domingo, 10 de agosto de 2014

Paulo Futre


Paulo Jorge dos Santos Futre
28-II-1966, Montijo
1´78
Extremo
Sporting (83-84), FC Porto (84-87), Atlético de Madrid (87-93), Benfica (93), Olympique de Marsella (93), Reggiana (93-95), Milan (95-96), West Ham (96-97), Atlético de Madrid (97-98), Yokohama Flugels (98)



Hace unos años, Paulo Futre -ahora convertido en un hombre que vale para todo: análisis futbolísticos en medios de comunicación, jurado en concursos televisivos y en carnavales de distintas localidades lusas, showman en programas de entrevistas y deportes y hasta cierto punto, caricatura de sí mismo…- publicó su autobiografía con el título de El Portugués, que, por lo visto, era como le llamaba Jesús Gil en Madrid..
En este libro, de gran éxito en el país vecino, cuenta su vida y su paso por los distintos equipos dedicándole, por supuesto, a su paso por el Atlético de Madrid un capítulo muy especial y con un tono bastante amarillo. Los que hayan vivido la llegada de Jesús Gil al mundo del futbol y sus excesos sabrán de lo que hablo.



Y es que Paulo Futre fue algo más que un gran jugador. En su momento fue la bandera que llevó a Jesús Gil a la presidencia del Atlético y a un periodo de protagonismo (excesivo) y poder algo impensable) que, en estos momentos de crisis, debería hacernos plantear unas cuantas preguntas a los españoles de por qué y cómo hemos venido a parar aquí. Futre fue un fenómeno de masas, un generador de pasiones encontradas, un genio del fútbol del que siempre se esperaba ese acto de inspiración que voltease un partido en cualquier momento; la bandera que agitan los aficionados de su club, las espaldas que guardaban a sus compañeros y el estilete que temían lo enemigos



Recuerdo su llegada a España de la mano del ínclito ex alcalde de Marbella, recuerdo su enorme personalidad dentro y fuera del campo como bandera de los sucesivos proyectos de su presidente (fracasados mal que le pese al crack portugués), y este protagonismo mediático no era algo habitual en la época. Podríamos decir que Futre fue un jugador adelantad a su tiempo que no tuvo suerte en sus decisiones a la hora de escoger equipo, y que nos hacen preguntarnos si en una carrera importa el genio o los títulos, o los segundos respaldan al primero.


Con Futre se inicia el prodigioso curriculum de extremos formados por el Sporting en las últimas décadas (Figo, Cristiano, Quaresma o Nani son buenos ejemplos de ello, incluso Bruma si me apuran, aunque sus condiciones físicas lo distinguen de los casos anteriores).
A los 12 años se incorporó al Sporting, que lo había visto jugar en unos torneos en Alvalade un año antes. Con 15 firmó su primer contrato profesional y con 17 años debutó con el primer equipo leonino frente a la Portuguesa, haciéndolo de modo oficial frente al Penafiel el 27 de agosto del año 83, entrenado entonces por el checo Josef Venglos.


Pero el carácter de “El Portugués” exigía algo más que ser considerado simplemente un juvenil –de hecho su técnico pensaba cederlo a la Académica de Coimbra esa misma temporada- y después de presentarle unas nuevas condiciones a la directiva leonina para su renovación, Paulo Futre puso dirección hacia el norte y así, Pinto da Costa ahjustaba algunas cuentas y le devolvía al Sporting la moneda después de los fichajes de Jaime Pacheco y de Sousa por el equipo sportinguista (Rencillas locales que, por cierto, afectarían en el futuro al extremo portugués).(Existen unas míticas declaraciones del jugador sobre su afición por el tabaco que ya apuntaban al futuro)



Con los dragoes explotó como jugador, ganó la liga y copa de Europa, y fue balón de plata detrás de Ruud Gullit (lo que no es cualquier cosa) y, en el año 87, lo hemos repetido en varias ocasiones, su nombre fue la clave que catapultó a Jesús Gil a la presidencia y, posteriormente, la propiedad del Atlético de Madrid.
Con los colchoneros lo fue todo;  el genio elevado a los altares y la diana perfecta para justificar los fracasos de los distintos proyectos de su presidente, sumido en una voraz destrucción de entrenadores y jugadores que entraban y salían del Manzanares con alabanzas desproporcionadas y sonoros portazos, y es que si hacemos un recuento de títulos, con la zamarra rojiblanca, Paulo Futre sólo pudo levantar dos copas del rey.


El año 92 supuso su vuelta a Portugal, protagonizando otra bronca entre clubes porque, cuando estaba a un paso del Sporting, acabó representando al grande que le faltaba, el Benfica, con el que ganó una copa (5-2 al Boavista). Problemas económicos (el famoso escándalo RTP) provocaron su salida a Francia (Marsella) iniciando un periplo por distintos países Italia, Inglaterra, con un regreso de por medio a Madrid, para acaba definitivamente su carrera en el fútbol japonés en una línea descendente agudizada por continuas lesiones.


¿Cómo jugaba Figo? ¿Merece su juego tantas alabanzas como le hemos cantado? Espero que el hecho de hacerme mayor no implique que sobrevalore el genio del jugador portugués, pero es que era una auténtica pasada de futbolista. Zurdo, veloz, con magia para ver el fútbol, lleno de talento, con un driblling imparable, sobre todo en carrera, con la cabeza levantada para ver el pase preciso, para poner el balón lejos del portero. Pocos jugadores he visto tan precisos en carrera, tan clarividentes a la hora de definir (que es lo que distingue a los grandes de los buenos). Las arrancadas de Futre eran falta o peligro, generaban fútbol, aclaraban la jugada ofensiva. Si hay que ponerle algún defecto, que no todo van a ser alabanzas, es que la pierna derecha la tenía de apoyo y poco más, pero con la zurda que tenía para qué le vamos a pedir más cosas



Además de dominar la suerte futbolística, Futre poseía una personalidad explosiva, capaz de crispar a cualquiera, de provocar la ira del rival en cualquier momento, de echarse encima a toda la afición rival e ir creciéndose con los gritos (Salvo Stoichkov y Karpin, pocos jugadores he visto con esta capacidad, y el búlgaro tendía a perder los nervios en más de una ocasión)

Me gustaría saber qué sucedería si Futre hubiera jugado en su plenitud en un grande y no en los proyectos fallidos de Jesús Gil en el Atlético de Madrid, si fue víctima de sus decisiones y de un momento del fútbol o, en otra situación, podríamos estar hablando de uno de los mas grandes. Comparándolo con otro grande portugués de los últimos años, como Luís Figo, al genio de Montijo sólo le falta algún titulo más (no olvidemos que con el FC Porto sí consiguió una liga y una copa de Europa) para refrendar unas cualidades futbolísticas de auténtica figura. Otra cosa que quedará para la ucronía del fútbol es qué hubiese sucedido si el crack de Montijo hubiese nacido unos años más tarde y coincidiese con el equipo de la geraçao de ouro. Imaginar a Rui Costa, Figo y Futre como tridente en los tres cuartos y al mejor Nuno Gomes arriba, hacen que a cualquiera se le haga la boca agua…

Pero eso no sucedió

He de reconocer que, muchas veces, los vídeos que adjunto complementan un poco mis palabras, pero en este caso, además de ser mucho más interesantes que cualquier cosa que escriba, son absolutamente imprescindibles para entender al personaje y un must.












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