jueves, 21 de febrero de 2013

Los portugueses del Deportivo de la Coruña II: André Santos y Evaldo

Analicemos entonces caso por caso  y busquemos alguna conclusión al flojo, en líneas generales, lametable o vergonzoso podrían decir los aficionados del Depor (para muestra el botón de los últimos gritos en Riazor "Más coruñeses, menos portugueses"), rendimiento de los hombres de Mendes y si ellos son los principales responsables de la situación del equipo herculino.




André Santos. Cuando André Santos aparece en el primer equipo del Sporting, el equipo de Alvalade ya vivía en la crisis que actualmente lo está llevando al borde del colapso. El equipo vivía a remolque de los dos grandes, sin conseguir buenos resultados y sin encontrar un patrón de juego al que ir amoldando a los nuevos jugadores que llegaban al club, tanto los nuevos fichajes como a los que llegaban de la productiva Academia del equipo. De hecho, el Sporting optó por una regeneración desprendiéndose de los iconos procedentes de su cantera (Moutinho o Veloso son los caso smás evidentes) a un precio de mercado menor del que realmente valen estos jugadores buscando un nuevo camino. Pero el equipo continuó sin rumbo, teniendo partidos ilusionantes con otros ciertamente malos y un tono general bastante gris.
André Santos, en su momento, parecía un jugador llamado a formar parte del centro del campo del equipo leonino, no a dirigir, que no tiene esas cualidades, pero sí a aportar sus cualidades y trabajo, y sus primeras actuaciones con el león al pecho dejaban ver a un jugador capaz –algo bastante parecido a lo que está sucediendo actualmente con André Gomes en el Benfica-, de hecho acabó siendo convocado por la selección nacional y su nombre comenzó a aparecer en revistas y páginas centrales de los periódicos como uno de los jugadores encargados de liderar el equipo en el futuro (sí, eso a lo que estamos tan acostumbrados en España de “El próximo…”, en su caso Veloso).
Pero la voracidad de resultados en la que todavía vive el Sporting acabó devorándolo al exigirle un rendimiento para el que el jugador ni estaba capacitado en ese momento, ni el equipo disponía del ambiente, el tiempo y la paciencia necesarios, para que el jugador desarrollase (en el Sporting no puedes hacerlo mal, porque pasas a ser calificado como mal jugador de inmediato, tan pronto como antes se te encumbraba como promesa de todo lo contrario. De un día para otro, sin transición) Y tan pronto como apareció, el jugador fue desapareciendo paulatinamente del equipo leonino (no es una situación única en el club, a otros jugadores le sucedió más o menos lo mismo en su momento: Adrien Silva, que tuvo que salir aunque ahora ha regresado al once, Daniel Carriço, otrora capitán, André Martins, en su caso el nuevo Moutinho…)

Simplifiquemos: tiene cualidades André Santos para dirigir el juego del Deportivo Si lo han fichado para eso, se han equivocado de jugador, no es un creador de juego, no son su fuerte los pases verticales, sino el trabajo, ser un jugador de apoyo para sacar el balón, con recorrido –eso sí-, pero estamos ante un jugador que traslada el balón no que lo distribuye, lo cual no invalida sus cualidades, pues André Santos sabe qué hacer con el balón en los pies, no le quema, saben posicionar el cuerpo, jugar fácil, cubrir espacios en el campo.  Esto eslo que el jugador debe ofrecer al equipo, si no lo está haciendo ya es otra cosa y ahí sí deben comenzar las críticas. Ahora bien, no olvidemos que no ha jugado una temporada completa con ningún equipo –parece que tampoco será este año-, y eso también había que tenerlo en cuenta cuando se fichó. Oltra no contó prácticamente con él. Para Domingos era fijo. En el primer partido con Fernando Vázquez no fue convocado. Queda claro que Domingos sí lo conocía y sabía qué quería de él, pero que a Oltra le explicaron que era un mediocentro y le debieron poner un par de vídeos de you tube porque no se explica entonces lo ocurrido. Vázquez se encontró con él en el vestuario y no le interesa un jugador de corte más horizontal que vertical, pero es que independientemente de la falta de continuidad o de la intermitencia del jugador, esto es lo que había con el jugador de la cantera leonina.



Evaldo. Es sin duda alguna el jugador más criticado, y con razón, de todos los que se han incorporado al Depor esta temporada (el pobre Tiago Pinto ni siquiera llegó a eso de lo desapercibido que pasó) y la verdad es que su rendimiento ha sido horrible; para el recuerdo queda la jugada en la que decidió rodear a un rival en lugar de correr en vertical para cerrar el agujero a su espalda. Pero el deportivo fichó a un jugador que prácticamente se pasó una temporada en blanco en el Sporting, y al que le está costando horrores realizar un partido completo sin errores de bulto.
Pero no es el lateral zurdo el único que está desguarnecido, el flanco derecho es igualmente un agujero a la espalda de Manuel Pablo de Laure, y tampoco Ayoze fue la solución al flojo rendimiento del luso-brasileiro, abandonado por su extremo a la hora de realizar las coberturas y los apoyos en una defensa adelantada incapaz de retroceder a su espalda y bascular de forma ordenada en toda la temporada.
No dudo que el rendimiento de Evaldo es lamentable, no se le puede salvar, pero tampoco el rendimiento defensivo del equipo está siendo acorde a lo mínimo exigible en primera división (el número de goles encajados lo deja bien claro) y en ese maremagnum que vive la defensa no es fácil salir indemne. A veces, más allá del mejor o peor rendimiento de un jugador, una buena dinámica defensiva hace que los errores no sean definitivos y haya alguien al lado para ponerle remedio. Si hay que acular al equipo, habrá que meterlo en la cueva, si hay que jugar con tres centrales, habrá que poner un tercer central, si hay que meter a un mediocentro entre los centrales, habrá que recurrir a esa situación, si los mediocentros deben abrirse `para apoyar a sus alterales, también tendrán que aplicarse…
Lo cierto es que el mejor Evaldo estuvo a las órdenes de Domingos en el Sporting Braga, y era, precisamente, en defensa donde destacaba, ofensivamente era muy predecible, así que o le han hecho una lobotomía para que se haya olvidado o ha venido un primo suyo a Coruña que tiene treinta y un años el hombre como para haber entrado en una debacle física y táctica.
Ahora bien, ¿sabían en Coruña que llevaba un año sin jugar?, que habría que recuperarlo, que darle tiempo, tenía claro Oltra, en su momento, el tipo de defensa que quería plantear y Evaldo, como también Rodderick, del que hablaremos posteriormente, se adecuaban a ellas. En Portugal las defensas juegan bastante más atrás, resguardadas y protegidas, si un delantero sobrepasa a un defensa, no hay otro muy lejos; en España, cada uno es responsable directo de lo que ocurre a su espalda.

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