domingo, 17 de agosto de 2014

Fredy Montero (Grandes en Portugal XVI)

Fredy Henkyer Montero Muñoz
26-VII-87, Campo de la Cruz (Colombia)
1,76
Delantero
Deportivo Cali, Académica FC, Atlético Huila, Seattle Sounders, Millonarios, Seattle Sounders, Sporting


Cuando la pasada temporada el Sporting anunció la contratación del atacante colombiano Freddy Montero,  ciertos sectores de los medias portugueses esbozaron una mueca de suficiencia al ver como los leoes buscaban emular al FC Porto acudiendo al mercado colombiano para hacerse con un delantero, con la diferencia de que nadie conocía este nombre y su procedencia, Seattle Sounders/Millonarios no albergaba muchas expectativas. Si no había logrado triunfar en una liga de perfil bajo como la MLS, cómo iba a hacer algo en Europa…
Así que el jugador colombiano llegó a Lisboa con pocas expectativas a su alrededor, en un club en plena regeneración bajo la dirección de otro entrenador de perfil bajo como Leonardo Jardim… En pretemporada el jugador comenzó a demostrar que tenía algo, un golazo a la Fiorentina en un amistoso dejaba ver que llegaba con mucha fuerza, aunque en el club las tenían todas consigo y antes de que acabase el periodo de fichajes se hicieron con otro nombre desconocido sacado de la liga argelina: Islam Slimani. Pero nadie podía imaginar el espectacular inicio de liga del delantero cafetero marcando en cada partido que jugaba…  En octubre llevaba ya 9 goles (Diego Costa llevaba 10 por entonces, Cristiano y Jackson 7) y continuó su racha hasta llegar a los 13 goles en 13 partidos.



En el Sporting se frotaban las manos con Fredy y, como sucede siempre, comenzaron a surgir los rumores de venta por todos los lados, que si el Mónaco, equipos italianos, ingleses… 10 millones, 15, por menos de 25 no saldría… La historia de siempre.  Todos los cronistas destacan que el jugador es una mezcla entre depredador del área (lo comparaban con Inzaghi) y fino estilista en ataque. Un jugador incisivo y letal a la hora de finalizar, que mejoraba a Falcao y a Jackson, que estaba a la altura de los grandes delanteros del fútbol europeo… (Ver aquí y aquí)

Cuando llega el mes de junio y toca recapitular, nos encontramos, sin duda, con unos números excelentes: 13 goles en 29 partidos de liga y otros 3 goles más en los 7 partidos de las distintas copas. Pero, recordemos que en octubre llevaba el 75% de ellos, y la liga la finaliza como titular un jugador, Slimani, que comenzó la competición jugando un partido con el equipo B, y al que todavía le dio tiempo a hacerse un hueco en el 11 y a facturar 10 goles en la liga sin que, hasta el mundial de Brasil, se hubiese hablado de él a nivel internacional.



No quiero decir con esto que Fredy Montero no merezca los elogios recibidos, que se haya sobrevalorado su rendimiento y, mucho menos, que no esté al nivel, sino que, como ocurre siempre, debemos realizar los análisis con un tiempo prudencial para tener cierta perspectiva. Ni sus números en dos meses nos situaban ante un delantero de primer nivel mundial, del mismo modo que los números del 2014 no lo convierten en un delantero del montón.
El ansia por encontrarse ante una perlo desconocida y –algo que nunca acabaré de entender del fútbol portugués- de ponerlo a venta y poner entre los logros del club haber realizado un traspaso millonario, nos llevan a extraer conclusiones precipitadas y casi siempre interesadas.




Fredy Montero llega a Lisboa procedente del mítico Millonarios colombiano en el que estaba cedido por los Seattle Sounders, equipo en el que tuvo una excelente primera temporada –marcó el primer gol de la franquicia en la MLS, conquistó la copa- y realizó unos números más que buenos en el resto de temporadas que estuvo en el equipo del estado de Washington, en los que siempre estuvo rondando la quincena. Pero, al menos de momento, la MLS tiene escasa visibilidad internacional y el jugador, quería algo más. Así que aprovechando que el Millonarios jugaba la Libertadores, volvió a su país y, curiosamente, daría el salto a Europa.




