viernes, 30 de enero de 2015

Heldon se convierte en el tercer refuerzo del Córdoba con pasado (muy reciente) en el fútbol portugués



Después de las incorporaciones de Bebé y Edimar, el Córdoba sigue confiando en la Primeira Liga portuguesa como vivero para sus incorporaciones y ha cerrado con el Sporting la cesión del caboverdiano Heldon.
Si es verdad que Bebé me deja un poco frío, ha llegado con fuerza pero todavía no ha demostrado nada después de su alucinante irrupción en el fútbol (Ver aquí), Edimar es un jugador que en el Rio Ave había dejado buenas actuaciones, Heldon sí me parece un jugador con cualidades para llamar la atención en el equipo cordobesista.
El problema que existe con ciertos jugadores portugueses que llegan a España procedentes de equipos medianos -no es el caso del Sporting, pero Heldon apenas ha contado para los leões y su anterior equipo, el Marítimo sí tiene esta condición- es que sean capaces de asumir el pequeño salto de calidad que existe, de momento, entre ambas ligas (menos de lo que la gente se cree en España, menos). Si Heldon recupera el tono, tiene cualidades más que sobradas para ser una de las sorpresas de la este final de temporada porque es un jugador muy habilidosos, explosivo a veces, lo cual le lleva a hacerse un lío con el balón, pero con una capacidad ofensiva notable.
Creo que el Córdoba está acertando optando por la vía portuguesa para hacerse con jugadores que han visto su progresión cerrada en el país vecino por distintas situaciones (en este caso, el técnico sportinguista no contaba claramente con él desde el principio de la temporada, en el caso de Bebé le quedaba un poco grande el Benfica y en el de Edimar, además de la situación de descomposición que se vive en el Anzhi, Rio Ave es un club de dimensiones muy modestas) y que ven en la liga española un escaparate extraordinario para dar un pasito más en su carrera.


jueves, 29 de enero de 2015

Daniel Candeias nuevo jugador del Granada



Siguen llegando jugadores portugueses a la liga española, el último Daniel Candeias, que se incorpora al Granada después de pasar la primera parte de la temporada en el Nuremberg. Ya hablamos aquí de lo que pensábamos cuando el Benfica lo incorporó este verano procedente del Nacional de Madeira, del mismo modo que hemos comentado en este blog como la voracidad de los tres grandes fagocitaba a jugadores de nivel medio a los que incorporaban sin saber por qué impidiéndoles progresar en la mayoría de los casos, y nos temíamos que el canterano del FC Porto fuese uno más de estos jugadores que acabasen en Turquía, Grecia, Rumanía o Chipre.
Afortunadamente, no es así, y el habilidosos extremo de Guarda tendrá en el equipo granadinista una oportunidad extraordinaria para demostrar su cualidades. Aunque en el anterior post ya hablamos de sus cualidades, Candeias se formó como el típico extremo portugués y ha ido evolucionando poco a poco para coonvertirse enun volante moderno, que parte desde la banda para trazar diagonales interiores, tanto en su banda de origen, él es diestro, como a pie cambiado. Ya desde sus comienzos en el FC Porto y en las inferiores con Portugal Candeias me recordaba mucho a Bruno Gama, el de sus inicios, claro, aunque si en su etapa nazarí tuviese la misma incidencia que el de VilaVerde en el Deportivo de la Coruña, sin duda alguna, tanto el club como él mismo estarían encantados.
Asumiendo que su posición de origen está en la banda, una vez que jugadores habilidosos, con buen regate corto y cierta capacidad técnica los hay a patadas en el fútbol actual, quizá intentar adaptar a Candeias hacia una posición más centrada, dentro de un 433 no sería descabellado; aprovechando su capacidad de trabajo, su visión de espacios y su buen manejo de balón. 
Lo que necesita como el comer el extremo portugués son minutos, confianza y un entrenador que sepa aprovechar sus cualidades técnicas y lo ayuda tácticamente. Veremos si Abel Resino tiene tiempo para ello o las urgencias por conseguir resultados lo aprietan demasiado.
Si yo fuese aficionado granadinista, estaría más que satisfecho con lo incorporación del de Fornos de Algodrés. Otra cosa es como le salgan las cosas.



sábado, 17 de enero de 2015

Entrenadores portugueses detrás de los focos: la vieja escuela.

José Mourinho ha sido escogido recientemente
como el mejor entrenador portugués de la historia...


Es evidente que Jose Mourinho ha capitalizado la figura del entrenador portugués en las últimas décadas, de tal forma que ha servido de inspiración a los jóvenes técnicos portugueses que tienen en el actual técnico del Chelsea un espejo en el que mirarse, y para el fútbol extranjero, que ha buscado en el país vecino a distintos técnicos de la misma escuela que el entrenador de Setúbal. Pero también es cierto que la poderosa presencia del Special One ha generado una búsqueda del próximo Mourinho que, en los últimos años, ha dejado en un segundo plano a una generación de técnicos mayores cuya carrera se acerca al final y que nunca han tenido la oportunidad de entrenar a ninguno de los tres grandes portugueses.


