domingo, 30 de noviembre de 2014

Paços de Ferreira 14-15 (II):Análisis de la plantilla


Siguiendo con el post anterior, analicemos ahora a los castores, línea por línea.

Perfil bajo pero efectivo y experimentado en la portería.
Rafael Defendi, un nuevo y desconocido goleiro que cumple sobradamente
Son muchos los equipos portugueses que cuentan con un goleiro brasileño que, habitualmente, llegan a Europa como completos desconocidos pero que acaban ofreciendo un rendimiento excelente durante varios años en los distintos equipos de la liga portuguesa en los que llegan a militar. Si hace dos años, el portero titular era el también brasileño Cassio (actualmente en el Rio Ave), esta temporada el Paços cuenta con Rafel Defendi –familiar, por cierto, del jugador del Vitória Guimaraes  Rodrigo Defendi-, llegado a Portugal procedente del Bragantino de la serie B del Brasileirao, y que ha tenido mucha culpa de algunos buenos resultados del equipo, como el empate contra el Sporting sin ir más lejos. Defendi es un portero en la línea de su compatriota Cassio, de Gottardi, de Adriano, Marcelo Boeck, Fabiano o Vagner, por citar algunos porteros brasileños de la Primeira liga que niegan el tópico sobre el nivel de los arqueros brasileños. No es un guardameta exuberante sino eficaz, fiable bajo palos, correcto en las salidas, rápido a la hora de tapar espacios en un uno contra uno. Por detrás, el eterno suplente Antonio Filipe, va aprovechando las oportunidades que le da la competición copera, y como tercer portero el equipo cuenta con el joven Marco Sousa.

Siempre la misma defensa, organizada y bien engrasada.

Helder Lopes, ejemplo de lo que es un jugador de
perfil bajo en Portugal: siempre peudes contar con él

En defensa se repiten habitualmente los mismos nombres, Helder Lopes y Jailson en los laterales, relativamente posicionales, pero que se desdoblan buscando progresar la jugada ofensiva y dar salida al balón. Y el veterano Ricardo y Rafael Amorim en el centro de la defensa. El luso-caboverdiano es uno de los que permanece del anterior paso de su técnico por el club, y es un bastión en el equipo, el central brasileiro se ha afianzado en los últimos partidos frente a Ricardo Ferreira, que inició la temporada. Su mayor virtud, la solidez. Su mayor defecto, la previsibilidad, jugar protegidos les da ventajas colectivas, deja en evidencia sus carencias cuando no cuentan con el respaldo del colectivo.
Por detrás esperan su oportunidad con menor participación, Nelson Pedroso, Flavio Boaventura o los todavía inéditos Luís Sousa y Rodrigo Galo, que parecía destinado a ser titular en la banda derecha, pero el ex de Gil Vicente y Sporting Braga entre otros se ha visto frenado por las lesiones.

Piedra, esfuerzo y clase en la medular.
A mí siempre me ha encantado Sérgio Oliveira, tiene condiciones para mucho más

La lesión de Valkenedy y la retirada de Filipe Anunciaçao, que ha pasado a ser ayudante de su técnico, ha provocado que el centro del campo de los castores tenga habitualmente los mismos nombres. La roca es el marfileño Jean Serí, pulmón africano en frasco pequeño, apenas metro sesenta y cinco centímetros, trabajador constante y más posicional que sus compañeros aunque alejado del tópico jugador físico y rocoso africano; Minhoca (lombriz, en castellano, por cierto) jugador de gran despliegue ofensivo en segunda línea y Sérgio Oliveira, jugador de enorme talento en su etapa juvenil que no acababa de romper en el fútbol profesional hasta esta temporada en la que Paulo Fonseca está sabiendo aprovechar su clase y, a la vez, reforzando su trabajo defensivo, haciendo del canterano del FC Porto (llegó a debutar con el primer equipo con poco más de diecisiete años) un jugador muchísimo mejor de lo que era más regular y sin caer en situaciones de pérdida de concentración como en temporadas anteriores en las que se iba de los partidos mental y físicamente.
Por detrás hay una serie de jugadores que van aportando su granito de arena encabezados por el veterano Manuel Jose, gran jugador de equipo, básico en su participación tanto desde el banquillo -nunca baja la intensidad del equipo con su presencia, y se gana en oficio-, como en los partidos en los que sale de inicio. Por detrás de él aparecen jugadores que deben aportar un poco más al equipo, como Rúben Ribeiro, Romeu Rocha y su hermano Vasco, jugadores de equipo que deben ir creciendo con sus compañeros.  

Delantera: Pocos nombres y mucha eficacia

Bruno Moreira es el máximo goleador portugués hasta el momento

Bruno Moreira es el jugador portugués con más goles en las distintas competiciones hasta el momento, y parece haber encontrado en Paços de Ferreira el equipo ideal para recuperar las sensaciones que había mostrado hace unos años en el Moreirense. El jugador de Landim es un delantero capaz de jugar en todas las posiciones ofensivas, que tira continuos desmarques y busca posicionarse en el área sin llamar mucho la atención, es un delantero de trabajo callado, quizá gris, gris que está viendo premiado, en este inicio de temporada, su esfuerzo a lo largo de muchos años. Su gran temporada ha llevado a Cícero al banquillo (para los que tengan buena memoria, Cícero acompaño en aquel traspaso múltiple al Dinamo de Moscú a Maniche, Costinha y Danny Carvalho), y en las últimas temporadas fue la gran referencia ofensiva de los castores. Un delantero de fuerza y trabajo, de corte muy común en Portugal, pero enormemente efectivo y útil en este nivel medio en el que se mueven los pacenses. Como a casi todos le falta anotar de manera regular, pero aporta otras cosas al equipo, menos vistosas, pero igual de necesarias.

Cícero sigue sumando desde el banquillo o desde el once inicial

En las alas está el talento de los de la Mata-Real, con Urreta, que sigue buscando su sitio en Portugal cada vez más implicado en las rutinas del equipo. El uruguayo va encontrando la madurez en su fútbol más allá de ser un jugador de un regate y dos carreras en un partido al que había acostumbrado en su paso por diferentes equipos portugueses, y el Deportivo de la Coruña. También es cierto que no ha tenido mucha suerte con las lesiones pero, desde luego, ha estado muy lejos del jugador que llegó al Benfica con un futuro enorme por delante.

