jueves, 14 de febrero de 2013

Miguel Rosa (Galiciables XXVII)

Miguel Alexandre Jesus Rosa
13-01-1989, Lisboa
1,76 y 67 kg
Benfica, Estoril -cedido-, Carregado -cedido-,  Belenenses -cedido-, Benfica B



Si alguien se interesa por la liga Orangina y echa un vistazo a sus jugadores más destacados se encontrará, sin duda alguna, con el nombre de Miguel Rosa en la primera posición de esa clasificación. Si observa que juega en el equipo B del Benfica –y que no es sudamericano- creerá que está ante una joven perla de la cantera encarnada y, en cierto modo, así es, con la excepción de que el jugador lisboeta cuenta ya con 24 años y una relativa experiencia en diversos equipos de la segunda categoría de la liga portuguesa.



Miguel Rosa realizó toda suu formación completa en el Benfica, de hechoera un jugador en el que había puestas muchísimas esperanzas en el club lisboeta desde sus inicios, tanto por sus actuaciones en los diversos escalones de formación como en las selecciones portuguesas inferiores, de hecho, siendo todavía juvenil, el Benfica decidió hacerle un contrato profesional para asegurar su futuro, llevando al jugador a realizar diversas pretemporadas con el equipo encarnado aunque finalmente no acabase de formar parte de la primera plantilla. De hecho el jugador debutó con el equipo encarnado en la temporada 2006-2007 en un amistoso frente al AEK de Atenas sustituyendo nada más y nada menos que a Rui Costa.


Pero la misma canción de siempre también afectó al jugador lisboeta que, una vez cerrado su camino en el primer equipo, inició su carrusel de cesiones; Estoril en la temporada  2008-2009, Carregado la temporada siguiente… donde iría acumulando minutos, pero perdiendo un poco de visibilidad deportiva, aunque  16 goles entre los dos equipos y muchos minutos en campo podrían hacer suponer lo contrario.
En la temporada 10-11, continuaría con las cesiones, esta vez en el Belenenses, más cerca de casa y en un club con mayor atención de los medios y los aficionados, pese a tener la mala suerte de coincidir en una época muy inestable del equipo de la Cruz de Cristo, recién descendido a la 2ª división y con enormes problemas económicos que hacían peligrar incluso la propia existencia del histórico equipo de O Restelo,  el rendimiento del jugador estuvo a un nivel muy alto (marcó 11 goles en ese año tan complicado) convirtiéndose en uno de los pilares que aportaron cierta estabilidad al equipo para no caer al pozo de la 2ª división. En su segunda temporada de azul -Jorge Jesus le recomendó volver a ser cedido- su rendimiento fue todavía superior y se convirtió en uno de los elementos más importantes del equipo, de hecho, y para ser más exactos, en el mejor jugador de la liga Orangina, lo que no es poco.



Esta temporada el Benfica decidió no cederlo y que dirigiese al equipo B en el campo, y el lisboeta no sólo no está defraudando sino que está siendo el jugador referencia del inexperto filial encarnado, situado en la parte medio alta de la tabla clasificatoria, situándose como el jugador más importante y mejor valorado de la categoría, aunque, de momento, esto no le ha valido para dar el ansiado salto al primer equipo con el águila al pecho, cosa que sí ha sucedido con su anterior compañero en el equipo B –que también se ha estrenado en las convocatorias de la selección nacional-, aunque la posición que él ocupa dentro del campo presenta más variantes dentro de la primera plantilla, o eso es lo que cree el técnico de Amadora, que es otra cosa distinta..



Miguel Rosa es un generador de juego (que no es lo mismo que un creador), uno de los vértices más abiertos en el centro del campo, de hecho Norton de Matos no sólo lo sitúa caído en banda sino como extremo puro (qu eno lo es) o incluso podría aparecer como segundo delantero, aunque su participación es mayor en la línea de tres cuartos que en la de finalización, aunque su poderosa llegada en segunda línea ofensiva le permiten hacer una cantidad respetable de goles temporada a temporada. Estamos ante un jugador técnico (correcto, aseado, no es un prodigio), con gran capacidad de pase, un chico al que se le veía clase dentro del campo desde muy joven pero que, precisamente, tiene en su mejor virtud su principal condena, pues este tipo de jugadores siempre ha resultado sospechosos dentro de ciertos sistemas fijos, más centrados en la cumplir con una táctica predeterminada que con permitir libertad al jugador que, por su estatus especial dentro del club, sí goza por ejemplo en el equipo B del Benfica donde es la principal referencia. El peligro que poseen las características de estos jugadores es que, como juveniles, todo el mundo habla de ellos maravillas, poseen la libertad que necesitan para mostrar sus grandes cualidades, pero después sufren muchas dificultades a la hora de dar el salto al fútbol profesional y hacerse un sitio en cualquier equipo puesto que de jugadores como Miguel Rosa podríamos decir que para ser un 10 le falta genialidad, creatividad, como 8 le sobra impulso ofensivo, como extremo le falta esa habilidad innate para el desborde que exige la posición, para jugar de 6 (manejo las numeraciones de Portugal) le falta carácter defensivo y disciplina táctica… y al final, criticando allí y allá, no apreciamos las cualidades de un jugador –al que la segunda división portuguesa le queda muy pequeña y que, como mínimo, tiene condiciones para jugar y destacar en el primer nivel. Personalmente yo lo sacaría de la banda y adaptaría al centro del campo con cierta libertad.

Con tiempo y dándole confianza, haciéndolo sentirse importante en el equipo, el centrocampista lisboeta puede alcanzar un estatus importante en cualquier equipo, pero todavía no ha jugado en la primera división y, evidentemente, el salto debe notarse. Por lo que ha mostrado, yo le daría una oportunidad.




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