lunes, 28 de enero de 2013

Deco (Grandes Jugadores X)

Anderson Luís de Souza “Deco
27-VIII-87, S. Bernardo do Campo (Brasil)
Salgueiros (Cedido por el FC Porto) (98-99), FC Porto (98-99-04), FC Barcelona (04-08), Chelsea (08-10), Fluminense (10-?)
Centrocampista


A los que no somos portugueses siempre nos ha llamado la atención el hecho de que los jugadores brasileños no ocupasen plaza de extranjero en los equipos portugueses; en muchos casos hemos llegado a pensar qué sucedería si en España ocurriese lo mismo con los países que en algún momento pertenecieron a la corona española. Sin embargo, salvo excepciones, que las ha habido y de cierto calado, más que grandes jugadores, la liga portuguesa se ha convertido en una salida en la que jugadores de equipos menores de Brasil buscan hacerse un hueco en el fútbol europeo y arreglar su futuro deportivo y económico. Así pues, dejando de lado algunos jugadores que llegan desde los grandes del Campeonato brasileño (FC Porto, Benfica y Sporting, según como esté la coyuntura económica son los únicos que pueden costearse sus fichajes) el resto de jugadores procedenTe los equipos B o juveniles procedentes de algunos de esos equipos importantes de Brasil- Sin embargo, hay otra serie de equipos que rara vez han disputado la primera división del brasileirao que se han convertidos en clubs exportadores a equipos portugueses (en algunos casos tienen convenios firmados) de jugadores que, con el paso de las temporadas en la liga portuguesa,  han acabado haciéndose un nombre a nivel local y desde ahí han dado el salto a otros equipos, bien sean los grandes portugueses u otros equipos europeos que, cada vez más, echan sus redes en el país vecino.



En los últimos años uno de esos equipos que ha surtido de jugadores a la liga lusa ha sido el Corinthians Alagoano, equipo del que precisamente llegó al Benfica (sí, digo bien, al Benfica) Deco. En A Luz, como sucede a menudo con jugadores poco conocidos o muy jóvenes, lo cedieron al Alverca, entonces en la máxima categoría, para que fuese adaptándose al fútbol europeo. Cuando pudieron ejecutar la opción de compra, no lo hicieron y el jugador abandonó Lisboa con dirección al Salgueiros (entonces también en la primera categoría y realizando unas temporadas bastante decentes) en el que sus buenas actuaciones llamaron la atención del FC Porto. De hecho la temporada 88-89 ya la acabó en el campo de As Antas, donde bajo las órdenes de Fernando Santos consiguió el primero de sus campeonatos.



La figura de Deco va afianzándose año a año hasta que su carrera se encuentra con José Mourinho, y el jugador brasileño se convierte en el elemento diferencial del correoso y ordenado FC Porto del entrenador de Leiría, el hombre que marcaba las diferencias y que movía la máquina ofensiva de los dragoes que consiguieron ganarlo todo en dos años. Probablemente el mejor Deco en Europa se vio en esos dos años en los que fue el director de juego en la Invicta, en los que el juego del equipo blanquiazul giraba en torno a él (con el paso de los años, ya en su ocaso, el propio jugador ha destacado esa época como la mejor de su carrera y a José Mourinho como el técnico que más le ha marcado profesionalmente).



Los éxitos deportivos continuaron después de su fichaje por el Barcelona dirigido por Rijkaard y liderado en el campo por la magia de Ronaldinho de Assis, con quienes lograría reeditar los éxitos conseguidos anteriormente en el FC Porto y confirmarse como una de las referencias mundiales en su posición aunque, rodeado de otras figuras, su importancia en el equipo no era tan relevante como en su época a orillas del Duero.



Finalmente, el Barcelona de Rijkaard acabaría colapsándose y fueron muchos los trapos sucios del vestuario que saldrían a la luz pública, algunos de ellos señalaban al ya Luso-brasileiro como uno de los responsables de distintos conflictos internos, y con la llegada de Guardiola al banquillo blaugrana el jugador acabaría saliendo en dirección al Chelsea, equipo en el que jugaría a un nivel aceptable, pero lejos de lo que había mostrado en épocas anteriores… 



Aunque, al menos, lograría acabar su carrera europea con un nuevo título de liga para regresar entonces, finalmente, a Brasil, donde, como hemos comentado al principio, nunca había representado a un gran equipo para incorporarse al Fluminense, con el que continuaría su senda de campeón ese mismo año, aunque su rendimiento ha estado bastante lejos del nivel de lo demostrado anteriormente en Europa y tampoco las lesiones lo han respetado en su vuelta a casa.





En el año 2003, todavía jugando en el FC Porto, Deco decidió jugar con el equipo de las quinas –el debate acerca de las nacionalizaciones continúa bastante encendido en Portugal, sobre todo después de los casos de Pepe y, sobre todo, de Liedson- y pronto se hizo indispensable en el equipo nacional, liderando a la selección en sus dos últimas grandes actuaciones (final en la Eurocopa de Portugal 2004 y en el mundial de Alemania 2006), llegando a los 75 partidos con la selección, aunque su salida, después del mundial del 2010, en pleno conflicto con Carlos Queiroz (sobre todo después de una duras críticas después del partido frente a Costa de Marfil) no haya sido la salida merecida por un jugador tan importante durante la primera década de este siglo, tanto en el fútbol portugués como en el Europeo.



Deco ha sido el típico centrocampista que el Barcelona ha puesto de moda en los últimos años, un jugador de toque fácil, rápido, con magia en los pies para moverse con la habilidad necesaria para darle el balón a su compañero en el espacio adecuado, para aparecer siempre en el lugar preciso y exacto, con la agilidad mental para tomar las decisiones adecuadas en los momentos claves, el hombre que manejaba el rito del partido a su antojo, capaz de hacerse con el balón y decidir el siguiente paso, con la capacidad para asumir la responsabilidad y echarse el equipo a la espalda, con la personalidad que ha hecho de él un jugador especial y distinto y que ha generado tantos admiradores como detractores (sus últimos momentos en el FC Barcelona hablan de ello)




Un jugador que se desliza silenciosamente en el campo, un imán para el balón que parecía buscarlo para que decidiese qué hacer con él. Su personalidad le ha hecho ser indispensable cuando el juego de los equipos ha girado en torno a su figura, convirtiéndose en el líder del equipo, pero ha resultado relativamente conflictiva en otras situaciones en las que no era el jugador de referencia y su rendimiento comenzaba una lenta línea descendente.
Independientemente de esa situación, queda bastante claro cuál ha sido la importancia de este extraordinario jugador en los éxitos de los clubs a los que ha representado en su carrera, iniciada, no lo olvidemos, como un jugador desconocido en busca del éxito en Europa.


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