A Paolo Hurtado le falta rendir con regularidad más partidos seguidos
En la banda opuesta comenzó la temporada otro jugador sudamericano del que, posiblemente, se esperaba un poco más, como el peruano Paolo Hurtado, que ha ido perdiendo espacio progresivamente frente a Edson Paraiba. Hurtado tiene todavía ciertas “manías” relativas a su intensidad a lo largo del partido. Es un jugador de arrancadas, brillantísimo cuando lleva el balón pegado al pie y rompe al defensa en velocidad, desesperante, a veces, cuando no logra darle continuidad a la circulación del balón y este se duerme en su poder. El joven brasileño Edson Paraíba, llegado desde el Videoton húngaro, está participando con mucho tino en el juego ofensivo del equipo; es un jugador que se mueve por el área, físico, capaz de aguantar el choque, con un futuro bastante interesante si progresa en el ritmo adecuado. Da la impresión de que puede tratarse del típico jugador desconocido que llega desde Brasil y con trabajo e implicación en un equipo puede acabar haciéndo una carrera en equipos de nivel medio en Europa.
En el pasado partido de copa frente al Atletico Reguengos, la gran aparición del Paços fue la del jugador más importante de su equipo juvenil, Diogo Jota que, con sólo diecisiete años, y que ha dejado unas sensaciones extraordinarias, pero son diecisiete años, por lo que le queda muchísimo camino por delante. No se debe olvidar que uno de los grandes talentos surgidos del Paços, como el extremo Caetano –ahora en- también parecía que podía comerse el mundo en poco tiempo y su carrera ha sufrido un brusco retroceso en las últimas temporadas.

El Paços de Ferreira es un buen ejemplo de lo que es el fútbol portugués en estos últimos años; un equipo modesto que realiza una temporada por encima de su nivel, es desmantelado al año siguiente, lo que casi lo lleva al descenso, y debe reorganizarse año a año porque o bien no posee todos los derechos sobre sus jugadores, debe cuadrar cuentas o simplemente sus jugadores acaban contrato ya que muchos de ellos llegan a Portugal como completos desconocidos desde equipos modestos y no se pueden asumir riesgos con contratos de más de un año que lastren al equipo.

De este modo parece difícil crecer y encontrar la estabilidad como club, cuando año tras año hay que renovar más de la mitad de la plantilla, pero de momento toca disfrutar del bonito proyecto que se está gestando en la ciudad del mueble de la mano de un entrenador al que no le han caído los anillos por volver al punto de partida para seguir entrenado. Para ser mejores, es lo que hay que hacer.

sábado, 22 de noviembre de 2014

Paços de Ferreira 14-15 (I): Paulo Fonseca tiene la varita mágica.

¿Algún mérito tendrá Paulo Fonseca?

Hace dos temporadas, Paulo Fonseca, entonces la enésima nueva promesa de los banquillos portugueses,  abandonó el Paços Ferreira con destino a lo que entonces se pensaba que podía ser el inicio de una fulgurante carrera, dejando a los castores en la ronda previa de Champions League después de haber logrado la mejor clasificación del club en toda su historia.
Pero esta vez, la historia no tuvo un final feliz. Y dos temporadas después el técnico nacido en Mozambique realiza el camino de vuelta a la ciudad del mueble después de una tortuosa estancia en el FC Porto en un movimiento cuando menos infrecuente en los entrenadores que acceden a un club importante y buscan un futuro acorde con ese nuevo estatus que han alcanzado.
Así pues, Fonseca regresa a la Mata-Real para volver a dirigir a un equipo que poco se parece a aquel que dejó en la antesala de la liga de campeones -apenas permanecen seis jugadores, sólo cuatro de ellos con participación habitual tanto entonces como ahora-, y en sólo diez jornadas -habiendo jugado ya con los tres grandes-, tiene al equipo situado en la séptima posición, a sólo siete puntos del líder, con un estilo juego que, por momentos, empieza a recordar a aquel Paços de Ferreira del que todos hablaban maravillas. No se debe olvidar que hace apenas unos meses el equipo pacense se vio abocado a jugar el play-off de promoción para mantener la categoría frente al Desportivo das Aves.

No es el momento ni el lugar para analizar no sólo por qué Paulo Fonseca fracasó en el FC Porto, sino también por qué recibió unas críticas tan furibundas a su labor con los dragões, ahora bien, sí hay que elogiar su valiente decisión de dar un paso atrás para intentar dar, en el futuro, muchos hacia delante. Pocos tomarían la misma decisión.

Sérgio Oliviera
El Paços Ferreira versión 12-13 era, ante todo, un equipo equilibrado, ordenado y solidario, con un despliegue ofensivo que demostraba lo sencillo que es jugar al fútbol cuando los jugadores ocupan los espacios que deben. Posicional atrás, con mucha movilidad en la zona ofensiva, trasladando el balón desde la defensa hasta las posiciones ofensivas con movimientos simples de las líneas, sin inventar nada, pero de forma eficaz. Y con un posicionamiento defensivo impecable; dominar la posición se antoja casi imprescindible para cerrar espacios y llegar al lugar en el que está el balón antes que el rival o con ventaja posicional. Otra cosa distinta es que el contrario sea mejor y desarbole el entramado defensivo por calidad, pero el Paços de Ferreira va a exigirle eso a sus rivales si quieren superarlos.
Paulo Fonseca, aunque joven y prácticamente recién llegado a la Primeira liga, era, y sigue siendo, un entrenador que bebe de los entrenadores clásicos del fútbol del país vecino en las últimas décadas. Tiene mucho de Manuel Machado, y de Manuel Cajuda en sus mejores momentos. Ahora se alaba y reconoce en Fernando Santos –atacado con dureza cuando entrenó a los grandes en Portugal- detalles que en el de Nampula han sido acribillados por los medios, y Leonardo Jardim plantea un estilo muy parecido en sus equipos: equilibrio y orden, algo que cualquier técnico quiere apra sus equipos, pero que resulta difícil de plasmar en el terreno de juego. La fuerza del equipo se basa en un bloque organizado en el que la buena situación en el campo es fundamental. Equipos solidarios en el esfuerzo, relativamente previsibles en su fútbol pero eficientes, haciendo bien lo que saben hacer y corriendo pocos riesgos. Los jugadores que sobresalen lo hacen dentro de un esquema definido que les guarda las espaldas, adquiriendo una jerarquía dentro de ese esquema. Lo eran en aquel Paços hombres como Víctor, Luiz Carlos o André Leão –y lo que ha cambiado su estatus futbolístico fuera del equipo pacense-; lo son en este Paços 14-15, Michael Seri, Sergio Oliveira y Bruno Moreira.