Pero su relación con los entrenadores portugueses no es muy cordial... 

Este grupo de entrenadores de perfil medio, incluso bajo, quizá poco conocidos para aquellos que no siguen el fútbol portugués, han sido, en cambio, el sostén del fútbol del país vecino; intérpretes de una manera de entender el juego que ha servido de base a los técnicos jóvenes y que ha formado parte de la idiosincrasia del fútbol luso hasta el día de hoy. Con el paso de los años, alguno se han ido convirtiendo en entrenadores de aliño, a los que llamar cuando es necesario formar un proyecto con un líder sólido y respetado, otros han tenido que reciclarse en entrenadores a los que recurrir en momentos críticos. Los más han tenido que salir al extranjero buscando un proyecto y un buen contrato con el que continuar su carrera, que en Portugal se había quedado literalmente sin futuro.



Actualmente, la fiebre exportadora de los clubs portugueses se ha trasladado también a los banquillos. Desde hace unos años, los equipos buscan descubrir al nuevo Mourinho o el nuevo Vilas-Boas y ofrecen continuas oportunidades a antiguos jugadores de cierto éxito –desde Domingos Pâciencia a Abel Xavier, pasando por Jorge Costa, Sá Pinto, Sérgio Conceição o Costinha, por citar distintas generaciones-, o con una carrera más discreta como jugador –Paulo Sérgio, Paulo Fonseca o Marco Silva, sin ir más lejos- que, después de completar una temporada con cierto éxito, según las exigencias de su club, dan el salto a uno de los grandes con desigual fortuna. Sí ha habido casos con cierto éxito, el de André Vilas-Boas es el más evidente, Leonardo Jardim ha cumplido allá donde ha trabajado, veremos que sucede con Vítor Pereira en Grecia, pero la mayoría de los proyectos han acabado de forma irregular. El Sporting, de hecho, se ha convertido en estas últimas temporadas en una máquina de quemar entrenadores; desde Carlos Carvalhal hasta el propio Marco Silva, pasando por Paulo Sérgio, Domingos, Sá Pinto, Oceano , incluso Abel y José Dominguez en sus equipos inferiores-. Paulo Fonseca vivió una situación en el FC Porto que no se veía desde tiempos de Víctor Fernández y en el Benfica, pese a las dudas surgidas en algún momento, no se han atrevido a poner fin al proyecto de Jorge Jesus porque no encontraban a ningún entrenador de peso para llenar el vacío que, sin duda dejaría, y dejará cuando se vaya, o mestre da tática.

Dos entrenadores mayores que supieron aprovechar su oportunidad,
y Mourinho, unión entre ellos y los jóvenes que revolucionó los pilares del fútbol luso.
Con Jesus ya no mantiene este tipo de conversaciones...
Pertenecientes a la misma generación, Jesus y Jesualdo Ferreira sí tuvieron la oportunidad en un grandes que al resto se le ha negado (superstars.kids.sapo.pt)
La referencia al entrenador encarnado no es baladí porque Jesus –que pertenece a la misma generación de todos estos técnicos, y no es el más joven, podría estar perfectamente en este listado, al igual que en su momento sucedió con Jesualdo Ferreira, si no hubiese llegado al Benfica con ¡55 años! Recibiendo –y aprovechando, claro está- una oportunidad que a los otros les ha sido negada hasta el momento. Y desde luego pocos dudan que esta etapa del Benfica, con más o menos títulos, será recordada en el futuro como la de la recuperación del amor propio del gigante lisboeta, la tan traída y llevada mística.

Así pues, considerando a Jesus un priviliegiado, es justo reconocer el mérito que tienen los siguientes entrenadores, merecedores de un bien ganado respeto después de sus dilatadas carreras pero con escaso reconocimiento a sus méritos deportivos, olvidando que el mundo del fúbol es algo más que títulos y trofeos, y que para son el sustrato necesario en toda competición para que existan estos.
Aunque, como es evidente, todos estos entrenadores tienen personalidades muy distintas –desde el fuego de Manuel Cajuda a la flema de Manuel Machado-, haciendo un somero análisis de sus estilos de juego es posible encontrar puntos en común, que son, además, los elementos con los que cualquiera definiría el estilo del fútbol portugués. Todos ellos buscan equipos equilibrados, ordenados, con mayor o menor toque según la calidad de la que dispongan en sus equipos, pero con transiciones defensa-ataque rápidas, mucha intensidad y darle libertad a los jugadores con clase de marcar las diferencias, pero sin salirse de la dinámica del resto de sus compañeros. Nda muy distinto, pues, al esquema con el que el FC Porto ha ganado sus dos copas de Europa o con el juega actualmente la selección portuguesa, haya más o menos calidad en sus jugadores.