La historia de Fredy Montero es la típica historia del jugador que procede de un entorno muy humilde. Su padre, policía y entrenador de fútbol, se preocupo de su carrera desde que tenía seis años llevándolo de academia en academia y siguiendo todos sus partidos hasta que a los 14 años el Deportivo Cali se incorporó al Deportivo Cali –la historia dice que un ojeador del Deportivo Cali debía verlo jugar en un torneo escolar, pero no llegó a tiempo, por lo que el jugador, ni corto ni perezoso, se presentó a un entrenamiento del club… y se quedó-.



Después de debutar con el primer equipo, fue cedido al Atlético Huila, donde realizó unas buenas temporadas, la primera más gris, pero en la segunda llegaría a los 13 goles –cifra que es más o menos regular en su vida deportiva-. De regreso a Cali, su rendimiento sería bastante paralelo, gris en su primer año y explotando en la segunda temporada (38 partidos y 19 goles). Debutando con la selección frente a Panamá.



De Colombia a la MLS y, con el importante paso intermedio del Millonarios, en dirección al fútbol portugués en el que, si analizamos su rendimiento y sus números, comprobamos que se ha mantienido en sus estadísticas (15 goles arriba o abajo) y que en la segunda temporada siempre ha mejorado sus números, por lo que el futuro se presenta de lo más prometedor.

on 26 años, Fredy Montero se encuentra en un momento ideal de su carrera deportiva, con sus credenciales de delantero goleador presentadas, adaptado a la liga portuguesa y con un equipo que se ha recuperado de sus años oscuros y, con su nueva participación en Champions League, aspira a reverdecer viejos laureles. El delantero colombiano es un delantero ligero, con mucha movilidad en ataque, muy trabajador en toda la franja ofensiva, e típico delantero pelma que corre detrás de todos los balones, tanto a los melones que le puedan lanzar como, defensivamente, iniciando la presión de su equipo no permitiendo a los centrales sacar el balón con comodidad –para eso tiene que ayudar la presión alta del equipo, evidentemente, si no quiere ser convertirse en una isla-.



Evidentemente, Fredy no es un futbolista de fuerza que rompa las defensas desde fuera, sino un delantero para jugar entre y por detrás de los centrales, buscando espacios donde sólo hay defensas y moviéndose con agilidad para abrir la muralla defensiva, no sólo recibiendo y finalizando, sino liberando a su compañeros de la presión o buscando, a través de paredes y juego en corto, percutir sobre la portería rival.
Si el equipo no domina el juego, se queda aislado entre los delanteros rivales, y ahí poco tiene que hacer a nivel físico si no entra en contacto con el balón, pero el punta colombiano tiene ese olfato que hace especiales a ciertos jugadores; llamémosle anticipación, posicionamiento o dominio del área, pero saber poner el pie donde se necesita no es algo que tengan muchos delanteros en el mundo y ese imán que tiene el cafetero con el balón vale su peso en oro.



Buenos delanteros los hay a montones en el mundo del fútbol, jugadores con buenos movimientos, buen golpeo de balón y una técnica más o menos depurada que le permiten manejarse en el área rival, y Montero es uno más de ellos si tenemos que analizar sus cualidades deportivas, pero él tiene algo que te hace diferente, que es el instinto, y ahí es donde radica su fuerza.
¿Qué le falta para dar el salto de calidad? Continuidad en su números, dejar de ser un jugador de rachas. Cualquier equipo firmaría a un jugador que asegura entre 10-15 goles por temporada, lo deseable es repartir los goles y que todos ellos sean significativos.
Lo  que necesita el delantero colombiano es generar efectividad en el fútbol moderno, que su rendimiento y sus goles sean significativos para su equipo, que salga de un partido sin marcar y se hable de su trabajo ofensivo. Pasar del fútbol-estadísticas al fútbol-práctico y útil.

Después de su gran presentación, si se mantienen las buenas costumbres, ahora le toca la confirmación.




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