domingo, 28 de abril de 2013

Nemanja Matic (Grandes en Portugal XI)


Nemanja Matic
1-VIII-88, Šabac (Serbia)
1´94 y 83 kg
FK Kolubara, MFK Košice, Chelsea, Vitesse, Benfica
Centrocampista defensivo



Cuando decides hablar de un futbolista públicamente corres el riesgo de que el tiempo te deje como un imbécil (en la mayoría de los casos, como alguien de Coruña haya leído lo que en su día escribí sobre Evaldo o Nelson Oliveira dudo mucho que vuelva por aquí) o que aciertes (en escasas ocasiones) y te creas muy listo y pienses que dedicarle más horas de las debidas a ver fútbol vale para decir, “veis,  ya os dije yo que éste era bueno”. Pero es que el paso del tiempo acaba convirtiendo en papel mojado mucho de lo que se dice en un mundo en el que el día a día convierte a los jugadores y a los equipos en estrellas y estrellados de un momento para otro.
Esta introducción me sirve para tratar el caso del que está siendo el mejor jugador de la liga Zon-Sagres 2012-2013, el serbio Nemanja Matic, que llegó al Benfica de tapadillo, en el traspaso de David Luiz al Chelsea, como recurso ahorrativo de los blues para sacarse al jugador de encima y ahorrarse dinero contante y sonante y, como posible sustituto-competidor de Javi García en las aguias.
Por si hay algún despistado, aclaremos que Matic llegó a Portugal sin apenas jugar en el Chelsea, procedente del Vitesse, equipo al que os blues solían ceder –y siguen haciéndolo- jóvenes promesas para que cojan minutos y ver qué hacer después con ellas, por lo que salvando el par de partidos en los que participó con los blues, su único bagaje en el fútbol llamémosle occidental provenía de su temporada en Holanda –el Vitesse del 2010 no era el mismo equipo que el de esta temporada 2012-13- y su llegada al Benfica suponía un cambio bastante importante en su carrera, tanto por el equipo al que se incorporaba (nunca me cansaré de decir que el Benfica, incluso más que el FC Porto es un equipo que genera una atención mediática muy difícil de llevar) como por incorporarse a un centro del campo consolidado con un compañero/rival por la posición prácticamente inamovible.



Así, una vez en Lisboa,  el serbio nunca pudo quitarse de encima ser el sustituto del canterano del Real Madrid, jugaba lo que le dejaba el murciano y cuando lo hacía la frialdad que mostraba en sus actuaciones se traslucía a todo análisis sobre sus partidos; cumplía, no cometía muchos errores, hacía lo que podía, en algún partido aportaba algo más… Lo cual en un jugador procedente de la cantera sería visto como algo prometedor, en el serbio tasado en cinco millones de euros olía a “tangazo del Chelsea para bajar el precio de David Luiz”.



Y así pasó su primera temporada con el águila al pecho hasta que… En los últimos días del mercado de verano el City hacía oficial la contratación de Javi García, el Zenit pagaba un dineral por Axel Witsel, y el Benfica no hacía ni un solo movimiento en el mercado. Por si a Jesus no le llegaba con adaptar a Melgarejo como lateral, ¡ahora pretendía sobrevivir toda la temporada con Matic como trinco (mediocentro en portugués)!.
Diez meses después el centrocampista de Sabac (¡qué recuerdos con la mítica Metaloplástica!) no sólo ha confirmado el acierto de su técnico, sino que además de ser la piedra angular del juego de su equipo, de ser el mejor jugador de la competición, ha visto aumentar su precio de mercado de tal forma que probablemente multiplique por cinco el valor que tasaron Chelsea y Benfica cuando llegó a Lisboa (cinco millones de euros)



Dejémonos de rodeos, y hablemos de fútbol. ¿Qué es lo que ha cambiado entonces? Primero, la confianza de Jesus en el jugador. El técnico de Amadora puede tener unas formas, maneras, su estilo e incluso sus declaraciones que generan sentimientos encontrados, pero independientemente de sus resultados es un pedazo de entrenador, capaz de sacar rendimiento a jugadores en los que poca gente tenía un mínimo de confianza (lo que está consiguiendo con Enzo Pérez, lo que hizo con Coentrao, lo que está sacando de Melgarejo, por no hablar de jugadores más consolidados en sus puestos y con un rendimiento mas homogéneo a lo largo de los últimos años como Garay, Lima o Rodrigo… es digno, como mínimo de reconocimiento, en mi caso de enorme admiración), y no tuvo la más mínima duda de que con el serbio era suficiente para mantener el centro del campo del equipo durante toda la temporada (no tenía, y no tenía un sustituto específico para su puesto).



Después del apoyo de su técnico, viene la capacidad del jugador para asumir esa situación y en lugar de verse superado por la presión, crecerse y sacar lo mejor de sí. De este modo, el jugador frío y gris de sus primeros partidos con el Benfica ha hecho olvidar a Javi García por completo (no es una exageración); se ha convertido en el elegante eje de la medular benfiquista, omnipresente, con un trabajo defensivo encomiable y con una presencia y diligencia ofensiva que han hecho olvidar a aquel jugador de pasecitos cortos y sin riesgos de sus primeros días.
De físico imponente, 1´94, su presencia se impone a sus rivales, no por potencia al choque sino por estar allí antes que ellos, porque Matic no es un pulmón que recorre metros y se vacía de un lado a otro, no es la velocidad su mejor virtud, pero llega antes que sus rivales, él siempre está allí.
El jugador que entregaba el balón al pie para no meterse en complicaciones, se ha convertido en el generador de juego de su equipo; capaz de mover el balón en corto, largo, abriendo diagonales, en jugadas individuales con poderosas y efectivas arrancadas avanzando metros y rompiendo las líneas del rival cada vez que sale el balón de su zurda.



No es el Benfica un equipo que juegue precisamente arropado defensivamente (de hecho aquí hablábamos de que la presencia de Witsel había dado mayor consistencia al centro del campo benfiquista la pasada temporada), con un equipo cerrado y ordenado que espere al rival para romperlo con oleadas verticales, de hecho su habitual compañero en la medular es un volante reconvertido como Enzo Pérez (cuando no el canterano André Gomes o el intermitente Carlos Martins) y el Serbio se vale él solo para controlar y dirigir tantos las transiciones defensivas como las ofensivas como vértice del equipo. Su físico le permite asimismo ser un referente en el balón parado, tal y como lo hacía Javi García, pero si el mulero era un jugador importantísimo para las aguias, El de Sabac se ha revelado como una versión mejorada y aumentada del español.



Poco queda ya del jugador que aparecía de forma tímida en el campo, buscando cumplir, no equivocarse, ahora es un jugador que se sabe importante en el equipo, habla, dirige, lidera, se encuentra cómodo en el equipo, asentado en Portugal. Su portentosa actuación frente al FC Porto, coronada con un golazo, no ha hecho más que coronar la enorme temporada que está haciendo y que, como sucede siempre en Portugal, han abierto la puerta a innumerables rumores que apuntan a su salida a ligas y equipo más poderosos. Si el Benfica quiere dar ese salto que lo lleve a los títulos y a romper la barrera de los cuartos de final en la Champions, la presencia de Matic en el equipo se antoja fundamental.



Para el jugador, un año más en Portugal le permitiría confirmar todo lo demostrado durante esta temporada y madurar antes de afrontar el reto de uno de los transatlánticos europeos que parecen estar interesados en su contratación (Manchester United el primero, pero tampoco olvidemos que al propio Chelsea, actualmente, le vendría de perlas un jugador como el serbio.

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