El equipo juega ofensivamente con sencillez, desde el corredor central (Seri por fuerza, Oliveira por clase, Minhoca en despliegue vertical), buscando la salida natural hacia los laterales, que ofrecen nuevas líneas de pase, o a los tres volantes ofensivos, que se mueven entre líneas, bien sea buscando el balón atrás o generando espacios por delante. SI los volantes y los laterales avanzan, los centrocampistas más posicionales retroceden para hacer coberturas, tapando los huecos entre la defensa y la primera línea ofensiva. Si el equipo pretende hacer desplazamientos en largo, son los jugadores ofensivos los que buscan resolver la jugada e inician la presión alta para que sus compañeros recuperen sus posiciones defensivas, pero siempre con hombres cerca del balón para ofrecer nuevas opciones a los hombres más ofensivos y que no queden aislados y en desventaja frente a una defensa más poblada.
Bruno Moreira está siendo una de las revelaciones del equipo

Arriba ni Edson Paraiba ni Bruno Moreira son jugadores posicionales, sino que se mueven por toda la zona ofensiva, buscando sacar a los centrales de su posición, al igual que Cícero, más físico que sus compañeros y con más tendencia a ir al choque, o un Jonathan Urretaviscaya en su enésima oportunidad para destacarse en Portugal. que parte desde su posición original para romper en diagonales y armar el disparo, del mismo modo que Paolo Hurtado en la banda opuesta.
No es el Paços un equipo que no quiera el balón, más bien al contrario, saben qué hacer con él y buscan trasladarlo a posiciones ofensivas en transiciones rápidas llevadas por sus jugadores de más talento.
Defensivamente el equipo se dispone en dos líneas fijas muy definidas. Los mediocentros posicionales, que en esta segunda etapa de Paulo Fonseca no son tan físicos como los que tenía hace dos años, apretando las líneas y cerrando los espacios todo lo posible una vez que se supera la presión, no tan alta como en otros momentos, pero sin que el equipo esté excesivamente replegado. Un buen posicionamiento del equipo cierra los espacios a los rivales y deja la definición de las jugadas en manos de la clase individual para imponerse en el uno contra uno, incluso en el uno contra dos, pero en esas situaciones poco puede hacer cualquier pizarra.

El mérito de Paulo Fonseca es enorme. Ha recogido a un equipo prácticamente nuevo, le ha devuelto una idea de fútbol muy definida, juega al fútbol, porque los castores no vuelven la espalda al buen fútbol. Son un equipo que no inventa nada, es cierto, simplemente maximizan sus virtudes, basan su fuerza en la buena disposición táctica, en el esfuerzo y la solidaridad colectiva, pero sin talento es difícil jugar en la primera división de cualquier país europeo, y ellos también lo tienen y saben sacarle un gran beneficio situando al Paços de Ferreira como un equipo ejemplar para la clase media-baja en Portugal, que tanto necesita esta liga para demostrar que hay vida más allá de los tres grandes.

viernes, 14 de noviembre de 2014

Sporting 14-15: El león ruge otra vez




Publicado con ciertos cambios (opiniones y comentarios personales) en Vavel

El segundo proyecto de la era Bruno de Carvalho –permanentemente en guerra contra todos los estamentos del fútbol portugués desde su llegada a la presidencia del Sporting- arranca con muchas caras nuevas, pero una línea general continuista y de cierta estabilidad en la plantilla. Al contrario de lo que le sucede a sus grandes rivales, el Sporting mantiene la  columna vertebral del equipo de la temporada pasada con la excepción de la polémica salida de Marcos Rojo en dirección a la Premier League. Esta baja, sin embargo, se ha visto compensada con el regreso de Luis Nani a la que es su casa, y el luso-caboverdiano no ha tardado en asumir el liderazgo del equipo.
De hecho, el cambio más evidente ha tenido lugar en el banquillo, donde Leonardo Jardim, responsable de la reinvención del equipo leonino la pasada temporada, ha dejado su sitio al entrenador de moda de la Primeira liga, el extécnico del Estoril Marco Silva. Con la  incorporación del joven técnico lisboeta, la dirección deportiva del Sporting buscaba mayor irreverencia ofensiva, pero manteniendo el orden y la disciplina táctica habituales en cualquier equipo por el que pasa el actual entrenador del Monaco.
Al igual que la pasada campaña, el inicio liguero del Sporting ha sido notable, con la dificultad añadida de que este año sí está jugando en Europa, donde ha competido con mucha seriedad. A esto hay que añadirle el mérito de haber eliminado al FC Porto en el mismísimo estadio do dragão en la copa de Portugal, por lo que el nivel de exigencia competitiva se ha multiplicado y el equipo ha dado la talla en todos los frentes.

Marco Silva debe llevar el peso del equipo si su omnipresente
presidente sale un poco del medio

No se distingue mucho, este Sporting del que creó Leonardo Jardim; un equipo ordenado, bien posicionado y solidario en el esfuerzo. Marco Silva pretende subir la presión en campo rival y un despliegue ofensivo más dinámico, aprovechando la velocidad de sus extremos y la clase de Nani, que es el jugador capaz de romper cualquier esquema. Por el contrario, el déficit del equipo radica en su parte defensiva, ya que ninguno de los centrales tiene la suficiente jerarquía para dominar el área, unos por ser demasiado jóvenes (Sarr y Paulo Oliveira) otros, como Mauricio, porque no están al mismo nivel del pasado año. De hecho en los medios de comunicación portugueses se da como segura la contratación de un central en el próximo mercado de invierno.

