sábado, 17 de enero de 2015

Entrenadores portugueses detrás de los focos: la vieja escuela.

José Mourinho ha sido escogido recientemente
como el mejor entrenador portugués de la historia...


Es evidente que Jose Mourinho ha capitalizado la figura del entrenador portugués en las últimas décadas, de tal forma que ha servido de inspiración a los jóvenes técnicos portugueses que tienen en el actual técnico del Chelsea un espejo en el que mirarse, y para el fútbol extranjero, que ha buscado en el país vecino a distintos técnicos de la misma escuela que el entrenador de Setúbal. Pero también es cierto que la poderosa presencia del Special One ha generado una búsqueda del próximo Mourinho que, en los últimos años, ha dejado en un segundo plano a una generación de técnicos mayores cuya carrera se acerca al final y que nunca han tenido la oportunidad de entrenar a ninguno de los tres grandes portugueses.


Pero su relación con los entrenadores portugueses no es muy cordial... 

Este grupo de entrenadores de perfil medio, incluso bajo, quizá poco conocidos para aquellos que no siguen el fútbol portugués, han sido, en cambio, el sostén del fútbol del país vecino; intérpretes de una manera de entender el juego que ha servido de base a los técnicos jóvenes y que ha formado parte de la idiosincrasia del fútbol luso hasta el día de hoy. Con el paso de los años, alguno se han ido convirtiendo en entrenadores de aliño, a los que llamar cuando es necesario formar un proyecto con un líder sólido y respetado, otros han tenido que reciclarse en entrenadores a los que recurrir en momentos críticos. Los más han tenido que salir al extranjero buscando un proyecto y un buen contrato con el que continuar su carrera, que en Portugal se había quedado literalmente sin futuro.



Actualmente, la fiebre exportadora de los clubs portugueses se ha trasladado también a los banquillos. Desde hace unos años, los equipos buscan descubrir al nuevo Mourinho o el nuevo Vilas-Boas y ofrecen continuas oportunidades a antiguos jugadores de cierto éxito –desde Domingos Pâciencia a Abel Xavier, pasando por Jorge Costa, Sá Pinto, Sérgio Conceição o Costinha, por citar distintas generaciones-, o con una carrera más discreta como jugador –Paulo Sérgio, Paulo Fonseca o Marco Silva, sin ir más lejos- que, después de completar una temporada con cierto éxito, según las exigencias de su club, dan el salto a uno de los grandes con desigual fortuna. Sí ha habido casos con cierto éxito, el de André Vilas-Boas es el más evidente, Leonardo Jardim ha cumplido allá donde ha trabajado, veremos que sucede con Vítor Pereira en Grecia, pero la mayoría de los proyectos han acabado de forma irregular. El Sporting, de hecho, se ha convertido en estas últimas temporadas en una máquina de quemar entrenadores; desde Carlos Carvalhal hasta el propio Marco Silva, pasando por Paulo Sérgio, Domingos, Sá Pinto, Oceano , incluso Abel y José Dominguez en sus equipos inferiores-. Paulo Fonseca vivió una situación en el FC Porto que no se veía desde tiempos de Víctor Fernández y en el Benfica, pese a las dudas surgidas en algún momento, no se han atrevido a poner fin al proyecto de Jorge Jesus porque no encontraban a ningún entrenador de peso para llenar el vacío que, sin duda dejaría, y dejará cuando se vaya, o mestre da tática.

Dos entrenadores mayores que supieron aprovechar su oportunidad,
y Mourinho, unión entre ellos y los jóvenes que revolucionó los pilares del fútbol luso.
Con Jesus ya no mantiene este tipo de conversaciones...
Pertenecientes a la misma generación, Jesus y Jesualdo Ferreira sí tuvieron la oportunidad en un grandes que al resto se le ha negado (superstars.kids.sapo.pt)
La referencia al entrenador encarnado no es baladí porque Jesus –que pertenece a la misma generación de todos estos técnicos, y no es el más joven, podría estar perfectamente en este listado, al igual que en su momento sucedió con Jesualdo Ferreira, si no hubiese llegado al Benfica con ¡55 años! Recibiendo –y aprovechando, claro está- una oportunidad que a los otros les ha sido negada hasta el momento. Y desde luego pocos dudan que esta etapa del Benfica, con más o menos títulos, será recordada en el futuro como la de la recuperación del amor propio del gigante lisboeta, la tan traída y llevada mística.

