempo que actuaron lo primordial era no hacerlo mal, y en eso cumplieron.

                 

El resultado ha sido espectacular y aunque se haya quedado, una vez más, en "casi" y eso no aporte títulos, hay que tener en cuenta la complicado situación de la que se partía y que el equipo, en nombres, es claramente una plantilla inferior a la de otros países cuyos cambios siempore aportaban algo más al once que estaba en el campo, mejorándolo casi siempre, cosa que no ocurría en el banquillo portugués (otra cosa es que los cambios de Bento siempre han llegado con el partido muy avanzado y, con la excepción de Varela, siempre han sido para contener/defender). Que se mantenga el espíritu Ilidio Valle, ya les gustaría a muchos.


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