Una portería sin discusión
Esta imagen se ve pocas veces porque Rui Patricio es casi intocable

Nadie duda en Portugal que Rui Patricio es el mejor portero portugués. “O Marrazes”, llamado a ser el sustituto natural de Vítor Baía desde que Paulo Bento le dio la alternativa en el Sporting contra viento y marea, ha demorado un poco en ganarse la confianza unánime del fútbol portugués, pero actualmente es el referente en la portería. Buena parte de su éxito la tiene el hecho de haber permanecido en el Sporting pese a los continuos rumores sobre su salida del club cada vez que se abre el periodo de traspasos. En Alvalade ha conseguido la estabilidad y confianza necesarias para progresar y asentarse.
En el banquillo, una temporada más, espera su oportunidad Marcelo Boeck, un caso muy parecido al de Fabiano en el FC Porto –de hecho ambos se incorporaron a sus clubs casi a la vez-, pero que no ha tenido todavía la oportunidad de jugar porque  Patricio lo acapara prácticamente todo.

Un centro de la defensa demasiado inexperto que deja muchas dudas

La salida de Marcos Rojo se ha cubierto con jugadores que forman parte de la política de contrataciones del equipo ya antes de la llegada de Bruno de Carvalho a la presidencia, jugadores jóvenes, con recorrido y progresión por delante; y ahí es donde el equipo está notando la falta de un jugador con dotes de mando para que los nuevos se refugien bajo su liderazgo sin exponerse. Naby Sarr y Paulo Oliveira, cada uno con sus propias características, el portugués más fino, el francés pura físico, tienen mucho trabajo táctico por delante, sobre todo a la hora de cubrir los espacios entre ambos. Juegan demasiado estáticos, bien colocados sí, pero deben mejorar su capacidad de reacción lateral ante las incursiones de los jugadores rivales en zonas anexas a ellos.

Se esperaba más de Mauricio este año

Mauricio, que el año pasado sorprendió a todos desde la serie B brasileña, no ha empezado a su mejor nivel esta temporada. Él debería ser el central de referencia, dada su experiencia previa,  pero no está teniendo la regularidad que se esperaba en este segundo año, y el equipo se resiente.
Después de un tiempo tanteando su fichaje, por fin este año se confirmó la llegada del egipcio Remi Rabia, que viene con fama de ser un central aplicado y solvente pero al que todavía no se le ha visto. Junto a ellos deberían aparecer canteranos a los que se espera desde hace años y que tampoco acaban de romper, como Nuno Reis, capitán de todos los equipos inferiores del club, que después de varias cesiones está ante el último año de su afirmación o no en el primer equipo, Tobías Figueiredo, un jugador de corte muy similar al anterior y Fabrice Fokobo, que la pasada temporada parecía que podría tener minutos pero finalmente no encontró continuidad en el equipo ni en su rendimiento dentro y fuera del campo, todo sea dicho.
Jefferson en periodo de crecimiento

Los  laterales aparecen claramente definidos para Jefferson, lateral clásico brasileño, de gran proyección ofensiva, disparo potente aunque cierto descuido en su labor defensiva y un Cèdric Soares que después de años difíciles parece finalmente asentado y respetado en el equipo y en el fútbol portugués en general. Ninguno de los dos son jugadores de primer nivel, pero ambos tienen el oficio y la implicación suficientes como para cumplir con creces en el equipo y crecer con el mismo.
El argentino Jonathan Silva llega como un jugador poco conocido para ir entrando poco a poco en la dinámica del equipo, darle descanso a Jefferson y competir con él a medio plazo. El ex de Estudiantes, jugador intenso, debe mejorar sus hábitos tácticos y duelos individuales en los que se ha visto superado en velocidad por los extremos rivales.
Esperando una oportunidad están Miguel Lopes, finalmente readmitido tras aceptar rebajarse el salario a la mitad, y Ricardo Esgaio, excelente proyecto de jugador,  que tiene mimbres para ser un excelente lateral y un extremo más que aceptable, pero como tanto otros de sus compañeros de generación en la formación sportinguista necesita que se apueste decididamente por él. Yo reconozco que tengo cierta predilección por el jugador de Nazaré.

A veces le ves algo a un jugador y le tienes fe,
y eso me pasa a mí con Esgaio

André Geraldes es el enésimo caso de fichaje innecesario. Cumplir en un equipo de nivel medio en la liga portuguesa no implica ser un jugador de equipo grande y deja marcado a un jugador que, evidentemente aprovecha su ocasión para mejorar económicamente, pero no acaba obteniendo réditos deportivos de esa situación porque después de unos años en blanco deberá reiniciar su camino más o menos donde lo había dejado.

“Prata da casa” en el centro del campo

William Carvalho en su versión 13-14 es un jugador de primer nivel, válido para casi cualquier equipo del mundo,  pero en su versión actual falta por ver a ese jugador capaz de llenar el campo y jugar con el cuerpo como hace años no se veía en el fútbol europeo. El Sporting necesita recuperar al mejor William para controlar el ritmo del partido y cohesionar las dos mitades en las que se parte el equipo. Sin él, hay un agujero entre la medialuna del área propia y el centro del campo, con su mejor juego, él sólo es capaz de hacerse cargo de todo ese terreno.
Para tapar la posible salida de William que afortunadamente para el club no acabó por concretarse, el Sporting acudió a la MLS, donde encontró a Oriol Rosell, un chico formado en la Masía que siguió un camino muy distinto al de la mayoría de los jugadores formados allí. Aunque tuvo un comienzo de pretemporada prometedor, coincidiendo precisamente con los rumores de salida de William, finalmente no ha acabado por hacerse con la titularidad, de hecho, hasta ahora, ha participado poco y nunca en el once de salida del equipo.  Tiene buenos detalles, sobre todo a nivel táctico, pero le falta una marcha más para adaptarse al ritmo del fútbol europeo. Con la presencia de William como totalista en su puesto, el catalán va asumiendo las rutinas del equipo poco a poco sin hacer ruido ni quemarse.
Tres de las bases del equipo