Manuel Cajuda (Olhão 1951) es uno de los grandes clásicos del fútbol portugués. Entrenador de enorme personalidad, franco y directo a la hora de expresarse y tomar decisiones. A veces su personalidad lo mete en ciertos aprietos, pero presume de dicr lo que piensa sim ambages. Cajuda ha reclamado en distintas declaraciones una oportunidad en un grande, e incluso en la selección nacional que no lo ha llegado y, probablemente ya no lo haga ahora que cumplirá 64 añós.  Cajuda es uno de los ejemplos paradigmáticos de que resultado e influencia no siempre van unidos –sirva Vítor Pereira como opuesto al suyo, puesto que el técnico algarvío es uno de los entrenadores más respetados de Portugalpese a la falta de títulos en su palamares y, habitualmente,ha dirigido a escuadras modestas, trabajando con escasos medios y echando mano detodos los recursos para posibles para crear equipos competitivos, no siempre con fortuna, todo hay que decirlo.
Escuchar o leer a Cajuda es recibir una lección de fútbol en toda regla. La pena es que desde que comenzó su carrera en distintos equipos algarvíos sólo ha tenido cierta continuidad en los dos grandes rivales minhotos, y que en su curriculum sólo quedan clasificaciones para UEFA/Europa League, muestra palpable de la dificultad que existe en Portugal para lograr resultados fuera de los equipos dominantes.
Su futuro como entrenado en activo estará ligado, salvo sorpresa, a equipos de ligas exóticas en los que crear estructura futbolística -de acaba de firmar por un equipo de los Emiratos-, algo no muy distinto a lo que hizo en Portugal, aunque es evidente que es una situación imposible en otros países en los que se buscan sólo resultados y los entrenadores son la parte menos importante y de la que se prescinde con una facilidad pasmosa..


Manuel José (Vila Real de Santo António, 1946) El príncipe de Egipto es un caso diferente al resto, pero se le incluye en esta lista porque sus éxitos como entrenador los ha conseguido lejos del fútbol portugués, donde ha tenido mayor reconocimiento a partir de ese momento.
Al contrario que otros entrenadores de esta lista, Manuel José sí entrenó a dos equipos grandes, Benfica y Sporting. En ambos clubs coincidió con unas etapas bastante convulsas que le ayudaron más bien poco en su trabajo y precipitaron su salida. Comenzó en el Sporting, al que llegó después de haber clasificado consecutivamente a Vitória Guimarães y Portimonense para competiciones europeas –esto ha sido así toda la vida, como se puede apreciar- en el que duró poco más de una temporada, dejando, eso sí, para el recuerdo un 7-1 frente al Benfica que sigue en la historia del club. Al otro lado de la segunda circular le fue incluso peor, pues duró 21 jornadas en el 97, sustituyendo a Paulo César Autuori y dejando su puesto a Graeme Souness (con Mario Wilson como entrenador temporal entre unos y otros), por lo que es fácil suponer cuál fue su situación en A Luz. Regresaría en el año 97 con la misma falta de suerte, una vez más con el equipo sumido en una terrible crisis de identidad.
El gran logro de Manuel José tuvo lugar en su madurez, como entrenador del Al-Ahly egipcio, en el que, en dos etapas –con un paso intermedio por el Belenenses, lo que muestra la discreta consideración que tiene en Portugal-, lo ganó absolutamente todo viviendo los momentos más felices del gigante egipcio en las últimas temporadas, y también el más terrible, con la tragedia de Port-Said del año 2012, que puso fin a su etapa en el país africano.


Manuel Machado (Guimarães, 1955). el Profesor Machado, famoso por su discurso pausado y cuidado (todo lo opuesto a Jorge Jesus con el que ha tenido sus más y sus menos en los últimos años) y del que incluso existe una famosa parodia en la televisión portuguesa realizada por un conocido grupo humorístico, lleva su pragmatismo como persona al terreno de juego, creando equipo a su medida; compactos y ordenados, poco dados a tomarse alegrías ofensivas.Manuel Machado es un claro ejemplo del actual fútbol en Portugal en el que prima el equilibrio, el trabajo defensivo y transiciones rápidas arriba con libertad para los hombres de calidad.
Al igual que ocurre con Manuel Cajuda, es curioso que al analizar la carrera de muchos jugadores con cierto éxito en el mundo del fútbol, descubramos su nombre como el técnico que le dio la oportunidad de debutar, lo que es una buena muestra de su idea futbolística y de la necesidad que ha tenido de recurrir a la cantera al no tener el podería económico suficiente par fichar jugadores.
Su figura está ligada a la del Vitória Guimaraes al que entrenó en distintas etapas y, en los últimos años, al Nacional de Madeira, en el que ha creado un proyecto bastante estable dentro de la situación actual del fútbol portugués, aunque esta temporada está pasando por más problemas de los que se presuponía al comienzo de la temporada.

