domingo, 12 de mayo de 2013

André Castro (Galiciables XXVIII)


André Castro Pereira
2-IV-88, Gondomar
1´79 y 75 kg
FC Porto, Olhanense (cedido), Sporting de Gijón (cedido), FC Porto
Medio


Aunque empezó en el equipo de su localidad, el Gondomar, André Castro es un producto á casa del FC Porto, equipo en el que jugó su bisabuelo (en serio), su abuelo fue dirigente y del que es socio desde los 3 años, y al que se incorporó con 12 años. Internacional con las selecciones inferiores en todas las categorías, pertenece a una generación que fue campeona con el juvenil de los dragoes –de hecho lo fue en todas las categorías-, entrenada entonces por Ilidio Vale y de la que formaban parte Ventura, Candeias, Ukra o Rui Pedro (qué pocos de ellos han logrado dar el salto en el fútbol profesional…), André Castro fue uno de los mejores, por no decir el mejor jugador de la primera edición de la liga intercalar (por si alguien no lo sabe, la liga intercalar fue un experimento, que a mí no me disgustaba del todo, siguiendo la idea de una liga de reservas como la existente en la Premier League), y ya durante esa misma temporada, Jesualdo Ferreira, entonces entrenador del FC Porto, decidió que incorporarlo a los entrenamientos con el primer equipo de los dragoes.



Ls pocas opciones de entrar en el primer equipo de los dragoes, y la presencia de Jorge Costa en el Olhanense, le hizo llegar al equipo algarvía, entonces en la 2ª división, liga vitalis entonces, junto a jugadores como Steven Vitoria, actualmente en el Estoril, Ukra, en el Rio Ave, o Stephane. Esa temporada el equipo rubropreto



Su posterior cesión al Olhanense no hizo sino mejorar sus prestaciones y permitirle demostrar con creces que estaba preparado para jugar en la primera liga y ser un jugador importante. Con el equipo algarvío realizó el ascenso y Castro destacó como un jugador muy importante en el once inicial, de tal modo que, una vez que el camino hacia el primer equipo seguía difícil se prolongó su cesión durante un año más que no hizo más que confirmar, ahora en la primera , el gran recorrido que tenía el jugador gondomarense.
Al año siguiente dio un nuevo paso en su carrera al volver a ser cedido en el Sporting de Gijón, en el mercado de invierno (y es que primero Meireles o Lucho y después Belluschim Guarín Rubén Micael o actualmente Defour o Moutinho le han ido cerrando e camino año a año)  equipo en el que poco a poco fue integrándose y a las órdenes de Manolo Preciado  fue haciéndose un hueco en el equipo rojiblanco con trabajo y discreción, de tal modo que el conjunto sportinguista quiso prolongar un año más su cesión. En su segunda temporada en Mareo las cosas no fueron tan bien a nivel deportivo, el Sporting acabó descendiendo de categoría, pero su rendimiento fue bastante correcto, quizá un poco gris en determinados momentos, pero en líneas generales sí se puede decir que cumplió.



De regreso a Oporto, esos han sido una vez más sus armas, trabajo, buen rendimiento cuando ha tenido la oportunidad de jugar, implicación, entrega… Pero ha jugado muy poco a lo largo de la temporada y casi siempre en momentos bastante intrascendentes, por lo que su carrera parece haber entrado en un pequeño parón.



Aunque en su époco como juvenil y posteriormente en Olhao parecía que estábamos ante un jugador de más toque, poco a poco Castro se ha revelado como un centrocampista de muchísimo recorrido por el carril del 8. Un jugador de trabajo, esfuerzo, con gran capacidad de sacrificio como apoyo al mediocentro defensivo, podría jugar como  doble pivote sin mayor problema, pero rinde mejor un poco más liberado, con llegada al área contraria donde no duda en soltar su potente disparo.





Ya vimos el año pasado en Gijón que Castro es lo que en Portugal llaman un número 8, un medio box to box, con mucha llegada al área y una enorme capacidad de sacrificio, pues podría jugar incluso como mediocentro defensivo. En Gijón han vuelto a reclamarlo para esta temporada y sin duda, esa madurez que proporciona jugar continuamente en una liga como la española no se la podría ofrecer ningún equipo portugués fuera de los tres grandes.


Castro es un medio versátil, muy intenso, competitivo, con muchísima capacidad para cubrir mucho terreno, fuerte, entregado, diríamos viril, para nada torpe técnicamente, con buena capacidad de pase, visión, y un estupendo remate de media distancia. En su época en Gijón ya vimos lo que puede aportar André Castro a un equipo. No estamos únicamente ante un centrocampista de raza y arranque, sino ante un jugador al que no le quema el balón en los pies, que sabe qué hacer con él con cierta creatividad.
He de reconocer que a mí me gusta este tipo de jugadores, intenso, que no le tuerce la cara a los partidos, sacrificado, con pocas fisuras, fiable a la hora de realizar el trabajo exigido a un jugador del centro del campo, pero lejos del típico  de músculo que corre todo el partido y se lanza como un poseso a cada balón y tobillo, sino un jugador más fino, que realiza la misma función de modo natural.



No me cabe la más mínima duda de que Castro encajaría como un guante en Celta o Deportivo (sí, yo sigo creyendoque debe seguir buscando en el mercado portugués, con mesura, un buen scouting y buscando lo que necesita, no comprando en lotes lo que le ofrecen sin saber si puede adaptarse a sus necesidades); pero sobre todo, con la más que posible salida de Natxo Insa del conjunto vigués, André Castro se presenta como un extraordinaria opción para acompañar a Oubiña atrás, con o sin Álex López.
Está ahí, a hora y media de Vigo, no hace falta ir a Corea ni pagar un millón de euros.






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