miércoles, 20 de marzo de 2013

Luís Miguel Afonso Fernandes "Pizzi" (Portugal Exporta XIV)





Luis Miguel Afonso Fernandes, “Pizzi
6-X-89, Bragança
1´72 y 66 kg
Extremo
Ribeirao, Sp. Covilha, Paços Ferreira, Sporting Braga, Paços Ferreira, Sporting Braga, Atlético de Madrid, Deportivo de la Coruña.

Pizzi, apodo que posee porque jugaba en su barrio con una camiseta del Barcelona con el nombre de Pizzi, en la época en la que el argentino Juan Antonio Pizzi jugaba con los blaugranas –posteriormente lo haría con el FC Porto-, es una buena muestra de lo que sucede en el fútbol portugués en las últimas temporadas (yo creo que por desgracia).
Jugador joven que llama la atención con una serie de buenos partidos. Cambia de agente y pasa a ser representado por alguna de las agencias más importantes (Jorge Mendes y Gestifute, Pini Zahavi y sus distintos fondos de inversión…), su precio se hincha y encuentra acomodo en un equipo de nivel medio alto o incluso muy alto, como sucedió en su momento con Bebé y el Manchester United cuando el joven delantero portugués ni siquiera había debutado en primera división.
Pizzi explotó en su cesión al Paços Ferreira que, en realidad, fue su primer ocntacto con el fútbol de élite, pues antes había jugado con el Sporting Covilha en la segunda liga dejando pinceladas de la calidad que atesoraba en sus pies. Ya en su primera pretemporada con el Sporting Braga se habló de una posible salidad al extranjero, en Portugal se barajaban equipos como el Zenit, y un precio de salida entre los 13-15 millones de euros, algo excesivo para un jugador que sólo había participado en una liga completa y, aunque había realizado buenas exhibiciones no había mostrado el nivel suficiente para alcanzar esa valoración.

Su carrera se inició en su equipo local, el Bragança (localidad del interior de Portugal, no confundir con Braga), y se incorporaría al equipo de la ciudad de los obispos para completar su formación. Allí, ya en categoría señor, fue cedido para ir cogiendo experiencia, primero al Covilha, donde ya llamó la atención con sus actuaciones tanto pegado a la banda o en posiciones más interiores, por lo que en el mes de enero, daría el salto a la primera división, y se incorporaría al Paços Ferreira, en la primera liga, donde también hizo un fantástico fin de temporada. Debutó frente al FC Porto (1-1) jugando con los castores



Su llegada al Atlético de Madrid no estuvo muy clara pues su fichaje se mezcló entre el negocio de Falcao, y las extrañas contrataciones de Júlio Alves por el equipo colchonero y de Juan Carlos por el Sporting Braga (cosas de los fondos de inversión). Inicialmente estaba cedido en el equipo atlético, pero la cantidad que se barajaba como definitiva eran 13´5 millones de euros. Su temporada en la ribera del Manzanares fue bastante discreta, aunque sí que tuvo sus minutos y, por lo menos se dio a conocer (lo que es mucho si pensamos que venía de equipos de nivel muy inferior al Atlético, pero resultaría un rendimiento bastante discreto si tenemos en cuenta los 13´5 millones de euros del valor de su pase).
Al comienzo de esta temporada, cuando el Deportivo anunció su incorporación, muchos pensamos que era una apuesta ideal, para el jugador porque el equipo herculino le iba a proporcionar minutos y confianza, y para el equipo blanquiazul porque incorporaba a un jugador con muy buenas maneras que podría formar una buena línea de volantes con su compatriota Bruno Gama y Valerón.



Poco después de confirmarse esa cesión, los números presentado por el Sporting Braga demostraron que el Atlético había pagado los 13´5 millones ya referidos para incorporarlo de forma definitiva a su equipo.



Si analizáramos los números de Pizzi sin haber visto ni un solo partido del Deportivo nos daría la impresión de que está cuajando una excelente temporada; incluso podríamos pensar que es una pena que los resultados de su equipo no puedan acompañarlo  (titular en la mayoría de los partidos, 8 goles, mucha influencia en el juego ofensivo del equipo), pero sin negar lo que los números dicen, el público de Riazor le ha echado en cara a lo largo de toda la temporada ciertos aires de vedetismo, la idea de ser un jugador de vídeos de you tube, buscando siempre la jugada lucida para aparecer en recopilaciones de medios de comunicación y dejando un poco de lado el sacrificio por el equipo, sobre todo defensivamente (el propio José Luis Oltra le dio un toque en ese sentido en su momento) a la hora de apoyar a su lateral y de trabajar en la presión al equipo rival.



Con el balón en los pies, Pizzi ha demostrado que ciertamente es un jugador diferente, del que siempre se pueden esperar cosas –una vez que madure y aprenda a levantar la cabeza y a tomar las decisiones que necesita su equipo en ese momento-, es sin el balón donde debe trabajar; ofensivamente a la hora de tomar mejores decisiones y combinar más con sus compañeros (hacer una diagonal a pierna cambiada para acabar con un remate desde el vértice del área es una jugada demasiado típica y tampoco estamos ante un desequilibrador nato) y defensivamente debe asumir que es desde las posiciones más  adelantada desde donde debe comenzar la presión y el trabajo de todo el equipo.
De todos modos, creo que cuando acabe la temporada veremos que para él –otra cosa será lo que piense la parroquia deportivista- la cesión habrá sido más que satisfactoria, tanto a la hora de madurar como jugador, como de participar con regularidad en una liga complicada como lo es la española como por la difícil situación en la que ha estado su equipo a lo largo de toda la competición.



Pizzi puede jugar como volante diestro, también lo puede hacer a banda cambiada con total naturalidad, con un excelente manejo del balón, una arrancada muy vertical, a veces con la cabeza baja como hemos comentado, buscando el uno contra uno con los rivales y siempre con la portería rival como objetivo –también hemos comentado el pequeño defecto que esto supone en determinados momentos en los que debería evitar el exceso de individualismo-. A mí me encanta su descaro, su presencia, su decisión a la hora de pedir el balón y de intentar cosas. Creo que sin ser un extremo a la vieja usanza sí es un volante moderno, que parte de la banda hacia el centro para convertirse casi en un segundo delantero, ahí es donde salen a relucir sus mejores cualidades, que, jugando como un 10 típico, que a veces da la impresión de que es lo que pretende, no alcanzar la misma efectividad aunque pueda surgir alguna acción brillante eventual. Debe aprender a combinar más con sus compañeros, mejorar a la hora de poner balones a la espalda de la defensa, todavía le falta cierto templo con la pelota, pero posee excepcionales cualidades a la hora de conducir el balón, jugar rápido al pie, poner centros templados o potentes al hueco en el que debería aparecer un delantero y no colgar balones al área sin mucho sentido como hacen muchos jugadores.
Si en el Atlético de Madrid son capaces de aprovechar este salto de calidad del jugador en el Deportivo, a lo mejor, en un tiempo, consideramos que esos 13´5 millones de euros invertido en él han sido extraordinariamente gastados y, además, hablaremos del buen ojo de los mandatarios colchoneros.


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