martes, 29 de abril de 2014

Marcos Rojo (Grandes en Portugal XIII)

Faustino Marcos Alberto Rojo
20_III-90, La Plata (Argentina)
1´87
Defensa Central (Lateral Izquierdo)
Estudiantes de la Plata, Spartak de Moscú, Sporting




Hemos comentado varias veces en este blog lo distinto que resulta analizar a un jugador cuando juega lejos del lugar en el que vives, por tanto no sabes cuál es la impresión que de él se tiene a corta distancia, o cuando has visto sus partidos por televisión, y no desde el campo. Del mismo modo, las impresiones sobre un jugador varían según el nivel exigido a un jugador; no es lo mismo jugar en un grande o en una liga secundaria o en un equipo que aspira a mantenerse sin mayor presión... 
Todo lo dicho se aplica perfectamente a Marcos Rojo, criticado hasta la saciedad en su país, alabado unánimemente en su club y con bastante buen cartel en Europa (las rumores se acumulan a las puertas de Alvalade). Mientras en Europa se destaca que es internacional con Argentina, en su país dicen que es un agujero en la que es, quizá, la peor defensa argentina de los tiempos recientes. Mientras en Europa algunos lo ponen a la altura de  Ayala o Samuel, en Argentina tienen serias dudas de que deba que ser seleccionado y las críticas ante sus participaciones con la albiceleste se multiplican.



Formado en Estudiantes de la Plata, Rojo formó parte del gran equipo dirigido por Alejandro Sabella desde el banquillo y la brujita Verón en el campo-con Enzo Pérez o Boselli entre otros- que obligó al Barça de los seis títulos a ir a la prórroga en el mundial de clubs. Aunque recuerdo que hubo ofertas de equipos españoles por el jugador, el dinero ruso tuvo más fuerza y Rojo acabó en el Spartak de Moscú donde, tal y como le ocurre a tantos jugadores que se mueven al olor del dinero inmediato dirigidos por representantes que los consideran inversiones con piernas, no acabó de aclimatarse.



Su llegada  al Sporting a cambio de cuatro millones de euros, después de una dura lucha de los leoes contra su gran rival del otro lado de la segunda circular, tuvo lugar cuando el equipo sportiguista buscaba incorporar jugadores de cierto nombre en Europa que pudiesen revalorizarse y devolver al equipo a las posiciones de prestigio en su liga pero, comos sabemos, esa política acabó como el rosario de la aurora, y el jugador argentino no escapó a las duras críticas, más que merecidas por otra parte después de un rendimiento muy por debajo de lo esperado (un desastre, en realidad, para qué nos vamos a engañar).



Con la llegada de Leonardo Jardim se ha producido una limpieza en el vestuario sportinguista, pero de ella no sólo ha salido indemne el zaguero argentino sin reforzado en lo personal, con la enorme confianza del técnico madeirense -incluso después de su exceso de ímpetu que le causó problemas disciplinarios en forma de tarjetas y expulsiones- en sus cualidades, con el propio sistema defensivo implementado en el equipo, que ayuda a que los defensas se sientan protegidos en un espacio de terreno más reducido, por lo que siempre tienen las espaldas protegidas, y aunque parezca demasiado simple, porque ocupa su posición de raíz en el centro de la defensa y no como lateral izquierdo, posición que le ha abierto puertas -su llegada a Portugal tiene mucho que ver con su polivalencia, al igual que el interés del Benfica, y sus partidos en la selección argentina también han sido en el flanco zurdo- y le ha generado todas las críticas del mundo, sobre todo en su país (lo cual me recuerda a las mismas críticas que recibió Nico Otamendi en el último mundial cuando Maradona se empeñó en ponerlo como lateral).



En Portugal y como central -debemos aclarar esto después de lo explicado con anterioridad- Rojo es un jugador indispensable; es verdad que a veces se pasa de frenada, pero tiene todo lo que allí gusta de un central: potencia y agresividad -el exceso de raza no siempre ayuda-, fuerza a la hora de cuerpear, rapidez al choque y, evidentemente, por su altura, va bien de cabeza pero con matices; mejor ofensivamente que en defensa porque se deja anticipar. Ser alto no implica llegar antes a los balones, y ahí debe mejorar bastante porque le comen la tostada más veces de las que necesarias.



Lo que tiene bueno como central, jugando en una defensa muy protegida y posicional como la que tiene este Sporting tan ordenado de Leonardo Jardim, le cuesta como lateral; su participación ofensiva es escasa y poco relevante, en el uno contra uno queda más vendido o a la hora de recuperar el terreno perdido en el que debe tirar de recursos físicos quedándole, casi siempre, la falta como único modo de para a su rival.
Las ofertas van llegando a Alvalade, sobre todo desde Italia, y veremos en qué queda su futuro. Lo lógico sería que una buena actuación en el mundial de Brasil lo ayudase a dar ese salto a las agendas de distintos equipos, pero la controversia que suscita su participación con Argentina no sé si ayudarán o harán justamente todo lo contrario.



El jugador platense debutó con la albiceleste, curiosamente frente a Portugal, en febrero de 2011, participó en la copa América de ese mismo año bajo el mando del Checho Batista, y sigue acudiendo de manera regular ahora que está Sabella como DT de la albiceleste, situación que genera mucha -pero mucha mucha-bronca en los medios argentinos) y que no ayuda al jugador en absoluto, sobre todo si sigue apareciendo en el flanco izquierdo, como parece que ocurrirá. En su país, ya están los cuchillos afilados.
Por cierto que, tal y como sucede con tantos jugadores en Portugal, el sporting sólo tiene el 25% de su pase, el resto pertenece a la famosa Doyen Sports.



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