Nelo Vingada (Serpa, 1953). Algunos conocerán a Nelo Vingada por haber sido entrenador en categorías inferiores de Portugal pero, con la excepción de una etapa en el Marítimo, su carrera se ha realizado más en el extranjero que en su propio país. En su currículun abundan equipos de países árabes, cuyos proyectos tampoco son muy estables porque buscan resultados inmediatos (Egipto,Marruecos, Jordania...), y en los últimos años,ha entrenado en China y a la selección olímpica de Irán durante apenas un año.
En el fútbol portugés, apenas tuvo un fugaz paso por el Vitória de Guimaraes, que entonces iniciaba su progresivo descenso hacia la crisis económica que todavía sigue afectando al equipo vimaranense, además, entre dos entrenadores icónicos en los conquistadores como Manuel Cajuda y Manuel Machado, por lo que incluso ha quedado relegado.
Pero Nelo Vingada sí que posee títulos en su palmarés,con el FC Seul, ganando liga y copa coreanas despuésde muchos años de sequía en el club, al igual que con el Zamalek egipcio,interponiéndose en el sus gra dominio de sus grandes rivales del Al-Ahly


Jaime Pacheco (Paredes, 1958). El caso de Jaime Pacheco es de los más extraños dentro del fútbol portugués porque, al contrario que el resto de técnicos de este listado, el antiguo centrocampista de FC Porto sí logró un título con un equipo menor, el Boavista, en el año 2001, con un equipo que sería desmantelado posteriormente por los dos grandes. 
Sorprendentemente, ahí se acabó su ascenso en el fútbol portugués, pues sólo entrenó a las panteras en dos etapas posteriores poco afortunadas. El equipo ajedrezado no era ya el mismo club que él había llevado a Europa y es de sobra conocido el triste futuro que le esperaba. Pero tampoco otros clubs le han dado oportunidades para trabajar con la excepción de breves pasos por Vitória Guimaraes y Belenenses que no dejaron ninguna huella ni eran proyectos sólidos.
No está muy clara la razón de esta situación cuando se han dado oportunidades a entrenadores desconocidos, sin curriculum y procedentes de divisiones secundarias. Puede ser cuestión de dinero, personalidad, los tiempos del mercado... Así que Pacheco ha acabado por tener que aceptar ofertas en países extranjeros, primero China, actualmente el siempre socorrido, para los técnicos portugueses, Al-Ahly de Egipto que, por cierto, este año está muy bien posicionado en la liga al mando del técnico luso.


Henrique Calisto (Matosinhos, 1953). No es un caso tan exagerado como el de Nelo Vingada, pero su larga carrera como técnico también ha llevado a Henrique Calisto a países de lo más exóticos futbolísticamente hablando, como Vietnam, donde, curiosamente, sí encontró un poco de continuidad en una carrera marcada por la entrada y salida de distintos clubs, siempre con el Paços de Ferreira como equipo que se repite en distintas etapas.
Calisto es el típico entrenador que tiene en su currículum ascensos y salvaciones in extremis, pero cuando alguien ve una tabla histórica, no son esos los méritos que se destacan y, de hacerlo, forman parte de un nivel inferior en un análisis histórico. Pero esto parece ser lo único a lo que pueden aspirar este elenco de entrenadores a los que parecen estarles vedado mayores horizontes en su país.



Manuel Gomes, Professor Neca (Barcelos, 1951) Hace unos días, el professor Neca anunciaba su retirada definitiva de los banquillos, que no del fútbol en activo, en el que cree que todavía puede desempeñar otras actividades, digamos más de despacho. 
Después de haber pasado por distintos equipos modestos de la liga portuguesa, quizá el más importante haya sido el Vitória de Setúbal en su momento, Neca tuvo que salir al extranjero para poder trabajar; en el año 96 ya entrenaba a la selección de Angola, pocos años después lo hacía en Canadá -y el fútbol no es igual en la actualidad que hace 18 años en el país africano, tampoco en Canadá-, pasando luego por Kuwait o ser de los primeros que trabajó en la India, ahora tan de modo, cuando las condiciones laborale sy futbolísticas no eran tan benévolas ocmo en la actualidad.
¿Y en Portugal?, proyectos puntuales que recurrían a él, hombre respetado y prestigioso pero encasillado en equipos modestos que, además, necesitan reorganizarse en periodo de crisis deportiva y económica. Lógico que el professor se haya cansado de vivir como apagafuegos...



Vitor Oliveira (Matosinhos, 1953) . Si tiene usted un equipo cuyo objetivo es el ascenso a la Primeira liga, sólo hay un hombre que le garantiza el ascenso, y este es Vïtor Oliveira. Pero lo que debería ser considerado como una virtud es, a la vez, su mayor problema, porque en las últimas temporadas parece condenado a ser un entrenador ascensor.
Vítor Oliveira es otro caso extraño dentro del fútbol portugués, de hecho desde que descendió con el União Leiria en el año 2008 no ha vuelto a entrenar en la Primeira Liga después de haber recorrido distintos equipos durante la última década de los noventa y primeros años del siglo presente.

Además de sus méritos deportivos, que no se los vamos a quitar, a Queiroz
le sentaba muy bien el traje, y al contrario que a los entrenadores de esta lista,
 eso también es útil en este mundo del fútbol.

