lunes, 5 de enero de 2015

Fichajes y traspasos en el fútbol portugués: lo que hay detrás del escaparate



* Este post fue publicado en su momento en Vavel

En los últimos años el fútbol portugués se ha convertido en un mercado en continuo movimiento en el que los jugadores de todos los equipos de la Primeira Liga se encuentran de forma constante en el escaparate. Los propios equipos, los medios de comunicación y los distintos foros de aficionados ven en esta situación un elemento sintomático de la buena salud que vive el fútbol portugués cuando, en realidad, es una muestra palpable de la complicada situación socioeconómica que vive el fútbol del país vecino.
Arrastrados por el ejemplo del FC Porto, al que de manera habitual se pone como modelo de gestión dentro del fútbol europeo, otros equipos han seguido la misma línea para maquillar sus sufridos pasivos -el Benfica en los últimos años, el Sporting en menor grado, Braga, Paços Ferreira o Nacional-, lo cual ha arrastrado a la práctica totalidad de equipos a seguir una dinámica más o menos semejante.
Uno de los casos más relevantes es el del Sporting Braga, que, de la mano de António Salvador, se ha convertido en una especie de equipo puente, con la suficiente capacidad económica como para fichar a jugadores que destacan en equipos menores, para, posteriormente, ponerlos en el mercado en busca de una plusvalía que rentabilice su inversión. Algunos les han salido muy bien: Artur, Salino, Pizzi, Elderson, Ismaily o Lima. Otros, o bien no han cumplido las expectativas  y han tenido que dejar el club, casos de Carlao, Yazalde, Joaozinho, Edinho o Nuno André Coelho,  o bien se han quedado en el club sin demostrar, en un escalón mayor de exigencia, lo que había llevado al equipo bracarense a contratarlos: Paulo Vinicius, Baiano, Sasso…  Además, el equipo arsenalista ha ido traspasado a sus jugadores importantes en distintos momentos para generar un ingreso inmediato o ahorrase, al menos, sus salarios, como Eduardo, Vandinho, Evaldo, Joao Pereira, Alberto Rodríguez o Hugo Viana.


Este plan pareció funcionan inicialmente, los gverreiros aprovecharon el bajón del Sporting para luchar hombro con hombro con los dos gigantes de la mano de Jorge Jesus primero y de Domingos Paciência y Leonardo Jardim posteriormente -siguiendo en el banquillo una política muy parecida a la de los jugadores, presentar un proyecto atractivo y facilitar la salida previo paso por caja-. Pero en las dos últimas campañas los resultado no han acompañado, y la economía tampoco, por lo que un reelegido António Salvador tuvo que hacer algunas modificaciones en su planificación y apoyarse en el omnipresente Jorge Mendes –que ya había participado en los movimientos de Pizzi y Juan Carlos, por ejemplo- para incorporar a algunas promesas brasileñas cuyos fichajes no pueden sufragar sus arcas –entre cinco y nueve coma cinco millones de euros (Matheus, Damilo y Wallace, posteriormente traspasado al Mónaco adelantando un paso a la idea previa)
Esta misma labor de equipo puente para los negocios de Jorge Mendes la  realizó las últimas temporadas el Rio Ave, con Fabinho, que ni siquiera llegó a militar en el equipo vilacondense y Felipe Augusto, traspasado este año al Valencia dejando en las arcas del equipo de Os Arcos apenas un 20% del traspaso.

Con la llegada de Godinho Lopes a la presidencia del Sporting y la salida de algunos puntales de la etapa anterior como Joao Moutinho y Miguel Veloso, el Sporting inicio una política similar a la de sus rivales fichando distintos jugadores de ligas importantes por un lado (Capel, Boulahrouz, Pranjic, Marcos Rojo, Jeffren, Onyewu, Mati Fernández, Elias, Van Wolfswinkel, Schaars y jugadores poco conocidos, como Arias, Xandão, Diego Rubio, Rinaudo, Viola o Carrillo) invirtiendo entre uno y seis millones de euros en ellos, con la idea de que se revalorizasen y acompañar una buena política económica a unos buenos resultados deportivos. Pero el proyecto fracasó estrepitosamente a todos los niveles.
 Bruno de Carvalho, actual presidente de los leoes, pese a todas las críticas vertidas contra el anterior equipo directivo no se ha apartado mucho de esa idea; los fichajes de Sarr, Silva, Gauld, Tanaka, Slavchev, Montero o Slimani son una buena muestra de ello. La llegada de Marco Silva, entrenador joven y con poco recorrido, recuerda mucho a la idea iniciada en Braga con Domingos, Jardim o actualmente Sérgio Conceiçao –no se citan estos nombres por casualidad-. Los resultados van llegando poco a poco y los jugadores del Sporting comienzan a aparecer en los rumores de traspaso de forma más o menos habitual. Este año, además del omnipresente William Carvalho, Cédric Soares, Carlos Mané o Slimani han sonado para variados clubs europeos.