Como volantes, el Sporting presenta un trío de jugadores formados en Alcochete, ya con cierta madurez adquirida después de varios años en la primera plantilla y que, finalmente, con la estabilidad que el club ha ido recuperando desde la pasada temporada, parecen haber asumido el rol que tanto se les reclamaba. El principal es Adrien Silva, habitualmente acusado de “pecho frío”, un jugador fino y elegante capaz de marcar las diferencias en el juego ofensivo del equipo, aprovechando el trabajo de su compañero en la medular, João Mário que ha dejado de ser el hermano de Wilson Eduardo hasta llegar a la selección absoluta. João Mário, mucho más dinámico que el lusofrancés, complementa y protege el juego de su compañero, llenando el centro del campo con un trabajo incansable, desde la presión hasta la conducción vertical del juego ofensivo, pero no es un trequartista, y en esa zona del campo el equipo tiene un problema de clarividencia ofensiva que debería resolver.
Por detrás espera su oportunidad André Martins, cuyo rendimiento se ha enfriado un tanto después de una aparición fulgurante. André Martins es un jugador intermedio entre Adrien y João Mário, aparentemente frágil, pero muy sacrificado en su esfuerzo. Al igual que le sucedió a Adrien, “o menino de Santa María da Feira” debe explotar ya sus condiciones y asumir una jerarquía en un centro del campo muy cómodo para que se incorporen a él jugadores de calidad y que quieran el balón.

El maestro que dirige al equipo y los que deben dar un paso adelante

El jefe

La incorporación de Nani al jugador franquicia que tanto necesitaba para asumir la responsabilidad en el campo. A estas alturas nadie va discutir la jerarquía del caboverdiano en el fútbol europeo y en el propio club y a él le han sido entregados los galones, no sólo a la hora de tener libertad en el campo, sino para descargar al resto de jugadores que. Obviamente, van a ser mejores jugadores a su lado. Es evidente que el extremo no será el mismo de la era post-Ronaldo en el United pero le sobra calidad por arrobas para marcar las diferencias en la liga portuguesa. Sus rivales lo temen, sus compañeros aprovechan su presencia en el campo. El Sporting siempre gana con su presencia en el club: gran éxito del presidente que cambió una venta polémica por una incorporación ilusionante.
En estos momentos de la temporada, la influencia de Nani es tan importante en el equipo que, en distintas tertulias futbolísticas, comienza a plantearse la posibilidad de sacarlo de la banda y darle los tres cuartos ofensivos, convertirlo en un diez en el campo. Lo que se pretende es que el todavía jugador del United aporte la dosis de genialidad que el Sporting necesita en la frontal del área sin tener que volcar el juego a su banda, perdiendo así una posición privilegiada para distribuir el juego.
En la banda opuesta, la culebra Carrillo intenta alcanzar, por fin, continuidad en su rendimiento. El jugador formado en Alianza de Lima quiere dejar de ser un jugador de rachas y acumular una temporada completa con mayor regularidad de lo que ha hecho en las últimas. Después de varios años en Portugal debería dar un paso adelante, evolucionar en su juego y participación en el equipo.Por detrás, espera su oportunidad Diego Capel, muy lejos de lo que se esperaba de él, decepcionante en su paso por una liga y un equipo que parecían venirle como anillo al dedo para sus condiciones. Por delante del almeriense ha pasado Carlos Mané, futbolista que en pocas temporadas podría ser la referencia ofensiva del equipo; hábil con el balón, un poco estático sin él. Debería ofrecerse mucho más, con y sin balón, la contundencia la ganará con el tiempo, como tantas otras cosas, pero ahora debe romper la puerta de entrada, no pasar simplemente como está haciendo.
Un paso por detrás de estos cuatro se encuentra el caboverdiano Heldon, extremo interesante pero que necesita que se cuente con él de forma regular para que su contratación pueda tener sentido. Es cierto que el equipo pretendía deshacerse del elevado contrato de Capel y que el ex de Marítimo puede ocupar el sitio del andaluz, pero si no cuenta con opciones y de repente se ve superado por jugadores del B, lo que parece que puede acabar sucediendo, no se va a comprender la necesidad de su fichaje,


Slimani lleva la delantera a Montero arriba
El 9 del equipo parece ser Islam Slimani, que llegó como un jugador de perfil bajo y que después del gran final de temporada pasada, mundial incluido, se ha convertido en la referencia ofensiva. No por sus goles, ya que realmente esta temporada no ha acabado de romper en ese aspecto, sino por todo el trabajo que aporta. Slimani es un jugador de choque, de trabajo ofensivo cuando el partido se pone de cara, aunque tiende a la indolencia si se ve superado por los rivales. A Slimani le falta, al igual que a la mayoría de sus compañeros, regularidad para acabar siendo un jugador de primer nivel y no un buen delantero más. De momento está en el camino, le falta intensidad en noventa minutos.
Por detrás Freddy Montero parece haber perdido un poco de fuerza después de su explosivo aterrizaje en Portugal y, aunque este año se ha reencontrado con el gol, parece un escalón por debajo de su compañero. El colombiano es víctima de su sorprendente llegada a Europa con un porcentaje de goles superior al que jugador había acreditado en años anteriores –comparable al del mismísimo Falcao- y esta sequía que ha vivido le ha castigado en demasía, exigiéndole un rendimiento por encima de sus propias cualidades. Ni es el nuevo Falcao, ni tampoco se le ha olvidado marcar.
El japonés Tanaka forma parte de esta serie de fichajes “llamativos” del Sporting que, hasta ahora no han acabado de despuntar, con la excepción de Slimani, y aunque no desentonó durante la pretemporada y puede ser un jugador aprovechable para la liga portuguesa, el Sporting parece quedarle un poco grande, por el momento.

Gauld: el Sporting busca el talento fuera de casa.
 Veremos si es una buena idea
En esta línea de fichajes en mercados menos habituales y de jugadores prácticamente desconocidos para el gran público llama poderosamente la atención la figura de Ryan Gauld, joven promesa escocesa por la que el equipo puede desembolsar casi cuatro millones de euros (si quieren hacerse con el 100% de su pase) y que, de momento, se mantiene en segunda línea, jugando con el equipo B, buscando alejarlo de los focos mediáticos hasta que esté lo suficientemente maduro como para entrar en la dinámica del primer equipo. En una situación parecida se encuentra el búlgaro Slavchev, por el que también se pagó más de dos millones y medios de euros, y el francés Sacko por el que han pagado un millón de euros al Girondins de Burdeos y que, por el momento, juegan en la segunda liga, formándose, aclimatándose y creciendo con el león al pecho.