Con Vítor Oliveira surge la misma pregunta aplicable al resto de técnicos: ¿Por qué? Esa es la pregunta que todos ellos deben hacerse de forma habitual. La respuesta no es sencilla: personalidad, falta de confianza, acomodamiento en un tipo de proyectos ménores, perfil bajo, habilidades propias y de sus representantes, disposición propia, el momento de cada club,  modas, imagen, mediatismo … Dejémonos de eufemismos; ninguna de ellos es un dechado de virtudes físicas ni el estilismo es su mejor característica. Son entrenadores de la vieja escuela y estamos en la era del mediatismo. Así de simple.

Algunos podrían decir que su fútbol ha quedado caduco, que no son entrenadores modernos, que ya ha pasado su mejor época… Pero tampoco en su época tuvieron esa oportunidad, que sí han tenido técnicos mucho más mediocres y con menos recorrido que cualquiera de ellos (hagan una comprobación para confirmarlo, sobre todo, analizando los nombres extranjeros y los méritos previos que los llevaron al banquillo de los grandes) ni el fútbol que se practica hoy en día difiere tangencialmente del que ellos siguen proponiendo.

miércoles, 7 de enero de 2015

Vítor Pereira nuevo entrenador del Olympiakos



Después de haberse rumoreado su nombre desde hace algunos días finalmente se confirma la noticia del fichaje de Vítor Pereira como nuevo técnico de Olympiakos.
Después de su paso por Arabia Saudí y de que su éxito en el FC Porto le haya cerrado las puertas en Portugal -situación bastante curiosa, por cierto, que no pueda entrenar al FC Porto porque no confiaron en él ni tampoco a sus grandes rivales porque no quieren incorporar a un entrenador del FC Porto...- estaba claro que su salida a Europa tendría que ser en un equipo  menor de una liga grande o en un grande de una liga secundaria.
Lo bueno, que Olympiakos tiene un equipo más que serio para afrontar lo que queda de temporada, sin contar lo que pueda llegar en este mercado de invierno, y aunque esté a un punto de PAOK, lo lógico sería que los del Pireo se llevasen la liga. Michel ganó su primera liga griega con todo el trabajo hecho por su antecesor, y el título está en su currículum, por lo que el de Espinho sumaría 3 de 3 en Europa.
Lo malo, que parece más que evidente que el presidente del equipo heleno no es muy equilibrado a la hora de tomar decisiones y si se le cruza cualquier cosa, la puerta es el destino más probable. A veces entrenar está muy bien, hacerlo en un club importante también, pero hay que saber con quién se embarca uno. Hacer una llamada a cierto señor de Madeira aunque nacido en Venezuela no sería mala idea.

lunes, 5 de enero de 2015

Fichajes y traspasos en el fútbol portugués: lo que hay detrás del escaparate



* Este post fue publicado en su momento en Vavel

En los últimos años el fútbol portugués se ha convertido en un mercado en continuo movimiento en el que los jugadores de todos los equipos de la Primeira Liga se encuentran de forma constante en el escaparate. Los propios equipos, los medios de comunicación y los distintos foros de aficionados ven en esta situación un elemento sintomático de la buena salud que vive el fútbol portugués cuando, en realidad, es una muestra palpable de la complicada situación socioeconómica que vive el fútbol del país vecino.
Arrastrados por el ejemplo del FC Porto, al que de manera habitual se pone como modelo de gestión dentro del fútbol europeo, otros equipos han seguido la misma línea para maquillar sus sufridos pasivos -el Benfica en los últimos años, el Sporting en menor grado, Braga, Paços Ferreira o Nacional-, lo cual ha arrastrado a la práctica totalidad de equipos a seguir una dinámica más o menos semejante.
Uno de los casos más relevantes es el del Sporting Braga, que, de la mano de António Salvador, se ha convertido en una especie de equipo puente, con la suficiente capacidad económica como para fichar a jugadores que destacan en equipos menores, para, posteriormente, ponerlos en el mercado en busca de una plusvalía que rentabilice su inversión. Algunos les han salido muy bien: Artur, Salino, Pizzi, Elderson, Ismaily o Lima. Otros, o bien no han cumplido las expectativas  y han tenido que dejar el club, casos de Carlao, Yazalde, Joaozinho, Edinho o Nuno André Coelho,  o bien se han quedado en el club sin demostrar, en un escalón mayor de exigencia, lo que había llevado al equipo bracarense a contratarlos: Paulo Vinicius, Baiano, Sasso…  Además, el equipo arsenalista ha ido traspasado a sus jugadores importantes en distintos momentos para generar un ingreso inmediato o ahorrase, al menos, sus salarios, como Eduardo, Vandinho, Evaldo, Joao Pereira, Alberto Rodríguez o Hugo Viana.