Así pues, considerando a Jesus un priviliegiado, es justo reconocer el mérito que tienen los siguientes entrenadores, merecedores de un bien ganado respeto después de sus dilatadas carreras pero con escaso reconocimiento a sus méritos deportivos, olvidando que el mundo del fúbol es algo más que títulos y trofeos, y que para son el sustrato necesario en toda competición para que existan estos.
Aunque, como es evidente, todos estos entrenadores tienen personalidades muy distintas –desde el fuego de Manuel Cajuda a la flema de Manuel Machado-, haciendo un somero análisis de sus estilos de juego es posible encontrar puntos en común, que son, además, los elementos con los que cualquiera definiría el estilo del fútbol portugués. Todos ellos buscan equipos equilibrados, ordenados, con mayor o menor toque según la calidad de la que dispongan en sus equipos, pero con transiciones defensa-ataque rápidas, mucha intensidad y darle libertad a los jugadores con clase de marcar las diferencias, pero sin salirse de la dinámica del resto de sus compañeros. Nda muy distinto, pues, al esquema con el que el FC Porto ha ganado sus dos copas de Europa o con el juega actualmente la selección portuguesa, haya más o menos calidad en sus jugadores.



Manuel Cajuda (Olhão 1951) es uno de los grandes clásicos del fútbol portugués. Entrenador de enorme personalidad, franco y directo a la hora de expresarse y tomar decisiones. A veces su personalidad lo mete en ciertos aprietos, pero presume de dicr lo que piensa sim ambages. Cajuda ha reclamado en distintas declaraciones una oportunidad en un grande, e incluso en la selección nacional que no lo ha llegado y, probablemente ya no lo haga ahora que cumplirá 64 añós.  Cajuda es uno de los ejemplos paradigmáticos de que resultado e influencia no siempre van unidos –sirva Vítor Pereira como opuesto al suyo, puesto que el técnico algarvío es uno de los entrenadores más respetados de Portugalpese a la falta de títulos en su palamares y, habitualmente,ha dirigido a escuadras modestas, trabajando con escasos medios y echando mano detodos los recursos para posibles para crear equipos competitivos, no siempre con fortuna, todo hay que decirlo.
Escuchar o leer a Cajuda es recibir una lección de fútbol en toda regla. La pena es que desde que comenzó su carrera en distintos equipos algarvíos sólo ha tenido cierta continuidad en los dos grandes rivales minhotos, y que en su curriculum sólo quedan clasificaciones para UEFA/Europa League, muestra palpable de la dificultad que existe en Portugal para lograr resultados fuera de los equipos dominantes.
Su futuro como entrenado en activo estará ligado, salvo sorpresa, a equipos de ligas exóticas en los que crear estructura futbolística -de acaba de firmar por un equipo de los Emiratos-, algo no muy distinto a lo que hizo en Portugal, aunque es evidente que es una situación imposible en otros países en los que se buscan sólo resultados y los entrenadores son la parte menos importante y de la que se prescinde con una facilidad pasmosa..


Manuel José (Vila Real de Santo António, 1946) El príncipe de Egipto es un caso diferente al resto, pero se le incluye en esta lista porque sus éxitos como entrenador los ha conseguido lejos del fútbol portugués, donde ha tenido mayor reconocimiento a partir de ese momento.
Al contrario que otros entrenadores de esta lista, Manuel José sí entrenó a dos equipos grandes, Benfica y Sporting. En ambos clubs coincidió con unas etapas bastante convulsas que le ayudaron más bien poco en su trabajo y precipitaron su salida. Comenzó en el Sporting, al que llegó después de haber clasificado consecutivamente a Vitória Guimarães y Portimonense para competiciones europeas –esto ha sido así toda la vida, como se puede apreciar- en el que duró poco más de una temporada, dejando, eso sí, para el recuerdo un 7-1 frente al Benfica que sigue en la historia del club. Al otro lado de la segunda circular le fue incluso peor, pues duró 21 jornadas en el 97, sustituyendo a Paulo César Autuori y dejando su puesto a Graeme Souness (con Mario Wilson como entrenador temporal entre unos y otros), por lo que es fácil suponer cuál fue su situación en A Luz. Regresaría en el año 97 con la misma falta de suerte, una vez más con el equipo sumido en una terrible crisis de identidad.
El gran logro de Manuel José tuvo lugar en su madurez, como entrenador del Al-Ahly egipcio, en el que, en dos etapas –con un paso intermedio por el Belenenses, lo que muestra la discreta consideración que tiene en Portugal-, lo ganó absolutamente todo viviendo los momentos más felices del gigante egipcio en las últimas temporadas, y también el más terrible, con la tragedia de Port-Said del año 2012, que puso fin a su etapa en el país africano.