Que el Sporting ha vuelto es una evidencia, ahora falta que el proyecto continúe, crezca y no acabe por convertirse en un mero escaparate para colocar jugadores en ligas extranjeras. El Sporting parece haber aprendido que el mejor camino para enfrentarse a sus grandes rivales radica en su propia esencia de cantera, y no debería olvidarlo, porque en las últimas convocatorias de las selecciones inferiores de Portugal los jugadores de Alcochete están en franca minoría frente a sus rivales.

viernes, 7 de noviembre de 2014

Vitória Guimaraes 14-15: Los Conquistadores buscan nuevas tierras.


Cuando Júlio Mendes accedió a la presidencia del Vitória Guimarães, el equipo estaba a un paso de la desaparición, ahogado por un pasivo de 24 millones –escaso según los parámetros de algunos equipos españoles, pero casi definitivo en Portugal- y con una crisis deportiva, institucional y también social que hacía temer seriamente por el futuro del club a corto plazo, incluso en una ciudad, como Guimarães; probablemente la única localidad de Portugal en la que el equipo local es el primero en el afecto de sus seguidores, por delante de cualquiera de los grandes.
Desde entonces, la entidad ha ido dando pasos firmes para su recuperación, tanto económica como deportivamente, aunque ni siquiera la sorprendente victoria en la Taça de Portugal de hace dos temporadas, ha servido para hacer desaparecer la inquietud en sus cuentas y en su futuro deportivo, ligado desde entonces a una confianza ciega, y obligada por las circunstancias, claro está, en su cantera
El terremoto institucional coincidió con la llegada al equipo de Rui Vitória, que había sustituido a todo un símbolo en la cidade berço como Manuel Machado, y el técnico de Alverca, que había cumplido una temporada extraordinaria en el Paços de Ferreira, no sólo no evitó los problemas sino que, al menos hacia el exterior, no torció el gesto y asumió el reto con la idea de trabajo como única declaración pública que salió de su entorno.
Desde entonces, el técnico ha sabido dotara su equipo de una idea de juego muy clara a partir de la cual establecer unas bases sólidas con unos mimbres muy débiles, ya que la principal prioridad del club era el saneamiento económico, lo que suponía una contención extrema en las incorporaciones y que cualquier oferta que dejase dinero fuese aceptada: Soudani, El Adoua, Tiago Rodrigues, Ricardo Pereira… son buena muestra de ello.
Así pues, el único recurso que quedaba era recurrir a la cantera y a una política de fichajes restrictiva y buscando mercados poco habituales entonces, como Argelia o Marruecos en los que no siempre es fácil negociar.

La victoria conseguida la pasada semana en el don Afonso Henriques ate el Sporting parece haber sacado al equipo del anonimato en el que estaba desde entonces –pese al título copero- y haber descubierto al Vitória, y a su técnico, al gran público, cuando realmente no ha supuesto más que otro paso dentro de un largo camino de refundación de un club histórico en Portugal, el llamado cuarto grande, con un futuro todavía incierto aunque, ahora sí, seguro.
La figura de Rui Vitória es esencial dentro de este proyecto, el equipo juega como su entrenador desea, un estilo que se ha impuesto a lo largo de estos años independientemente de los jugadores con los que cuenta el club. Las bases no son nuevas ni desconocidas, sino que forman parte del abc más elemental del fútbol: la fuerza del bloque, el equilibrio, la solidez defensiva y la agresividad a la hora de afrontar cada balón, bien es cierto que con matices que van cambiando a lolargo de las temporadas; este año el equipo presiona más arriba y hay un aumento más que evidente de su agresividad. Pero que nadie espere encontraren este equipo un ingrediente secreto ni algo que vaya a revolucionar el fútbol, nada más lejos de la realidad: seriedad defensiva, corrección táctica y mucho trabajo para sacar adelante los partidos. Así es el Vitória de Rui Vitória, sobrio, sereno y sabiendo mantenerse en un segundo plano, a imagen y semejanza equipo y técnico.
En la portería, Douglas ha sustituido al eterno Nilson con absoluta naturalidad y no sólo ha conseguido sustituir a su compatriota sino que ha aportado mayor seguridad bajo palos al equipo con respecto al entonces titular. En Portugal siempre ha habido una serie de porteros de perfil medio más que interesantes: Fabiano, Adriano, Salim, Gottardi o el propio Douglas, son buena muestra de ello. A su sombra estaba, Assis, que ha ido formándose con el equipo B y enlos últimos tres partidos ha sido el titular en el arco vimaranense sin que haya habido diferencias entre uno y otro, lo que muestra muy claramente la tranquilidad que hay en el club en relación a esta posición.
Aunque la defensa del equipo vitoriano quedó mermada con la salida de uno de sus principales referentes, el canterano Paulo Oliveira, un espectador que siguiera el pasado partido frente al Sporting no se daría cuenta de que estaban en campos dos jugadores que inicialmente no estaban llamados formar parte del once titular, pero que, nueve jornadas después, cualquiera de ellos pueden formar parte del once indistintamente.
Este verano, el club ha repescado a Rodrigo Defendi después de un periplo poco afortunado por el Botafogo y Vitória de Bahía que, junto a otro jugador que en su momento ´también dejó el club y volvió, posteriormente, al mismo, como el veterano Moreno, estaban llamados a ser los dos centrales titulares, pero apareció Joao Afonso, un jugador que llega desde el CNS en el que jugó la promoción de ascenso con el Benfica de Castelo Branco, precisamente frente al equipo B del Vitória, con el que debía foguearse, pero ya desde la pretemporada no se ha movido del equipo titular con una madurez impropia de un jugador que ha saltado dos categorías en un verano. Por detrás van apareciendo Josué Sá, otro chico de la cantera con buenas maneras, un poco verde, pero conocedor de la dinámica del equipo.
El gran descubrimiento de la temporada: Bernard Mensah

