viernes, 25 de abril de 2014

Bernardo Silva (Volarán lejos XIX)

Bernardo Mota Veiga  de Carvalho e Silva
10-VIII-94, Lisboa
1´73 y 62 kg
Centrocampista Ofensivo
Benfica



Hacía años que no se seguía con tanta ilusión la evolución de un jugador criado y formado exclusivamente en Portugal –sin haber emigrado en la adolescencia a ningún gigante europeo- como sucede con este trequartista zurdo producto del Seixal que comenzó a llamar la atención del fútbol europeo en el pasado europeo sub19 por ser el jugador diferente del combinado luso.



Para exponer las características de Bernardo Silva de modo simple, diremos que es el jugador portugués que reúne más condiciones semejantes a los jugadores españoles que han destacado en su posición ebn los últimos años (no pongo nombres porque la gente se pone tensa cuando haces comparaciones esperando cosas que no resultan ser): técnica depurada, primer control exquisito, centro de gravedad bajo, balón pegado al pie, excelente visión de juego... (evidentemente, relativizado por la edad que tiene y la poca experiencia a primer nivel) son las características que definen a Bernardo Silva, un jugador diferente al músculo que venían aportando los centrocampistas portugueses de las últimas generaciones y que ha ilusionado a la afición benfiquista con la posibilidad de que aporte algo de fantasía al once encarnado.


El jugador entró a formar parte de los cuadros del Benfica con siete años y el gran problema que tienen este tipo de jugadores pequeños durante las etapas de formación es el hecho de tener que imponerse en unas edades en las que el físico juega un papel muy importante. La presencia de jugadores de origen africano en las categorías inferiores de los grandes portugueses y el metro setenta y pocos del jugador hacen que deba utilizar su técnica para imponerse y hacer valer su calidad frente al choque y la fuerza.



Cuentan en el Benfica que su explosión se produjo más tarde que la de otros jugadores,  en este sentido lo comparan al mismísimo Rui Costa, pero cuando ha llegado, su participación ha sido determinante para situarlo en un nivel superior al de otros jugadores de su generación aunque, en realidad, apenas ha jugado con el primer equipo del Benfica –una de las grandes críticas a Jorge Jesus es que no aprovecha mucho la cantera o, al menos, hasta el momento, no lo ha hecho-.



Se espera que Bernardo Silva aporte la magia que desde la retirada del propio Rui Costa ha sido sustituida por un fútbol más físico -Portugal ha creado extremos como churros, pero le ha faltado un fantasista-, el problema es que, al menos de momento, al jugador le falta activarse durante los 90 minutos de partido, ya que hay momentos en los que desaparece o no es tan determinante como se desearía, lo que exige más paciencia a los aficionados que buscan que sea determinante en todo momento. Su capacidad para jugar en cualquier posición ofensiva, tanto en el centro –su posición de raíz- como caído en banda, incluso podría creo que podría llegar a ocupar el carril del 8 si el físico y el sacrificio defensivo lo ayudase. Debe aprender a jugar con balón, a ocupar mejor los espacios, aparecer allí donde es necesario, participar más en el juego sib balón, ya que con él en el pie casi siempre genera peligro. Le falta saber finalizar las jugadas, pero el gol se adquiere con confianza, con saber llegar y romper el corsé posicional. Es un jugador desequilibrante, lo que le queda por aprender es cómo generar ese equilibrio en su equipo.



He de reconocer que tengo muchas ganas de que el jugador de el salto a la primera liga, sea en el Benfica o en otro club y que pueda mostrar de lo que es capaz en un fútbol de mayor exigencia, de hecho, creo que otro año en el equipo B no va a aportarle mucho en su progresión. Eso sí, habrá que encontrarle un sitio en un equipo tan vertical como el Benfica y darle tiempo, confianza, cancha libre para hacerlo bien, mal o regular, paciencia cuando las cosas no salgan bien, calma si brilla en algunos partidos y, como todo gran jugador, debe ser él quien rompa la puerta a patadas y se gane el sitio. El problema es que este tipo de jugadores siempre son sospechosos de algo; de indolencia, de falta de intensidad, de falta de implicación defensiva, de esto y de lo otro. Veremos cuánto dura la paciencia y la ilusión.

Aquí podéis encontrar un artículo mucho más interesante que este .

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