domingo, 15 de septiembre de 2013

Sporting: ¿Pero estamos hablando del mismo equipo?



Después de una larga travesía por el desierto presidida por la inestabilidad institucional (no ha sido del todo superada), varias elecciones presidenciales bastante convulsas, proyectos fallidos y decisiones peregrinas que han abocado al equipo a una crisis deportiva y económica sin precedentes, el inicio de esta nueva temporada está aportando un poco de luz al voluble presente del Sporting club de Portugal. El equipo de Alvalade ha decidido soltar lastre y desprenderse de buena parte de los fichajes realizados en las tres últimas temporadas confiando en los jugadores de casa y en una serie de fichajes de perfil bajo –la economía obliga- que, dirigidos por Leonardo Jardim intentarán devolver al equipo leonino a las posiciones que le corresponden históricamente en el pódium de la liga portuguesa.
Independientemente de este azaroso proceso de reestructuración -que no deja de ser una limpieza en toda orden del vestuario-, uno de los problemas más peliagudos a los que el Sporting ha debido enfrentarse este verano ha sido el del mejor activo de su formación: Bruma, en un episodio entre el vodevil y la farsa –con denuncias cruzadas, un supuesto intento de secuestro por el medio, cambios de agente, de abogado y distintos problemas con el, hasta ahora, tutor legal del jugador para llegar al fallo de la Comisión Arbitral Paritaria dándole la razón al equipo lisboeta para concluir con el jugador en el Galatasaray y el Sporting con 12 millones y un problema menos.
Además del affaire con la perla lusoguineana, el Sporting ha vivido un verano lleno de conflictos con distintos jugadores; unos han ido entrando y saliendo del equipo debido a las vicisitudes propias del mercado, a otros se les ha impedido acceder a las instalaciones del equipo (Bojinov, Onyewu, Labyad o Boulahrouz), a los que sí acudían a entrenar se les relegó al equipo B o se les ha abierto expediente (a prácticamente todos ellos alegando desde conducta inapropiada hasta declaraciones ofensivas contra el equipo, incluyendo las siempre socorridas, cuando interesa a los clubs, salidas nocturnas incumpliendo los horarios marcados por el equipo), por eso mismo la labor, siempre callada, de Leonardo Jardim tiene tanto mérito, haciéndose con las riendas de un equipo inestable y herido, un polvorín que se había convertido en el hazmereír de todos los medios de comunicación portugueses, y al que todavía debe convertir en un equipo sólido para competir en una liga de la que, en las últimas temporadas, ya se había desentendido en las cinco primeras jornadas.
            Así que el Sporting ha decidido desprenderse, en la medida posible, de estos jugadores que con sus elevados sueldos lastraban la economía del equipo (Schaars al PSV junto a Santiago Arias, Pranjic con destino Panathinaikos, Gelson Fernandes al Friburgo) junto a otros jugadores que sí eran importantes pero cuya venta era necesaria debido situación económica (Van Wolfswinkel o Ilori), algunas cesiones para ahorrar sus fichas (Diego Rubio, Viola o Miguel Lopes, que ya veremos si vuelven o no) y, por último jugadores con los que no se contaba (André Santos, Attila Turán o  el canterano Nii Plange) y fiar su futuro más inmediato a un grupo de jugadores basado en la cantera leonina.

Jeffren o como una mala elección y poca actitud te llevan desde un
grande a  sabe Dios dónde para recuperar el tiempo perdido
De todos modos, una vez cerrado el mercado varios de estos jugadores que pensaban vender: Capel, Jeffren, Labyad, Bojinov o Boularhrouz, por ejemplo, permanecían en el equipo sportinguista que se vio obligado a desprenderse definitivamente de algunos por la vía del despido (Bojinov), de la rescisión (Bouhlarouz), pero con dos problemas de difícil solución (Jeffren y Labyad, cuyas ficha sobrepasa el millón de euros y con los que no cuenta, de momento, Jardim) y con Capel, que se reincoprora al equipo y, de hecho, esta noche ha sido titular frente al Olhanense. Así que el club deberá gestionar su presencia en el equipo del mejor modo posible, esperar pacientemente al mercado de diciembre o bien intentar negociar una rescisión de contrato con un coste económico que no perjudique en demasía las maltrechas arcas del club.

Labyad: Talento malgastado y peor asesorado
por sus representantes
Como el equipo ha cambiado mucho desde la pasada temporada a esta, dejaremos el análisis para el próximo post, por motivos de espacio y porque todavía no nos fiamos mucho de este equipo capaz de lo mejor, de lo peor y de lo siguiente, para qué negarlo. Veremos si su gran comienzo de liga (3 victorias contundentes y un empate frente al Benfica) no es flor de un día y son capaces de mantener la regularidad a lo largo de toda la temporada aunque al menos, por una vez, no han perdido la liga en las primeras cinco jornadas. 



A mí, que como digo siempre me da igual un equipo que otro de los grandes, me gusta ver al Sporting en su sitio y con los jugadores de siempre.

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