El resto de equipos, en líneas generales, incluso proyectos relativamente sólidos, como los dos equipos de Madeira o el Vitória de Guimarães, al que una terrible crisis económica ha obligado a recurrir a su cantera, deben reinventarse año tras año con la incorporación de innumerables jugadores procedentes de divisiones inferiores, la liga orangina y también el Campeonato Nacional de Seniors (CNS), de distintos equipos brasileños prácticamente desconocidos en Europa (los seguidores del fútbol portugués hablan con naturalidad de equipos como el Madureira, Joinville, Corinthians Alagoano o Grêmio Anàpolis)  equipos africanos o buscar la vuelta a casa de los muchísimos jugadores portugueses en la diáspora de ligas menores por todo el mundo .

Aquí están los datos de esta temporada 14-15, elaborados por la propia página de Vavel en los se aprecian los siguientes movimientos en los equipos (No soy capaz de hacer tablas en el editor de Blogger).


Equipos Entradas                        Salidas

Benfica  21 1
FC Porto 17 19 
Sporting                                              13 12
Estoril 14
Nacional 15 11
Marítimo 14                                                   13
Vitória Setúbal                                    22 12
Académica 18                                                     9
Sporting Braga 18 24
Vitória Guimaraes 15 12
Rio Ave                                               10 18  
Arouca                                                  8 10
Gil Vicente                                          13                                                    14
Blenenses 12  15
Paços Ferreira 14 14
Moreirense 12 12
Penafiel                                             14 12
Boavista 25                                                    15

