lunes, 25 de marzo de 2013

Los portugueses del Deportivo (III: Nelson Oliveira)

Seguimos con el análisis de los portugueses que juegan en el Deportivo intentando entender si sus fichajes han sido o no acertados (la idea general que hay en la ciudad herculina es un no rotundo) y si su rendimiento está siendo acorde con lo que se esperaba de ellos (nuevamente la respuesta que cualquiera obtendría en Coruña es un no como una catedral), pero yo sigo pensando que una respuesta tan categórica no es la más acertada -claro que hay casos de difícil defensa-, y que los responsables de haber incorporado a estos jugadores son los que deberían asumir las consecuencias.
Después de empezar por dos casos difíciles (Evaldo y André Santos -tiene valor el tío, pensaréis-, aquí los podéis leer), vayamos ahora a por una de las grandes decepciones, sobre todo teniendo en cuenta el cartel con el que llevaba (veremos que exagerado) y a por uno de los pocos que se están salvando de la quema, aunque su indolencia ofensiva y su pereza defensiva sacan de sus casillas a más de un aficionado en Riazor.



Nelson Oliveira. Después de haber intentado su incorporación en el pasado mercado de invierno (cuando el equipo ascendió a primera división), finalmente la joven promesa lusa llegaba a Coruña dispuesto a disfrutar de los minutos que no tenía en A Luz donde debía competir con pesos pesados como Cardozo, Rodrigo o el recién incorporado Lima.
Nelson Oliveira venía siendo una de las grandes promesas de la formación benfiquista, aunque tampoco era un jugador enormemente determinante en las categorías inferiores del fútbol portugués, donde había otros jugadores que acababan llevándose los focos de atención, pero en el pasado mundial sub20 de Colombia, el jugador de Barcelos se destapó como uno de los más determinantes de la subcampeona del mundo (un equipo del que apenas se esperaba algo y que con un fútbol de compromiso, trabajo y solidaridad llegó a la ronda final de la competición). Después de esa actuación, Jorge Jesus decidió incorporarlo a la primera plantilla -la temporada anterior había estado cedido en el Paços Ferreira- e ir dándole progresivamente minutos (cosa que él fue aprovechando con algunas apariciones más que interesantes coronadas con algunos goles), pero sin acabar de confiar en él de forma definitiva.

Con la incorporación de Rodrigo Lima, parecía evidente que Nelson Oliveira debía abandonar el equipo encarnado buscando algún equipo donde pudiera tener esos minutos que tanto necesita (no olvidemos que estamos hablando de un jugador del 91), pero cuando llega a Coruña tenemos a un jugador que apenas tiene experiencia en la primera división portuguesa como para convertirse en una referencia dentro de la primera liga española. A saber, media temporada cedido en el Rio Ave (con 19 años),por lo que apenas jugó unos 12 partidos. Una temporada cedido en el Paços Ferreira, donde sólo jugó 11 partidos como titular de 30 posibles entre liga y copa de la liga -la 3ª competición en importancia- y marcó 5 goles; y en su temporada en el primer equipo del Benfica sólo fue titular 9 veces (7 de ellas entre copa y copa de la liga) de 22 partidos que jugó con las aguias marcando 3 goles. Así que si nos ceñimos a los números, Nelson Oliveira llega a Coruña con 64 partidos jugados como profesional y 8 goles en tres temporadas.




La pregunta es sencilla, ¿era el goleador que necesitaba el Deportivo?. Claro que no, Nelson Oliveira llegó a Coruña buscando minutos para hacerse, aprender, madurar, participar y... cambiar de aires a finales de temporada.
Ya hemos hablado otras veces en este blog de la capacidad de la prensa portuguesa para encumbrar a jugadores -por cierto que también son capaces de hundirlos con unos cuantos errores-, y en este caso, Nelson Olivieira era visto-y sigue siéndolo- como el tan deseado delantero que la selección nacional lleva buscando desde la retirada de Pedro Pauleta, y, ojo, nadie dice que no vaya a serlo, pero el problema que existe cuando un club más pequeño incorpora jugadores cedidos desde los grandes es que si las cosas no están saliendo como todo el mundo deseaba, o ese jugador no está contando con los minutos que esperaba, su rendimiento descienda cuando él es consciente de que ocurra lo que ocurra, el año que viene volverá a su casa y, en el peor de los casos, volverá a ser cedido a otro equipo de primera división. 
Y esa es la situación que tenemos con Nelson en Coruña, tapado por Riki -que está haciendo una gran temporada- y dentro de un club que lleva una trayectoria bastante decepcionante en la liga.
De hecho su inicio fue bastante bueno, con un par de goles en las primeras jornadas saliendo del banquillo, pero cuando parecía que podía hacerse con la titularidad llegaron las lesiones, y después de las lesiones el rendimiento del Depor cayó en barrena y ahí el jugador ya no pudo ni supo hacerse un sitio en el once ni con Oltra ni con Domingos. La llegada de Fernando Vázquez, además, parece que tampoco le va a permitir sumar mucho más, ya ha tenido unos cuantos encontronazos con el de Castrofeito que le ha afeado su rendimiento, y lo sucedido en el clásico gallega donde el jugador barcelense no pudo saltar al campo cuando estaba preparado porque el árbitro pitó el final no creo que le haya sentado muy bien.


Lo que yo me pregunto es, ¿qué esperaban del jugador?, ¿que se destapase como un killer en su primer año, que aportase minutos de calidad, que tenga la madurez suficiente como para tirar del carro en la delicada situación en la que se encuentra el equipo?



Tiene 21 años, ha sido internacional con Portugal, pertenece a un equipo muy grande (no sé por qué me cuesta tanto explicarle a la gente la grandeza del Benfica y la enorme repercusión mediática que tiene pertenecer a ese equipo) al que acabará volviendo al final de temporada... Hay mucho que trabajar con él, no sólo como jugador -que tenga cualidades no significa que sepa hacer buen uso de ellas- sino psicológicamente y eso había que tenerlo en cuenta cuando se concretó su incorporación, que a veces me da la impresión de que ciertos fichajes se hacen con etiquetas, sin conocer a quien estás incorporando ni las posibilidades que te puede ofrecer ese jugador o de qué manera deberás tratar con él como si estuvieras intercambiando otro tipo de mercancía.



Lo peor de esto es que, visto lo visto, es posible que en el futuro los aficionados del Deportivos se lleven las manos a la cabeza cuando vean al jugador en algún equipo importante o en la selección portuguesa (tal y como sucede, por ejemplo, en Vigo, al ver a Mario Suárez o a Diego Costa brillar en el Atlético de Madrid cuando en su estancia en el equipo olívico su rendimiento dejó más sombras que luces, al igual que está sucediendo con el delantero portugués actualmente).
Con esto tampoco quiero defender al jugador, que ya debe ser mayorcito para saber que en el fútbol el tiempo pasa demasiado deprisa como para ir dejando pasar oportunidades como la que se le abría en Coruña.


Sobre Pizzi, ya hemos hablado aquí.

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