En el lateral derecho, Rui Vitória intentó adaptar durante el verano y el inicio de la liga al burkinés Nii Plange, con poco éxito ya que el volante canterano del Sporting tenía bastantes dificultades para adaptarse a las rutinas defensivas. Su sustituto ha sido Bruno Gaspar, formado en el Benfica y que tuvo que tomar dirección norte para tener una oportunidad. El jugador de Evora ha ido creciendo partido a partido, asegurando su puesto con unas actuaciones más que solventes. De momento es un lateral aseado, más posicional que ofensivo, aunque tiene buenas condiciones atléticas, al igual que su compañero en la banda opuesta, el marfileño Adama Traoré.
El resto de jugadores, incluyendo a Josué Sá, combinan el equipo B con las convocatorias en el primer conjunto para no estar parados y tener el rodaje necesario cuando se requiera su participación.
La principal virtud de los Conquistadores radica en su poderoso centro del campo, físico por atrás, dinámico arriba, con la enorme figura de André André, cada vez mejor jugador, verdadera alma del equipo y para a que se pide su inmediata llamada a la selección nacional. El hijo del ex del FC Porto, y campeón de Europa con los dragões

AndréAndré es el corazón del equipo. Muchos se lo rifan

.

Por detrás, Bouba Saré aporta el músculo. El marfileño, que ya ha jugado en Bélgica, Croacia, Rumanía y Noruega, con éxito deportivo y cierta famade jugador difícil, es el típico mediocentro africano de pulmón y choque, a veces demasiado duro, sacrificado y de juego simple que, además, es un baluarte a balón parado. Por delante del capitán, que tuvo n paso fugaz por el filial del Deportivo, se sitúa la gran sensación del equipo, Bernard Mensah, un prodigio ganés de20 años que  ha sorprendido a todos con sus actuaciones en este inicio de temporada. Bernard es un jugador muy móvil que rompe entre líneas y busca sorprender desde la segunda línea con gran facilidad para encarar puerta y armar el disparo. Le pierde, eso sí, cierta tendencia al individualismo, pero en un bloque compacto como el vimarense el jugador africano aporta el elemento diferencial tan necesario en cualquier club para resolver las opciones ofensivas.
Por detrás, Cafú, que empezó la liga como titular, aporta características muy similares a las de su compañero; jugador posicional, de trabajo, técnicamente, pero sí funcional que, poco a poco, va ganando minutos.
El brasileño Crivellaro y el uruguayo Barrientos esperan, de momento, su oportunidad en el equipo B, participando poco debido a la consistencia mostrada por los titulares.

Tomané disfruta de minutos

La salida de Maazou hacia Madeira,donde por cierto sí está logrando los números que no alcanzó en la cidade Berço la pasada temporada, Tomané se ha convertido en el delantero centro titular del equipo por delante del uruguayo Jonatan Álvez. El canterano es un delantero de perfil muy habitual en Portugal; mucha movilidad y trabajo, capaz de aparecer en cualquier posición ofensiva, de apoyaren el centro del campo, pero le falta gol. Lo que en España podríamos denominar de perfil Santi Ezquerro. Marca entre 5 y 10 goles por temporada,lo que no es mucho, pero aporta muchas cosas arriba. El uruguayo, de momento, está por detrás de su compañero, aunque gracias a su doblete contra el Boavista, tiene más goles anotados. Lo veremos jugar mucho, seguramente, durante la liga, pero actualmente el trabajo de Tomane provoca que sea desde las alas, y desde la segunda fila (Bernardy André André), de donde están llegando los goles y el peligro, porque otra de las sensaciones del equipo está siendo el lusocaboverdiano Hernani (ya ha dicho que no a una convocatoria con los africanos), veloz e incisivo como un cuchillo, aprovechando un momento de forma espectacular al que, veremos, si le da continuidad a o largo de la temporada.
Hernani y Tomané son un buen ejemplo de lo que ofrecen los vimaranenses a jóvenes y canteranos en estos momentos: tranquilidad y minutos para evolucionar.
Por la otra banda, el jugador que ha sumando más minutos es Alex Freitas, canterano del Oporto que después de un par de temporadas en el Santa Clara está encontrando en Guimaraes el lugar ideal para evolucionar futbolísticamente. Alex es un jugador bastante fino que probablemente también vaya creciendo con el equipo.Para empezar se ha hecho con el puesto en el once que parecía reservado para David Caiado, uno de esas decenas de jugadores portugueses que deben emigrar a ligas menores para garantizarse un sueldo mayor que el que recibirían en Portugal (en caso Bulgaria y Ucrania)al que, en su regreso a Portugal le ha salido un duro competidor, pero que, sin duda tendrá mucho que decir durante esta temporada.
Por detrás van teniendo minutos distintos jugadores que, como sucede con la segunda línea del equipo, combinan el B con el primer equipo, como el joven marfileño Inters Gui, el serbio Knezevic o el canterano Rui Areias, jugador muy importante en el filial.
Como se puede apreciar, la fuerza de este equipo radica en su solidez como tal, en un grupo compacto, con nombres importantes, por supuesto, pero con una rotatividad más o menos constante que no debilita al conjunto, más bien al contrario, refuerza al equipo.

La duda estriba en saber si mantendrán este rendimiento y hasta dónde llegarán esta temporada. De momento ya han enseñado qué saben hacer.

viernes, 24 de octubre de 2014

La controversia de los jugadores nacionalizados. ¿Quién es portugués y quién debe representar a Portugal ?


La gran actuación de Raphael Guerreiro con selección Sub-21 de Portugal en el play-off de acceso al Campeonato de Europa de la categoría descubrió a muchos aficionados portugueses,la existencia de este jugador del Lorient, hijo de emigrantes portugueses en Francia. Guerreiro se añade así a una larga lista de jugadores nacidos fuera de Portugal que han representado al equipo de las quinas que, de un tiempo a esta parte se ha convertido en un tema recurrente en las tertulias futbolísticas del país vecino, y que tien con opiniones encontradas y para todos los gustos. De hecho este tema fue uno o de los primeros que se le plantearon al nuevo seleccionador nacional, Fernando Santos el día de su presentación.
Uno de los momentos álgido de este asuntó llegó con la convocatoria de Liedson, y se prolongó este mismo año con la posible llamada de Fernando Reges, actual jugador del Manchester City, frenada posteriormente por la FIFA. 
Este debate no se ha centrado únicamente en los jugadores que se naturalizan, o son naturalizados, con el propósito de incorporarse a la selección o de dejar de ocupar plaza de extranjero -y tener, de este modo, más opciones profesionales-, sino que implica otras variantes relacionadas con la realidad de Portugal y de cualquier país europeo.La globalización, los fenómenos migratorios y la crisis económica presentan una situación en la que los límites de una nacionalidad no se   ciñen únicamente al país en el que alguien ha nacido,vive temporalmente o del que proceden sus padres, por citar tres posibilidades de esta casuistica.
También en España se ha mantenido la misma controversia en los medios de comunicación, alrededor de los casos de Diego Costa y Munir, o el no tan lejano de Bojan Krkic, sin olvidar la peculiar situación de los hermanos Alcántara, la que se pueden encontrar jugadores como Pedro Mba Obiang o Adama Traoré en el futuro e, incluso los casos en sentido opuesto de los venezolanos Amorebieta, Túñez, Jeffren o Julio Álvarez o los distintos jugadores de ascendencia ecuatoguineana.