En estos números hay que tener en cuenta los jugadores que regresan de cesiones, cinco en Benfica, uno en el Oporto y teres en el Sporting, por ejemplo, y casos especiales, ya citados como el de Fabinho, que nunca jugó en Rio Ave o el del actual jugador del Granada Juan Carlos, que tampoco jugó en el Sporting Braga, poseedor de sus derechos deportivos, en cambio)
En el pasado mercado de fichajes se han producido 255 salidas de jugadores que han generado 210 millones 555 mil euros frente a las 312 llegadas que han costado 109 millones 93 mil euros. Pero, sólo siete equipos presentan en sus cuentas gastos por incorporaciones, siendo uno de ellos el caso ya citado del Sporting Braga, abonados por un fondo de inversión, y Estoril, Marítimo y Ro Ave entre los tres aportan un millón quinientos setenta mil euros. Los casi cien millones restantes pertenecen a los tres grandes de la liga. Las cuentas dejan poco lugar a la duda.
Por otro lado, más allá de las grandes estrellas portuguesas, si se comprueba el número de jugadores lusos que militan en variados equipos de múltiples ligas menores, puede apreciarse que son muchísimos los jugadores no sólo procedente de la Primeira liga sino también de divisiones inferiores, y en edad juvenil, que buscan en otros países unos contratos a los que los clubs portugueses no pueden llegar (Rumanía, Bulgaria, Azerbayán, Croacia, Polonia, Chipre, Grecia o Turquía, por ejemplo,  que futbolísticamente, y no sólo en el ranking FIFA se encuentra por debajo de la selección portuguesa)
Es evidente que todos estos movimientos dificultan la elaboración de un proyecto continuado en todos los equipos que ven como temporada a temporada dependen de sus habilidades para moverse en el mercado de fichajes y de la capacidad de su técnico para conjuntar el elenco de jugadores que se ponen a su disposición. 
La aparición de los equipos B ha puesto ciertos límites a un aspecto endogámico del fútbol portugués que era la cascada de cesiones constantes que debían “padecer” los canteranos uno vez que acabañan su etapa juvenil y a la que no escapaban ni siquiera los grandes jugadores. Esto provocaba que el final de cualquier periodo de fichajes se convirtiese en una subasta para ver qué equipos se beneficiaban de la benevolencia de los grandes a la hora de colocar a sus canteranos, por lo que los jugadores salían de un club para otro de forma constante sin acabar de establecerse en ninguno, incluso cambiando a mitad de temporada si las cosas no rodaban tal y como desearían.
Una característica que no es ajena a ninguna liga de mundo, ni a ningún deporte, es la capacidad fagocitadora de los equipos grandes dentro de su propia liga. Los equipos con mayor poderío económico se hacen con los servicios de los jugadores que han destacado en equipos más modestos, llegando en ocasiones a desmantelarlo (Estoril o Paços Ferreira son ejemplos adecuados en las últimas temporadas), sin olvidar que, en muchos casos, los modestos intentan mantener buenas relaciones con los grandes, en busca de alguna posible cesión proveniente de estos equipos (El Estoril vuelve a ser un buen ejemplo de ello esta temporada con Tozé o Kleber en sus filas).
La pregunta es, ¿qué necesidad real tienen los grandes en incorporar a estos jugadores? ¿lo hacen porque es un jugador válido para ellos o para que no lo incorporen sus rivales?. El problema llega cuando estos jugadores no alcanzan el nivel exigido en los equipos grandes, porque realizar el camino de vuelta, con la subida de sueldo que tiene lugar al hacer el camino de ida se antoja casi imposible, y su utilización en los grandes en escasa o, en los últimos años acaban relegados a los equipos B, por lo que estos fichajes se demuestran como inútiles. Esta misma temporada hay algunos casos como los de André Geraldes, Daniel Candeias, Ricardo o Sami, pero en años anteriores jugadores como Licá, Djalma, Carlos Eduardo, Steven Vitória, Michel, Luisinho,Tiago Rodrigues, Emidio Rafael… que o bien salen al extranjero o deben buscar acomodo, varias temporadas después, cuando son claramente conscientes de que su situación es irreversible, en equipos menores después de haber perdido dos o tres años de fútbol)
Vieirinha, una de las mayores promesas de los últimos años en Portugal que no
pudo explotar por  culpa de la difícil promoción de jugadores 

