lunes, 31 de marzo de 2014

William Carvalho (Volarán Lejos XVII )




William Silva de Carvalho
7-IV-1992, Luanda (Angola)
1´87 m.
Centrocampista
Sporting, Cercle Brugges (Cedido), Sporting

Como tantas otras perlas africanas que han despuntado a lo largo de los últimos años en el fútbol base portugués, William nació en Angola y siendo muy pequeño su familia se estableció en Portugal, en los alrededores de Sintra, para ser más concretos.
A la academia de Alcochete llega en el año 2007 después de haber jugado en dos modestos equipos locales: Algueirao de Mem Martins y el Mira-Sintra y en el equipo leonino comienza a quemar etapas a gran velocidad apoyándose en su rápido desarrollo físico (1´87 m), jugando habitualmente en categorías superiores a la que le correspondería. Es evidente que a estas edades tempranas el físico ayuda mucho y aunque fue una presencia habitual en las selecciones inferiores portuguesas, como le sucedía a tantos otros jugadores antes de la creación de los equipos B, su paso al fútbol profesional tuvo bastantes etapas hasta su afirmación definitiva en el primer equipo sportinguista con el que, bajo la batuta de José Couceiro, había llegado incluso a debutar en un partido frente al Vitória Guimaraes (temporada 10-11).




Como le sucedió a más del 90% de los jugadores de la época, William empezó su etapa en el fútbol profesional con una cesión en el Fátima, entonces en 2ª división, hasta el mes de enero cuando, aprovechando el contrato de colaboración entre Sporting y el Cercle Brugges, y que el equipo lisboeta pidió el regreso a Alvalade de Renato Neto, William abandona Fátima y pone rumbo a la liga belga.


En Brujas disfruto de los minutos que necesitaba
para dar el salto al fútbol profesional


No tardó en hacerse un hueco en el equipo de la ciudad flamenca acabando con 19 partidos jugados en esa misma temporada y 32 en la siguiente superando una lesión que lo tuvo dos meses en el dique seco. El fútbol belga, menos táctico y con más espacios, supuso un estupendo aprendizaje pera el centrocampista, que, no obstante, parecía demasiado alejado de las miradas de su propio equipo, sumido, por otra parte, en una crisis de identidad como para poder integrarse en un equipo que buscaba deshacerse de jugadores veteranos con una hoja salarial muy alta y canteranos que encadenaban cesión tras cesión sin acabar de romper.


Después demarcar a Peñarol en pretemporada

Leonardo Jardim lo llevó al stage de pretemporada este pasado verano en el casting de jugadores que realizó este verano y, partiendo inicialmente como jugador de relleno poco a poco fue entrando en el equipo después de unas excelentes prestaciones en los partidos amistosos, especialmente con el Peñarol y la Real Sociedad.
Así las cosas, Jardim optó por un tridente formado en Alcochete, William, André Martins y Adrien Silva, para liderar el centro del campo blanquiverde y el tiempo ha acabado por darle la razón, puesto que el luso-angolano se ha revelado como un auténtico titán en el centro del campo, liderando el equipo desde atrás como un veterano, abarcando muchísimo terreno y jugando siempre el balón con muchísimo sentido.




Para continuar con su gran temporada, William debutó con la selección nacional en el play-off de clasificación para el mundial de Brasil frente a Suecia y ya lo ha hecho como titular –aprovechando el parón en la liga ucraniana del aparentemente titular Miguel Veloso- en un amistoso frente a Camerún. Su presencia en el mundial no sorprendería a nadie, incluso si se confirma la posible nacionalización de Fernando Reges.
Cuando hablamos de un jugador que da equilibrio a un equipo tendemos a pensar en un jugador grande, muy físico, con un enorme despliegue ofensivo, a veces descontrolado, pero ocn escasa participación ofensiva, y nos olvidamos de que un excelente mediocentro es el que sabe darle salida al juego ofensivo y cerrar los huecos en el trabajo defensivo apareciendo allí donde es necesario más por instinto y colocación que por dejarse los hígados corriendo de un lado a otro. Fernando es un excelente ejemplo defensivo, Matic tenía cualidades parecidas con una gran salida de balón, y por excesivo que pueda parecer el comentario, esta temporada William ha recogido lo mejor de cada uno de ellos convirtiéndose en el faro que ha guiado a su equipo durante toda esta temporada. De hecho, sus escasas ausencias las ha notado muchísimo su equipo.




La plaza de abastos en la que se ha convertido el fútbol portugués en los últimos años ha empezado a colocar al jugador en distintos equipos extranjeros (el rumor más repetido lo sitúa en el United por una cantidad entre los 37 y 45 millones de euros, que me parece un pelín desproporcionada por un jugador de 22 años que apenas ha estado dos años y medio en las ligas belga y portuguesa y en un año en el que el Sporting no ha participado en competiciones europeas, pero también se le relaciona con el Arsenal, Real Madrid, Chelsea, City...).
La pregunta es evidente, tiene William el valor que se pide por él, qué cualidades posee, juventud aparte, para que se barajen esas cifras, qué tiene el jugador que lo distingan de otros en su posición.




Lo que a mí más me gusta de este jugador es su presencia en el campo, la suficiencia con la que juega, la confianza que desprende cada una de sus acciones; me explico; sus cualidades defensiva son excelentes –físico poderoso, fuerza al choque, velocidad, pulmón- pero, lo hemos dicho aquí muchas veces, esas son cualidades que poseen muchos otros jugadores en distintos equipos, su verdadera virtud es su capacidad para hacer sencillo el fútbol, sacando el balón rápido y, sobre todo apareciendo constantemente, haciéndose siempre presente, sin esconderse nunca.  No olvidemos tampoco que cumple 22 años en abril y tiene un enorme recorrido por delante para progresar.
¿Qué debe mejorar? En algún lado he leído calificar a William como un “falso lento”, me atrevería a decir que de falso poco, es lento y punto, Compensa esa carencia con otras cualidades, el posicionamiento, cierta habilidad para meter el cuerpo y, sobre todo la gran confianza que tiene en sus posibilidades esta temporada, pero ciertamente debe agilizar sus movimientos; no se trata de que corra más o menos sino de que ejecute las acciones con más rapidez, que cerebro y movimientos vayan más rápido porque vendrán tiempos peores y, sobre todo, si da el salto a un equipo con mayor presión y exigencias que el Sporting, que no deja de ser su casa, ya veremos si la presión no deja en evidencia este defecto que esta temporada apenas se nota.




No me cabe la menor duda de que el potencial del jugador es extraordinario, y que, en unos años, menos de los que creemos, está capacitado para formar parte del centro del campo de cualquier equipo grande, pero cargarlo con el peso de 35-45 millones y exigirle que lidere a un grande europeo desde la próxima temporada sin permitirle recorrido para progresar, jugar y confirmar en unos años lo mucho que ha apuntado esta temporada me parece excesivo, habitual en un mercado en el cual el Sporting está más que necesitado de cuadrar sus cuentas, pero el jugador no puede pasar de ser imprescindible para convertirse en un jugador más de relleno sea en el club que sea.

Desde aquí seguiremos su progresión con  gran atención.





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