En el caso Portugués hay que tener en cuenta las siguientes situaciones:
a
   a) Hijos de padres portugueses emigrantes que regresan de niños a Portugal, casos de Danny (Venezuela), Adrien Silva (Francia), Cédric Soares (Alemania)… Han hecho toda su vida en Portugal y se han formado allí. Es la única realidad que conocen. Madrid Joselu, nacido en  Alemania y cuyos padres regresaron a Silleda el de Andrés Túñez, cuya familia regresó siendo él un niño a Galicia.

Anthony Lopes fue captado por la federación portuguesa
para representar al país de sus padres.
b) Hijos de padres portugueses que han nacido, se han formado y de hecho viven en otros países, como Anthony Lopes, Raphael Guerreiro o Jordan Machado, franceses de nacimiento, que han decidido representar a Portugal, como en su momento Robert Pires o Kevin Gameiro decidieron jugar con Francia. En algunos casos sólo uno de los padres es Portugués, como José Bosingwa, nacido en el Congo, en otros los son ambos.
Las equivalencias españolas serían Marío Gómez, el lateral suizo del Wolfsburgo Ricardo Rodríguez y su hermano Roberto, hijos de padre gallego y madre chilena o el jugador de Bayer Leverkusen, Gonzalo Castro cuyos dos padres son españoles y que llegó a ser internacional Sub-19.

c) Hijos de padres extranjeros, en muchos casos procedentes de antiguas colonias africanas, que han emigrado a Portugal y llegan a Portugal siendo niños. Este es el grupo más numeroso y a él pertenecen, desde el actual entrenador del Valencia, Nuno Espírito-Santo (Santo Tomé), pasando por  otro jugador histórico como Abel  Xavier  (Mozambique) hasta William Carvalho (Angola) o el mismo Nani (Cabo Verde), Eder (Guinea Bissau) Rolando y el exbético y ex de Almería Nelson (Cabo Verde), Bruma (Guinea), Helder Costa (Angola) o la joya Rony Lopes, nacido en Brasil pero en Portugal desde pequeño.
d) Hijos de padres extranjeros pero que nacen en Portugal, por lo que son portugueses de completo derecho. Los hermanos Wilson Eduardo y Joao Mário (Ángola) o Manuel Fernandes, cuya  historia familiar es muy interesante, ya que es primo del internacional suizo Gelson Fernandes (Cabo Verde) que, a su vez es igualmente primo de Elton Monteiro, ya seleccionado por las selecciones inferiores de Portugal y actualmente en el equipo B del Sporting Braga, pero nacido en Sion (Suiza)
La Situación de Munir o de Adama Traoré sería el equivalente español.

Junto a Edgar Ié y Agostinho Cá, Catio Baldé representante de
algunos jóvenes guineanos que juegan en Portugal.
e) Jugadores captados por los equipos portugueses en edad adolescente, que se forman en Portugal y deciden representar a este país. Aquí Guinea Bissau se lleva la palma debido a los acuerdos de colaboración entre clubs, el scouting y representantes de jugadores: Agostinho Cá, Edgar Ié o Idrissa Sambu, Moreto Cassamá ,Romário Baldé…  
En España tenemos el caso de Nahuel Leiva, jugador del Villarreal ya convocado con la selección Sub-19 y pudo haber sido el de Messi de haber aceptado el ofrecimiento de la federación española. 
f) Jugadores extranjeros que adquieren la nacionalidad portuguesa y deciden representar a esta selección. Los últimos casos que ha habido en Portugal son Pepe, Deco y Liedson que han querido jugar con Portugal, como otros jugadores ya han declarado públicamente que no lo harían como el oportista Maicon,
En España ha habido muchos jugadores desde gigantes como Di Stefano, Puskas o Kubala hasta llegar a Diego Costa, pasando por Donato, Juan Antonio Pizzi o Marcos Senna, entre otros.
f) Casos variados. El mismo Bruno Alves y sus hermanos Geraldo y Julio son hijos de padres brasileños. Su padre,Washington jugó entre los 70 y 80 en Rio Ave y Varzim, donde se instaló finalmente. 
Ariza Makukula es hijo deun antiguo jugador de Vitória Setúbal y Chaves, aunque nació en el Congo. Actualmente tiene un primo, Lupeta, nacido en Portugal y jugando en Setúbal.
Alberto Aladje, internacional sub-20 y sub-21 nació en Guinea y nunca ha jugado en un club portugués, pero sí con la selección.
Un caso especialmente curioso es el de Tiago Ilori, hijo de padre inglés, de origen nigeriano, y madre portuguesa, nacido en Londres.

Quedan más casos que no se han señalado, y en el futuro seguirá habiendo más, como sucede con Francia y sus antiguas colonias africanas, Alemania con Turquía, Holanda y sus antiguas colonias o con los inmigrantes de origen marroquí, al igual que Bélgica, e incluso los países nórdicos. De hecho los países africanos ya son conscientes de esta situación y empiezan a atar a algunos jugadores cuanto antes; Guinea Bissau ha llamado a Rudinilson Silva, Amido Baldé o Zezinho.

El debate está servido, las opiniones van a seguir siendo diversas y encontradas, pero una cosa es cierta, cuando juegue Portugal a nadie le importará la procedencia del que lleve la zamarra roja,


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