Una característica que sorprende fuera de las fronteras nacionales es la dureza de las críticas que reciben muchos jugadores que son ensalzados muy pronto y a los que, posteriormente, al no ver cumplidas esas expectativas iniciales, se les castiga con excesiva severidad por sus propios aficionados. Lo que sorprende es que cuando estos jugadores son traspasados a otros equipos europeos, el rendimiento de los mismos es más que aceptable y es entonces cuando en los medios de comunicación y en los distintos foros de internet se enorgullecen de su trabajo (Beto o Daniel Carriço llegaron a Sevilla en un periodo muy difícil en su país, Vieirinha cuando recaló en el PAOK era una de las grandes decepciones portuguesas después de lo muchísimo que prometían en sus inicios)
Y aquí se puede apreciar otra de las características más acusadas en el fútbol portugués de la última década, la sorprendente idea existente en Portugal de que vender jugadores es algo positivo para su fútbol, algo que se alaba constantemente en la prenda, que hace su labor poniendo bajo los focos a distintos jugadores, y los propios aficionados, que están siempre atentos para saber cuál es el próximo jugador que puede abandonar el equipo.
Del mismo modo que se apuntas jugadores para salir de Portugal, constantemente se filtran posibles intereses de clubs portugueses en jugadores extranjeros –hay que recalcar, el adjetivo extranjeros; a veces son jugadores de cierto prestigio a nivel europeo –el último es el jugador del Anderlecht Markovic- y en otros –los más habituales- jóvenes jugadores procedentes de Sudamérica. Con la simple consulta de los diarios deportivos desde el 22 de noviembre hasta el 10 de diciembre, pueden encontrarse las siguientes informaciones:  El FC Porto se interesa por Wallace (Grêmio), Christofer González, Douglas Coutinho (Atlético Paranaense). La Juventus ofrece 10 millones por Danilo, Herrera asociado al Dormund.
En el Benfica, United y Liverpool siguen a Salvio, Enzo Pérez a un paso del Valencia,  Gaitán interesa al Valencia, Campbell es hipótesis para enero, el Benfica sigue a Joaquín Correa (Estudiantes) y Jonathan Rodríguez (Peñarol) Mítrovic entre Benfica y FC Porto. 
Cédric interesa a disitnos equipos europeos (Dortmund, Schalke, Leverkusen, Arsenal o Besiktas), William Carvalho sigue en la mira de distintos clubs.
Por último, no se puede olvidar que múltiples representantes y empresas de representación que, dado el especial tratamiento que tienen en Portugal los jugadores brasileños, cada verano son muchísimos los jugadores del país sudamericano que ven en la Primeira liga la plataforma de aterrizaje perfecta para entrar en el fútbol europeo. Nuevamente se citan casos de gran éxito como los de Pepe o Deco, y aunque también es cierto que son muchos los jugadores brasileños que acaban encontrando en Portugal el lugar ideal para desarrollar una sólida carrera (Nilson en Guimarães, Cassio en Paços Ferreira, Evaldo, Mossoró, Paulo César, Olberdam, Vandinho, Matheus… también lo es que a lo largo de cualquier temporada es relativamente común leer que determinado jugador ha rescindido su contrato con tal o cual equipo por el que ha pasado con más pena que gloria.
En los últimos años, este fenómenos, al igual que en muchos países de Europa se ha extendido hasta otros mercados, áfrica y Sudamérica, llegados a Europa para engrosar las filas de equipos secundarios y en categorías de formación, y que en muchos casos no acaban teniendo una carrera en el fútbol profesional (basta con echar un vistazo a las distintas plantillas del CNS para comprobarlo=.
Así pues, la continua renovación de jugadores de la Primeira liga, afecta también a la segunda, principal mercado de fichajes de los modestos –cuya situación económica es equivalente a la de la Primeira liga pero en grado superior: cuando el Fatima militó en la entonces llamada liga vitalis, su presupuesto no llegaba a los cien mil euros, y se agrava todavía más en el CNS, vivero del que se nutren los equipos de la categoría de plata, que se ha creado en medio de muchas críticas por para ahorrar costes en un país en el que desde la frontera norte (Valença do Minho-Caminha) y la frontera sur (Vila-Real de Santo António) apenas hay seis horas en coche.
Este mercado persa en el que parece haberse convertido el fútbol en Portugal ofrece una cara menos amable, más allá de los rostros mediáticos que tradicionalmente acompañan al fútbol luso en los últimos años (Cristiano, Mourinho, Mendes, Pinto da Costa y el FC Porto que tantas veces se cita como ejemplo de buena gestión) y muestra la fragilidad de un sistema que debe replantearse cuál es el modelo que quiere establecer  antes de que el que tienen acabe colapsando en una liga que, en los últimos años ha visto desaparecer a distintos equipos: Salgueiros, União Leiria, sufrir lo indecible a otros, Boavista, Belenenses, Vitória Guimarães y tener a otros en situación límite, el Olhanense frente los equipos grandes que, por otra parte, tampoco tienen la estabilidad necesaria para construir proyectos sólidos que puedan mantenerse a lo largo de varias temporadas con los que competir al máximo nivel, y lo que es peor, el resto de equipos de nivel intermedio, cada vez más alejados del nivel medio europeo, lo que puede apreciarse en las competiciones europeas donde los resultados de los equipos portugueses en las que los grandes sufren para pasar a las siguientes rondas en las fases de grupos y el resto no es capaz de superarlas.
Si Portugal quiere competir con las grandes ligas europeas debe generar una estabilidad en sus equipos, con proyectos duraderos que haya que apuntalar en el mercado de fichajes y no que reconstruir. Esta dinámica tampoco es la mejor para conseguir identificación entre jugadores y sus equipos, cuando sus primeras declaraciones son para aclarar que su llegada a Portugal es sólo un paso intermedio en su carrera, ni siquiera válida en la formación de jugadores, que abandonan sus equipos sin haber adquirido la madurez necesaria para competir al máximo nivel en una exigencia mayor que el entorno más amable que, sin duda, encontrarían en Portugal. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...