Este plan pareció funcionan inicialmente, los gverreiros aprovecharon el bajón del Sporting para luchar hombro con hombro con los dos gigantes de la mano de Jorge Jesus primero y de Domingos Paciência y Leonardo Jardim posteriormente -siguiendo en el banquillo una política muy parecida a la de los jugadores, presentar un proyecto atractivo y facilitar la salida previo paso por caja-. Pero en las dos últimas campañas los resultado no han acompañado, y la economía tampoco, por lo que un reelegido António Salvador tuvo que hacer algunas modificaciones en su planificación y apoyarse en el omnipresente Jorge Mendes –que ya había participado en los movimientos de Pizzi y Juan Carlos, por ejemplo- para incorporar a algunas promesas brasileñas cuyos fichajes no pueden sufragar sus arcas –entre cinco y nueve coma cinco millones de euros (Matheus, Damilo y Wallace, posteriormente traspasado al Mónaco adelantando un paso a la idea previa)
Esta misma labor de equipo puente para los negocios de Jorge Mendes la  realizó las últimas temporadas el Rio Ave, con Fabinho, que ni siquiera llegó a militar en el equipo vilacondense y Felipe Augusto, traspasado este año al Valencia dejando en las arcas del equipo de Os Arcos apenas un 20% del traspaso.

Con la llegada de Godinho Lopes a la presidencia del Sporting y la salida de algunos puntales de la etapa anterior como Joao Moutinho y Miguel Veloso, el Sporting inicio una política similar a la de sus rivales fichando distintos jugadores de ligas importantes por un lado (Capel, Boulahrouz, Pranjic, Marcos Rojo, Jeffren, Onyewu, Mati Fernández, Elias, Van Wolfswinkel, Schaars y jugadores poco conocidos, como Arias, Xandão, Diego Rubio, Rinaudo, Viola o Carrillo) invirtiendo entre uno y seis millones de euros en ellos, con la idea de que se revalorizasen y acompañar una buena política económica a unos buenos resultados deportivos. Pero el proyecto fracasó estrepitosamente a todos los niveles.
 Bruno de Carvalho, actual presidente de los leoes, pese a todas las críticas vertidas contra el anterior equipo directivo no se ha apartado mucho de esa idea; los fichajes de Sarr, Silva, Gauld, Tanaka, Slavchev, Montero o Slimani son una buena muestra de ello. La llegada de Marco Silva, entrenador joven y con poco recorrido, recuerda mucho a la idea iniciada en Braga con Domingos, Jardim o actualmente Sérgio Conceiçao –no se citan estos nombres por casualidad-. Los resultados van llegando poco a poco y los jugadores del Sporting comienzan a aparecer en los rumores de traspaso de forma más o menos habitual. Este año, además del omnipresente William Carvalho, Cédric Soares, Carlos Mané o Slimani han sonado para variados clubs europeos.


El resto de equipos, en líneas generales, incluso proyectos relativamente sólidos, como los dos equipos de Madeira o el Vitória de Guimarães, al que una terrible crisis económica ha obligado a recurrir a su cantera, deben reinventarse año tras año con la incorporación de innumerables jugadores procedentes de divisiones inferiores, la liga orangina y también el Campeonato Nacional de Seniors (CNS), de distintos equipos brasileños prácticamente desconocidos en Europa (los seguidores del fútbol portugués hablan con naturalidad de equipos como el Madureira, Joinville, Corinthians Alagoano o Grêmio Anàpolis)  equipos africanos o buscar la vuelta a casa de los muchísimos jugadores portugueses en la diáspora de ligas menores por todo el mundo .

Aquí están los datos de esta temporada 14-15, elaborados por la propia página de Vavel en los se aprecian los siguientes movimientos en los equipos (No soy capaz de hacer tablas en el editor de Blogger).


Equipos Entradas                        Salidas

Benfica  21 1
FC Porto 17 19 
Sporting                                              13 12
Estoril 14
Nacional 15 11
Marítimo 14                                                   13
Vitória Setúbal                                    22 12
Académica 18                                                     9
Sporting Braga 18 24
Vitória Guimaraes 15 12
Rio Ave                                               10 18  
Arouca                                                  8 10
Gil Vicente                                          13                                                    14
Blenenses 12  15
Paços Ferreira 14 14
Moreirense 12 12
Penafiel                                             14 12
Boavista 25                                                    15