Manuel Machado (Guimarães, 1955). el Profesor Machado, famoso por su discurso pausado y cuidado (todo lo opuesto a Jorge Jesus con el que ha tenido sus más y sus menos en los últimos años) y del que incluso existe una famosa parodia en la televisión portuguesa realizada por un conocido grupo humorístico, lleva su pragmatismo como persona al terreno de juego, creando equipo a su medida; compactos y ordenados, poco dados a tomarse alegrías ofensivas.Manuel Machado es un claro ejemplo del actual fútbol en Portugal en el que prima el equilibrio, el trabajo defensivo y transiciones rápidas arriba con libertad para los hombres de calidad.
Al igual que ocurre con Manuel Cajuda, es curioso que al analizar la carrera de muchos jugadores con cierto éxito en el mundo del fútbol, descubramos su nombre como el técnico que le dio la oportunidad de debutar, lo que es una buena muestra de su idea futbolística y de la necesidad que ha tenido de recurrir a la cantera al no tener el podería económico suficiente par fichar jugadores.
Su figura está ligada a la del Vitória Guimaraes al que entrenó en distintas etapas y, en los últimos años, al Nacional de Madeira, en el que ha creado un proyecto bastante estable dentro de la situación actual del fútbol portugués, aunque esta temporada está pasando por más problemas de los que se presuponía al comienzo de la temporada.

Nelo Vingada (Serpa, 1953). Algunos conocerán a Nelo Vingada por haber sido entrenador en categorías inferiores de Portugal pero, con la excepción de una etapa en el Marítimo, su carrera se ha realizado más en el extranjero que en su propio país. En su currículun abundan equipos de países árabes, cuyos proyectos tampoco son muy estables porque buscan resultados inmediatos (Egipto,Marruecos, Jordania...), y en los últimos años,ha entrenado en China y a la selección olímpica de Irán durante apenas un año.
En el fútbol portugés, apenas tuvo un fugaz paso por el Vitória de Guimaraes, que entonces iniciaba su progresivo descenso hacia la crisis económica que todavía sigue afectando al equipo vimaranense, además, entre dos entrenadores icónicos en los conquistadores como Manuel Cajuda y Manuel Machado, por lo que incluso ha quedado relegado.
Pero Nelo Vingada sí que posee títulos en su palmarés,con el FC Seul, ganando liga y copa coreanas despuésde muchos años de sequía en el club, al igual que con el Zamalek egipcio,interponiéndose en el sus gra dominio de sus grandes rivales del Al-Ahly


Jaime Pacheco (Paredes, 1958). El caso de Jaime Pacheco es de los más extraños dentro del fútbol portugués porque, al contrario que el resto de técnicos de este listado, el antiguo centrocampista de FC Porto sí logró un título con un equipo menor, el Boavista, en el año 2001, con un equipo que sería desmantelado posteriormente por los dos grandes. 
Sorprendentemente, ahí se acabó su ascenso en el fútbol portugués, pues sólo entrenó a las panteras en dos etapas posteriores poco afortunadas. El equipo ajedrezado no era ya el mismo club que él había llevado a Europa y es de sobra conocido el triste futuro que le esperaba. Pero tampoco otros clubs le han dado oportunidades para trabajar con la excepción de breves pasos por Vitória Guimaraes y Belenenses que no dejaron ninguna huella ni eran proyectos sólidos.
No está muy clara la razón de esta situación cuando se han dado oportunidades a entrenadores desconocidos, sin curriculum y procedentes de divisiones secundarias. Puede ser cuestión de dinero, personalidad, los tiempos del mercado... Así que Pacheco ha acabado por tener que aceptar ofertas en países extranjeros, primero China, actualmente el siempre socorrido, para los técnicos portugueses, Al-Ahly de Egipto que, por cierto, este año está muy bien posicionado en la liga al mando del técnico luso.


