jueves, 25 de abril de 2013

Fernando Reges (Grandes en Portugal X)

Fernando Francisco Reges
25-VII-87, Alto Paraíso de Goiás (Brasil)
1´83 y 76 kg
Vila Nova, FC Porto, Estrela da Amadora (cedido), FC Porto.



Después de la salida de Paulo Assunçao con destino al Atlético de Madrid, en el equipo oportista, como casi siempre, no hubo mayor problema en asumir la marcha del actual jugador del Deportivo de la Coruña porque en la recámara ya estaba Fernando, jugador que los ojeadores del club detectaron en el modestísimo Vila Nova Futebol Clube de tercera división del brasileirao (ya había sido internacional sub20, ojo) y que, para ir adaptándose al ritmo europeo, estaba cedido en el Estrela da Amadora, jugando a un nivel bastante interesante, por cierto.



Actualmente, cuando vuelven a arreciar los rumores sobre una posible salida del “Polvo” (pulpo en portugués) del equipo balquiazul –tal y como ha ocurrido desde hace cuatro años- Fernando se ha convertido en una pieza fundamental dentro de la dinámica de juego de su equipo, sobre todo en esta temporada en la que el rendimiento de sus compañeros en la medular -Lucho y Moutinho- no están al mismo nivel que en años pasados.

Fernando es un mediocentro bastante común (trinco en portugués), su apodo le hace honor de manera más que adecuada. No es un jugador de físico prodigioso que tira de músculo sino que su principal virtud es su extraordinario sentido de la posición, la colocación en el campo que da la impresión de que llega a todos los sitios cuando, en realidad, ya estaba allí. Independientemente de si roba más o menos balones, o realiza un trabajo de contención o de escoba en la parte más retrasada de la medular, es su trabajo táctico el que le permite convertirse en un jugador fundamental dentro del sistema del equipo, con sus coberturas a los laterales, presión en todas las líneas, generando equilibrio en todas las posiciones, con una enorme capacidad de anticipación e intuición para aparecer donde se le requiere, sin apenas recurrir a faltas para cortar el juego de los rivales. 



Hasta ahora poco hemos aportado sobre Fernando que no sea aplicable a otros mediocentros de distintos equipos, pero es que la presencia del brasileño en el esquema defensivo del FC Porto es fundamental para poder liberar tanto a Lucho como a Joao Moutinho en sus labores defensivas, dentro del 4x3x3 de los dragoes -recordemos que cuando llegó al club, Raúl Meireles participaba mucho más en labores defensivas, que siempre saben que o polvo cubre sus espaldas y vertebra el esquema defensivo del equipo dentro de la presión que suelen realizar a sus rivales moviendo a sus compañeros hacia arriba y bajando la línea para evitar que el equipo se parta. Curiosamente Fernando rinde más como único mediocentro que con un compañero en la zona.
Al contrario que sucedió en el equipo desde los tiempos de Mourinho con Costinha, y posteriormente Assunçao, no hay en la plantilla un jugador de las mismas características que el brasileño y que aporten tantas cosas para que mantener el orden, el equilibrio defensivo y el sentido ofensivo dentro del equipo.


Ofensivamente es donde Fernando presenta ciertas lagunas –analizado, eso sí, según el esquema español, pensemos en el rendimiento poco convincente de Assunçao en el Atlético de Madrid que exigía un mayor caudal ofensivo y más participación a la hora de sacar el balón verticalmente-, pero dentro del esquema ofensivo del Oporto, donde esa labor la hacían Guarín en su momento y Moutinho en la actualidad, Fernando sirve como referente habitual para darle salida al balón y tomar aire para buscar un nuevo cmino al equipo. Si algo se le puede criticar al jugador es que, aunque técnicamente es un jugador bastante aseado, controla bien el balón, lo protege, lo asegura (gran virtud), sabe sacarlo sin complicarse a un toque o con un control sin complicaciones, con el balón controlado –recordemos que cuando llegó a Portugal lo hizo como volante y una vez en Europa retrocedió su posición en la medular, pero comienza a perder referencias según avanza en el terreno de juego y sus pases no rompen verticalmente las líneas rivales. Es un jugador más bien horizontal, pero, repetimos, ni es esa su función en el equipo, ni estamos tampoco ante un jugador que no sepa qué hacer con el balón en los pies, de hecho en los últimos años ha buscado una mayor proyección ofensiva y ha marcado algunos goles.



Como hemos comentado muchas veces, los jugadores son muchas veces importantes, casi imprescindibles como es el caso de Fernando con el dragón en el pecho, dentro de un esquema de juego que conoce, favorece sus cualidades y dentro del cual el futbolista ha sabido adaptarse él y sus cualidades, y todo lo que sea sacarlo de ahí y situarlo en esquemas donde se les exijan características distintas puede provocar que el jugador no ofrezca las mismas prestaciones (me remito una vez más al caso de Paulo Assunçao o al caso habitual de los centrales que en sus equipos de procedencia parecían rocas infranqueables pero que hacen aguas en las defensas típicamente más del fútbol español).



El hecho de que Fernando sea un jugador básico en el FC Porto no implica que esa proyección sea extrapolable a cualquier otro equipo. Ahora bien, los dragoes pierden sin su presencia de tal modo que me atrevo a decir que es el único jugador del equipo (sólo Moutinho se le acerca) cuya ausencia provoca que su equipo se resienta de forma irremplazable.




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