domingo, 13 de julio de 2014

Óliver Torres (Españoles en Portugal IV)

Óliver Torres Muñoz
10-XI-94, Navalmoral de la Mata,Cáceres (España)
Centrocampista ofensivo
Atlético de Madrid, FC Porto (Cedido)



Si en los últimos algo ha caracterizado al fútbol español, sobre todo en las categorías inferiores es la presencia de, al menos un  jugador, capaz de ver el fútbol de manera distinta, no necesariamente un trequartista sino un futbolista que sepa manejar el ritmo del equipo, acelerar, contener, dar un pase atrás o en profundidad, avanzar con el balón y romperla si es necesario: Dani Parejo y Fran Mérida en el 2008, Thiago y Fran Mérida o Canales en el 2009, Thiago y Canales en el 2010, Rubén Pardo y Pablo Sarabia en el 2011, Óliver y Suso al año siguiente... Incluso Denis Suárez, los años en los que jugó con la sub19/ sub20 con muchas apariciones desde el banquillos responde a este tipo de jugador, Qué vamos a decir de Isco que, junto a Thiago, ha sido el jugador con más calidad para dominar esa zona del campo de largo. Curiosamente los dos últimos años (2013 y 2014) ha faltado ese tipo de jugador o todavía no había adquirido los galones suficientes, ni Fede Vico ni Unai López o Sergi Samper han podido desempeñar ese papel.



A esta increíble hornada de jugadores pertenece Óliver Torres, que siempre un año antes de su edad iba asumiendo responsabilidades en su club y en las distintas selecciones inferiores siempre como referencia. Ahora, ya como jugador profesional, se encuentra en el primer momento decisivo de su carrera, el que le va a llevar a ser un futbolista de los grandes o un buen futbolista más que, a lo largo de su carrera, segurmente tenga buenos años, pero ya no podrá recuperar el terreno que haya cedido porque el mundo del fútbol es una selva que no perdona a los rezagados.


Formado en la escuela de fútbol de su pueblo natal, la Escuela Morala de fútbol, Óliver ingresó un año más tarde en la escuela de la Fundación Marcet en Barcelona -10 años y el chico sale de Navalmoral en dirección a Barcelona... Si es que...- para incorporarse un año después a los infantiles del Atlético de Madrid que ganó la puja por hacerse con sus servicios. A partir de su ingreso en la cantera colchonera, Óliver comenzó a quemar etapas hasta formar parte del juvenil en el 2011 y debutar con el primer equipo en la gira amerciana del Atlético frente al Alianza de Lima (28-VII-12). Ayudado por sus extraordinarias, en líneas generales, actuaciones con las selecciones inferiores de españa, sub18, 19 y 20 todo el mundo esperaba el momento en el que Óliver se afirmaría en el Atlético de Madrid... Pero ni se dieron las condiciones ni el Cholo Simeone le encontró un hueco en el equipo, por lo que el jugador optó por buscar los minutos en Villarreal, donde sí jugó de manera habitual aunque en banda donde no acabó de rendir a un gran  nivel, lo que no quiere decir que desentonase o jugase mal, simplemente que su fútbol no lució tanto, pero en un equipo con Trigueros, Moi Gómez, Javier Aquino, Cani o Giovani dos Santos que no son jugadores vanales.


Reconozco que cuando me enteré de que el FC Porto había conseguido sus sevicios a través de una cesión, me costó creerlo porque ni es la política de los dragoes ni los jugadores españoles han mirado nunca -no entenderé por qué razón- hacia Portugal como un lugar para jugar. Pero en el primer entrenamiento de los dragoes para la temporada 14-15, el jugador de Navalmoral de la Mata estaba presente y sería el propio Pinto da Costa el que aparecería a su lado horas después en su primera imagen con la camiseta blanquiazul.
El reto es muy grande para el canterano del Atlético, la apuesta de Lopetegui en él, también -las críticas por el tipo de contrato no han tardado en salir a la palestra en los medios y foros que siguen al Oporto-, así que tendrán poco margen para el fracaso para rearmar a un equipo que la pasada temporada fue engullido por su acomodamiento en el éxito y ahora debe resurgir frente a sus rivales lisboetas antes de que se desate, muy en serio, la crisis en la Invicta.
Un equipo que tendrá en la creación a Herrera, Quintero y Óliver ilusiona a cualquiera que haya seguido las carreras de estos tres jugadores en las últimas temporadas, pero ninguno de los tres ha estado, el pasado año, a la altura de su talento por distintas razones pero, salvo que el mercado de alguna sorpresa, no hay en la plantilla oportista ningún jugador en su posición con los galones suficientes como para hacerse con la dirección del juego, así que alguno de los tres debe asumir esa responsabilidad.



No vamos a descubrir aquí cómo juega Óliver porque todos conocen sus excelentes cualidades; toque, pausa, cambio de ritmo, visión de juego, último pase, inteligencia posicional... Clase. Lo que falta por saber, porque la falta de oportunidades de Simeone en el Atlético y la posición extraña en la que jugó en el Villarreal no permitieron ver al mejor Óliver, es cómo se va a adaptar al ritmo del fútbol profesional, a la exigencia de jugar en un grande como el FC Porto, a su nuevo estatus de estrella extranjera que será evaluada por cincuenta mil personas capaces de encumbrarte y de hundirte (la presión que existe en los equipos grandes Portugal es equiparable a la que hay en España, tanto para bien, en dos buenos partidos estás por las nubes como en sentido contrario, que le pregunten al pobre Roberto lo que "padeció" en el Benfica...) 



A los jugadores con la clase del moralo siempre les perseguirá la sospecha de su poca implicación en el trabajo defensivo, de ser un jugador de poco físico, de preocuparse más del ataque que de los conceptos defensivos, o de que es muy joven para tener galones (cuando en su equipos fichan a Correa que es del 95 o Jose Giménez, del mismo años que el argentino, acaba de demostrar que está capacitado para rendir en un mundial con su selección). Ahí es donde tengo mis dudas, porque Óliver se va a encontrar con un nuevo país, un fútbol no muy distinto al español pero con sus peculiaridades, un nuevo proyecto que va a partir con desconfianza del entorno con el nuevo técnico y con exigencias de resultados casi inmediatos, y porque Óliver llega con apenas 700 minutos jugados en primera división y debe asumir una responsabilidad para la que veremos si está preparado. Ahí debe entrar la madurez, la raza, la capacidad de asumir responsabilidades y pedir el balón, la capacidad para ser un jugador constante y no de tres buenos detalles. Óliver está ante el momento de tirar la puerta a patadas, no de pedir oportunidades. Supongo que en el Manzanares tendrían esto muy claro

Seguiremos su temporada con muchísimo interés desde aquí porque es un fichaje muy ilusionante en un FC Porto que, del mismo modo, se presenta como un proyecto enormemente atractivo.







1 comentario:

  1. Espero que triunfe, por él y por el Atlético de Madrid. Pero creo que está un poco verde para llevar las riendas -aunque sea compartidas- de un equipo tan exigente como el Oporto. Como dices, la apuesta de Lopetegui es fuerte y, como no convenza antes de Navidad, me temo Oliver Torres corre el riesgo de pasarse un año casi en blanco.

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