sábado, 6 de octubre de 2012

Sá Pinto y la persistencia en el error




Ayer se produjo la confirmación del cese de Ricardo Sá Pinto como entrenador del Sporting Clube de Portugal, noticia que, por esperada, no creo que sorprenda a nadie dado el rumbo errático que había tomado el equipo leonino -no sólo debido a sus malos resultados sino con su juego desorientado e incluso torpe- y la reciente historia del equipo de Alvalade en lo tocante a sus entrenadores

Antes de convertirse en entrenador del Sporting, Ricardo Sá Pinto había sido director deportivo del club entre noviembre del 2009 y enero del año siguiente, cuando se produjo su salida tras un  intercambio de golpes con el actual jugador del Flamengo Liedson. Supongo que no habrá que recordar a nadie el carácter del entrenador de Oporto
Posteriormente, Sá Pinto fue entrenador adjunto del Uniao Leiria, regresando a "su casa" al año siguiente una vez que Godinho Lopes llegó a la presidencia del equipo leonino para hacerse cargo del equipo junior (nuestros juveniles sub19), con el que consiguió grandes resultados tanto en liga como en la Next-Gen Series (Esa especia de Champions para equipos juveniles) con, todo hay que decirlo, una excepcional generación de jugadores.
Su llegada al primer equipo se produjo después de la dimisión de Domingos Pâciencia 8 meses después de ser nombrado, y el 14 de febrero de este año el ex-jugador de la Real Sociedad se presentó en la sala de prensa de la Academia de Alcochete dispuesto a asumir el reto y proclamando que estaba preparado para guiar la nave a buen puerto.
Curiosamente su debut se produjo en un partido de la Liga Europa frente al Legia de Varsovia (2-2 en territorio polaco), y su salida tuvo lugar después de otro partido de la misma competición (3-0 frente al Videoton, entrenador por Paullo Sousa, por cierto) cumpliendo 235 días en el cargo, en el que jugó 30 partidos oficiales con 15 victorias, 7 empates y 8 derrotas

Su inicio en el equipo leonino fue extraordinario, iniciando una interesante remontada en liga, acompañada de la clasificación del equipo para semifinales de la Europa League después de eliminar al todopoderoso Manchester City (siendo sólo eliminados por el Athletic de Bielsa), de derrotar por vez primera al Benfica, hecho que no conseguía desde hacía mucho tiempo, y con ello apartar al rival de la 2ª circular del título o de clasificarse para la final de la copa de Portugal como gran favorito frente a una Académica de Coimbra que había salvado la categoría por un suspiro.
Pero ahí se acabó el buen camino, primero porque la remontada en la liga no acabó de completarse. Posteriormente llegó la sorprendente derrota en el Jamor (el vetusto estadio nacional de Portugal donde se celebran las finales de copa), y aunque la plantilla que le han confeccionado Carlos Freitas y Luís Duque inicialmente presenta bastantes garantías, los resultados logrados durante esta temporada y, sobre todo, el pobre y desnortado juego demostrado por sus jugadores en el campo, han llevado al Sporting a precipitar esta decisión, bastante esperada desde hacía varias fechas.

Como ya hemos comentado aquí, creo que a Sá Pinto le llegó demasiado pronto una responsabilidad tan grande, no por sus aptitudes sino porque el caballo que debe manejar parece bastante enloquecido desde hace mucho tiempo. Y es que desde Paulo Bento, que completó cinco temporadas (dos de ellas incompletas), nadie ha conseguido estabilidad en el banquillo leonino; es más, podríamos decir que el caso de Bento es una excepción en toda regla, puesto que antes que el actual seleccionador portugués, sólo Laszlo Boloni había conseguido permanecer dos temporadas seguidas en el banquillo (gracias a que en una de ellas consiguió el título de liga). Antes de Paulo Bento, sólo el actual entrenador del Sporting Braga, José Peseiro había completado una temporada completa (2004-05).
Aquí podéis encontrar algunos datos sobre la situación del banquillo de Alvalade a lo largo de los últimos años, que muestra muy claramente qué es lo que está sucediendo con este club no sólo durante los últimos años sino incluso las últimas décadas.
Independientemente del baile de entrenadores (con la excepción de la ahora añorada etapa de Paulo Bento, lo que son las cosas), no puede ser que temporada tras temporada, antes de la jornada 10, el Sporting esté prácticamente descartado para la liga y, en esta, con su clasificación para la siguiente fase de la Europa League en serio peligro.

Además de depurar responsabilidades, el entrenador es el hilo más frágil y ya está cortado, supongo que habrá que seguir tirando de uno de los cabos de ese hilo, en dirección a Carlos Freitas y Luís Duque, y teniendo a Godinho Lopes en la punta definitiva del mismo (desde luego declaraciones como esta no tienen ningún sentido).

Luís Duque y Carlos Freitas rodean a su presidente Godinho Lopes
Ellos son los responsables de este Sporting, para lo bueno y para lo malo

No me digáis por qué, pero en muchas casos habitualmente he identificado al Sporting con lo que representa el Atlético de Madrid en España, un quiero y no puedo frente a los dos transatlánticos que dominan el fútbol, un equipo popular, con una imagen juvenil, fresca, querido por muchos aficionados jóvenes que huyen de lo que representan los grandes, con una idea de juego alegre, eterno candidato a romper el dominio de los poderosos, pero con apariciones muy puntuales en posiciones delanteras.
Incluso la llegada de Sá Pinto, coincidente en el tiempo con la del Cholo Simeone (aunque el bagaje del argentino era muy superior a la de Sá; dos títulos en Argentina, una experiencia en Italia, un cese por el medio en River...) parecía recurrir al espíritu y la identificación con unos colores para recuperar la buena senda que, de momento, todavía tendrá que esperar.

¿Qué debe hacer entonces el Sporting? Primero creer en un proyecto, ya lo dijimos aquí cuando Domingos Pâciencia tiró la toalla (sinceramente creo que fue una oportunidad perdida), tener calma para que ese proyecto evolucione y no sólo queme entrenadores sino también jugadores (qué vamos a decir de los aficionados) y recuperar la identidad propia del equipo, lo que significa el Sporting, aunque haya que tirar una temporada entera a la basura para poner un poco de orden.

¿Y ahora qué capítulo tocará ver?


Repito lo que ya dije muchas veces, plantilla hay, y de sobra, de hecho si analizamos hombre por hombre y posición por posición, sin duda está entre las tres mejores de la liga y con capacidad de plantar cara a sus dos grandes rivales, lo que se necesita ahora es un poco de fe en ellos.

Veremos a quién le toca el marrón de intentar poner orden en el equipo. 
























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