Henrique Calisto (Matosinhos, 1953). No es un caso tan exagerado como el de Nelo Vingada, pero su larga carrera como técnico también ha llevado a Henrique Calisto a países de lo más exóticos futbolísticamente hablando, como Vietnam, donde, curiosamente, sí encontró un poco de continuidad en una carrera marcada por la entrada y salida de distintos clubs, siempre con el Paços de Ferreira como equipo que se repite en distintas etapas.
Calisto es el típico entrenador que tiene en su currículum ascensos y salvaciones in extremis, pero cuando alguien ve una tabla histórica, no son esos los méritos que se destacan y, de hacerlo, forman parte de un nivel inferior en un análisis histórico. Pero esto parece ser lo único a lo que pueden aspirar este elenco de entrenadores a los que parecen estarles vedado mayores horizontes en su país.



Manuel Gomes, Professor Neca (Barcelos, 1951) Hace unos días, el professor Neca anunciaba su retirada definitiva de los banquillos, que no del fútbol en activo, en el que cree que todavía puede desempeñar otras actividades, digamos más de despacho. 
Después de haber pasado por distintos equipos modestos de la liga portuguesa, quizá el más importante haya sido el Vitória de Setúbal en su momento, Neca tuvo que salir al extranjero para poder trabajar; en el año 96 ya entrenaba a la selección de Angola, pocos años después lo hacía en Canadá -y el fútbol no es igual en la actualidad que hace 18 años en el país africano, tampoco en Canadá-, pasando luego por Kuwait o ser de los primeros que trabajó en la India, ahora tan de modo, cuando las condiciones laborale sy futbolísticas no eran tan benévolas ocmo en la actualidad.
¿Y en Portugal?, proyectos puntuales que recurrían a él, hombre respetado y prestigioso pero encasillado en equipos modestos que, además, necesitan reorganizarse en periodo de crisis deportiva y económica. Lógico que el professor se haya cansado de vivir como apagafuegos...



Vitor Oliveira (Matosinhos, 1953) . Si tiene usted un equipo cuyo objetivo es el ascenso a la Primeira liga, sólo hay un hombre que le garantiza el ascenso, y este es Vïtor Oliveira. Pero lo que debería ser considerado como una virtud es, a la vez, su mayor problema, porque en las últimas temporadas parece condenado a ser un entrenador ascensor.
Vítor Oliveira es otro caso extraño dentro del fútbol portugués, de hecho desde que descendió con el União Leiria en el año 2008 no ha vuelto a entrenar en la Primeira Liga después de haber recorrido distintos equipos durante la última década de los noventa y primeros años del siglo presente.

Además de sus méritos deportivos, que no se los vamos a quitar, a Queiroz
le sentaba muy bien el traje, y al contrario que a los entrenadores de esta lista,
 eso también es útil en este mundo del fútbol.

Con Vítor Oliveira surge la misma pregunta aplicable al resto de técnicos: ¿Por qué? Esa es la pregunta que todos ellos deben hacerse de forma habitual. La respuesta no es sencilla: personalidad, falta de confianza, acomodamiento en un tipo de proyectos ménores, perfil bajo, habilidades propias y de sus representantes, disposición propia, el momento de cada club,  modas, imagen, mediatismo … Dejémonos de eufemismos; ninguna de ellos es un dechado de virtudes físicas ni el estilismo es su mejor característica. Son entrenadores de la vieja escuela y estamos en la era del mediatismo. Así de simple.

Algunos podrían decir que su fútbol ha quedado caduco, que no son entrenadores modernos, que ya ha pasado su mejor época… Pero tampoco en su época tuvieron esa oportunidad, que sí han tenido técnicos mucho más mediocres y con menos recorrido que cualquiera de ellos (hagan una comprobación para confirmarlo, sobre todo, analizando los nombres extranjeros y los méritos previos que los llevaron al banquillo de los grandes) ni el fútbol que se practica hoy en día difiere tangencialmente del que ellos siguen proponiendo.

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