En estos números hay que tener en cuenta los jugadores que regresan de cesiones, cinco en Benfica, uno en el Oporto y teres en el Sporting, por ejemplo, y casos especiales, ya citados como el de Fabinho, que nunca jugó en Rio Ave o el del actual jugador del Granada Juan Carlos, que tampoco jugó en el Sporting Braga, poseedor de sus derechos deportivos, en cambio)
En el pasado mercado de fichajes se han producido 255 salidas de jugadores que han generado 210 millones 555 mil euros frente a las 312 llegadas que han costado 109 millones 93 mil euros. Pero, sólo siete equipos presentan en sus cuentas gastos por incorporaciones, siendo uno de ellos el caso ya citado del Sporting Braga, abonados por un fondo de inversión, y Estoril, Marítimo y Ro Ave entre los tres aportan un millón quinientos setenta mil euros. Los casi cien millones restantes pertenecen a los tres grandes de la liga. Las cuentas dejan poco lugar a la duda.
Por otro lado, más allá de las grandes estrellas portuguesas, si se comprueba el número de jugadores lusos que militan en variados equipos de múltiples ligas menores, puede apreciarse que son muchísimos los jugadores no sólo procedente de la Primeira liga sino también de divisiones inferiores, y en edad juvenil, que buscan en otros países unos contratos a los que los clubs portugueses no pueden llegar (Rumanía, Bulgaria, Azerbayán, Croacia, Polonia, Chipre, Grecia o Turquía, por ejemplo,  que futbolísticamente, y no sólo en el ranking FIFA se encuentra por debajo de la selección portuguesa)
Es evidente que todos estos movimientos dificultan la elaboración de un proyecto continuado en todos los equipos que ven como temporada a temporada dependen de sus habilidades para moverse en el mercado de fichajes y de la capacidad de su técnico para conjuntar el elenco de jugadores que se ponen a su disposición. 
La aparición de los equipos B ha puesto ciertos límites a un aspecto endogámico del fútbol portugués que era la cascada de cesiones constantes que debían “padecer” los canteranos uno vez que acabañan su etapa juvenil y a la que no escapaban ni siquiera los grandes jugadores. Esto provocaba que el final de cualquier periodo de fichajes se convirtiese en una subasta para ver qué equipos se beneficiaban de la benevolencia de los grandes a la hora de colocar a sus canteranos, por lo que los jugadores salían de un club para otro de forma constante sin acabar de establecerse en ninguno, incluso cambiando a mitad de temporada si las cosas no rodaban tal y como desearían.
Una característica que no es ajena a ninguna liga de mundo, ni a ningún deporte, es la capacidad fagocitadora de los equipos grandes dentro de su propia liga. Los equipos con mayor poderío económico se hacen con los servicios de los jugadores que han destacado en equipos más modestos, llegando en ocasiones a desmantelarlo (Estoril o Paços Ferreira son ejemplos adecuados en las últimas temporadas), sin olvidar que, en muchos casos, los modestos intentan mantener buenas relaciones con los grandes, en busca de alguna posible cesión proveniente de estos equipos (El Estoril vuelve a ser un buen ejemplo de ello esta temporada con Tozé o Kleber en sus filas).
La pregunta es, ¿qué necesidad real tienen los grandes en incorporar a estos jugadores? ¿lo hacen porque es un jugador válido para ellos o para que no lo incorporen sus rivales?. El problema llega cuando estos jugadores no alcanzan el nivel exigido en los equipos grandes, porque realizar el camino de vuelta, con la subida de sueldo que tiene lugar al hacer el camino de ida se antoja casi imposible, y su utilización en los grandes en escasa o, en los últimos años acaban relegados a los equipos B, por lo que estos fichajes se demuestran como inútiles. Esta misma temporada hay algunos casos como los de André Geraldes, Daniel Candeias, Ricardo o Sami, pero en años anteriores jugadores como Licá, Djalma, Carlos Eduardo, Steven Vitória, Michel, Luisinho,Tiago Rodrigues, Emidio Rafael… que o bien salen al extranjero o deben buscar acomodo, varias temporadas después, cuando son claramente conscientes de que su situación es irreversible, en equipos menores después de haber perdido dos o tres años de fútbol)
Vieirinha, una de las mayores promesas de los últimos años en Portugal que no
pudo explotar por  culpa de la difícil promoción de jugadores 

Una característica que sorprende fuera de las fronteras nacionales es la dureza de las críticas que reciben muchos jugadores que son ensalzados muy pronto y a los que, posteriormente, al no ver cumplidas esas expectativas iniciales, se les castiga con excesiva severidad por sus propios aficionados. Lo que sorprende es que cuando estos jugadores son traspasados a otros equipos europeos, el rendimiento de los mismos es más que aceptable y es entonces cuando en los medios de comunicación y en los distintos foros de internet se enorgullecen de su trabajo (Beto o Daniel Carriço llegaron a Sevilla en un periodo muy difícil en su país, Vieirinha cuando recaló en el PAOK era una de las grandes decepciones portuguesas después de lo muchísimo que prometían en sus inicios)
Y aquí se puede apreciar otra de las características más acusadas en el fútbol portugués de la última década, la sorprendente idea existente en Portugal de que vender jugadores es algo positivo para su fútbol, algo que se alaba constantemente en la prenda, que hace su labor poniendo bajo los focos a distintos jugadores, y los propios aficionados, que están siempre atentos para saber cuál es el próximo jugador que puede abandonar el equipo.
Del mismo modo que se apuntas jugadores para salir de Portugal, constantemente se filtran posibles intereses de clubs portugueses en jugadores extranjeros –hay que recalcar, el adjetivo extranjeros; a veces son jugadores de cierto prestigio a nivel europeo –el último es el jugador del Anderlecht Markovic- y en otros –los más habituales- jóvenes jugadores procedentes de Sudamérica. Con la simple consulta de los diarios deportivos desde el 22 de noviembre hasta el 10 de diciembre, pueden encontrarse las siguientes informaciones:  El FC Porto se interesa por Wallace (Grêmio), Christofer González, Douglas Coutinho (Atlético Paranaense). La Juventus ofrece 10 millones por Danilo, Herrera asociado al Dormund.
En el Benfica, United y Liverpool siguen a Salvio, Enzo Pérez a un paso del Valencia,  Gaitán interesa al Valencia, Campbell es hipótesis para enero, el Benfica sigue a Joaquín Correa (Estudiantes) y Jonathan Rodríguez (Peñarol) Mítrovic entre Benfica y FC Porto. 
Cédric interesa a disitnos equipos europeos (Dortmund, Schalke, Leverkusen, Arsenal o Besiktas), William Carvalho sigue en la mira de distintos clubs.
Por último, no se puede olvidar que múltiples representantes y empresas de representación que, dado el especial tratamiento que tienen en Portugal los jugadores brasileños, cada verano son muchísimos los jugadores del país sudamericano que ven en la Primeira liga la plataforma de aterrizaje perfecta para entrar en el fútbol europeo. Nuevamente se citan casos de gran éxito como los de Pepe o Deco, y aunque también es cierto que son muchos los jugadores brasileños que acaban encontrando en Portugal el lugar ideal para desarrollar una sólida carrera (Nilson en Guimarães, Cassio en Paços Ferreira, Evaldo, Mossoró, Paulo César, Olberdam, Vandinho, Matheus… también lo es que a lo largo de cualquier temporada es relativamente común leer que determinado jugador ha rescindido su contrato con tal o cual equipo por el que ha pasado con más pena que gloria.
En los últimos años, este fenómenos, al igual que en muchos países de Europa se ha extendido hasta otros mercados, áfrica y Sudamérica, llegados a Europa para engrosar las filas de equipos secundarios y en categorías de formación, y que en muchos casos no acaban teniendo una carrera en el fútbol profesional (basta con echar un vistazo a las distintas plantillas del CNS para comprobarlo=.
Así pues, la continua renovación de jugadores de la Primeira liga, afecta también a la segunda, principal mercado de fichajes de los modestos –cuya situación económica es equivalente a la de la Primeira liga pero en grado superior: cuando el Fatima militó en la entonces llamada liga vitalis, su presupuesto no llegaba a los cien mil euros, y se agrava todavía más en el CNS, vivero del que se nutren los equipos de la categoría de plata, que se ha creado en medio de muchas críticas por para ahorrar costes en un país en el que desde la frontera norte (Valença do Minho-Caminha) y la frontera sur (Vila-Real de Santo António) apenas hay seis horas en coche.
Este mercado persa en el que parece haberse convertido el fútbol en Portugal ofrece una cara menos amable, más allá de los rostros mediáticos que tradicionalmente acompañan al fútbol luso en los últimos años (Cristiano, Mourinho, Mendes, Pinto da Costa y el FC Porto que tantas veces se cita como ejemplo de buena gestión) y muestra la fragilidad de un sistema que debe replantearse cuál es el modelo que quiere establecer  antes de que el que tienen acabe colapsando en una liga que, en los últimos años ha visto desaparecer a distintos equipos: Salgueiros, União Leiria, sufrir lo indecible a otros, Boavista, Belenenses, Vitória Guimarães y tener a otros en situación límite, el Olhanense frente los equipos grandes que, por otra parte, tampoco tienen la estabilidad necesaria para construir proyectos sólidos que puedan mantenerse a lo largo de varias temporadas con los que competir al máximo nivel, y lo que es peor, el resto de equipos de nivel intermedio, cada vez más alejados del nivel medio europeo, lo que puede apreciarse en las competiciones europeas donde los resultados de los equipos portugueses en las que los grandes sufren para pasar a las siguientes rondas en las fases de grupos y el resto no es capaz de superarlas.
Si Portugal quiere competir con las grandes ligas europeas debe generar una estabilidad en sus equipos, con proyectos duraderos que haya que apuntalar en el mercado de fichajes y no que reconstruir. Esta dinámica tampoco es la mejor para conseguir identificación entre jugadores y sus equipos, cuando sus primeras declaraciones son para aclarar que su llegada a Portugal es sólo un paso intermedio en su carrera, ni siquiera válida en la formación de jugadores, que abandonan sus equipos sin haber adquirido la madurez necesaria para competir al máximo nivel en una exigencia mayor que el entorno más amable que, sin duda, encontrarían en Portugal. 

¡Hemos pasado las cien mil visitas!


Acabo de darme cuenta de que ya sois más de cien mil los que han pasado por aquí. Para lo poco que estoy cuidando últimamente el blog me parece algo extraordinario.
Muchas gracias a todos y sí, seguiremos viéndonos, porque esto va a seguir abierto.

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