lunes, 25 de mayo de 2015

Danilo Pereira (Galiciables XXX )


Danilo Pereira es un excelente ejemplo de lo que sucede en Portugal con algunos jugadores que optan por poner fin a su etapa de formación de forma precipitada y las circunstancias los obligan a dar un paso atrás para completar dicha formación hasta que maduran jugando en un equipo competitivo, en el que se sienten importantes y junto al que pueden ir evolucionando y creciendo deportivamente.
De ascendencia guineana, Danilo se formó en el Benfica, pero abandonó el equipo encarnado llamado por el nombre -lo que son las cosas con elpaso del tiempo- del Parma, que le ofrecía dinero y jugar en la Serie A. El contrato era el que era, pero el jugador estaba verde para el equipo parmesano, que lo cedió a Aris primero y a Roda, después. Holanda no parecía un mal lugar para crecer, pero la carrera del lusoguineano no parecía despegar, y en la Emilia-Romagna acabaron por rescindir su contrato, con lo que llegó a Funchal libre dispuesto a reiniciar el camino que, quizá, debería haber seguido desde el principio.
No es sencillo para un jugador joven dar el salto desde las categorías inferiores al primer equipo -no sucede únicamente en Portugal-. Un equipo grandes es un escaparate extraordinario para darse a conocer, pero incluso siendo muy bueno, es más dificil dar el salto al primer equipo en la trinidad de grandes portugueses que en Setúbal, Guimaraes, Marítimo o Paços, por citar alguno de los equipos que en los últimos años acuden a la formación como modus vivendi. Pero un grande viste mucho, y ya desde etapa juvenil se conocen los nombres de distintos jugadores, mientras que en cualquier otro equipo hay que llegar al primer equipo, para empezar, y demostrar algunas cosas cuando juegas para que los medios de comunicación comiencen a hacerse eco de ese jugador.
Otra solución es salir a cualquier equipo grande, la liga inglesa es el destino más habitual, pero una vez allí la situación se repite y han sido muy pocos, por no decir ninguno, los jugadores portugueses que llegados desde los equipos inferiores han acabado jugando en el primer equipo (Rony Lopes ha jugado en el City, pero de momento no ha formado parte ni de la primera plantilla de forma definitiva).




Danilo forma parte de esta generación desorientada, que despunta muy pronto en Portugal, que es reclutada por los buenos sueldos del extranjero, pèro que no acaba de tener una formación ortodoxa para iniciar de forma natural su carrera en el fútbol profesional.
En Madeira, poco a poco se fue haciendo un hueco en un equipo que siempre cumple y año a año se mantiene en una segunda línea de equipos en la clasificación, sin poder luchar con los grandes, pero siempre dificultando en sus enfrentamientos directos. Al Marítimo le falta cierta regularidad en sus temporadas, siempre tiene algún bache que solventan con una racha de aprtidos sin derrotas, pero que acaba pasándole factura de algún modo, de tal modo que sus jugadores también combinan momentos brillantísimos con otros más discretos.



Danilo es la piedra angular del centro del campo de os leoes do Almirante Reis, no se dejen engañar por su apariencia, es corpulento, pero no es un tronco, y sabe juega muy bien con el cuerpo, amagando y moviéndose con soltura. Si procede ir al choque, no lo duda, pero también salir de situaciones comprometidas con el balón en los pies.
Siendo un trinco de raíz, un mediocentro al uso en castellano, no es un jugador posicional estricto, con movimientos horizontales, sino que se descuelga de forma habitual llegando a la frontal del área. Claro que en el Marítimo juega con otros jugadores relativamente posicionales, lo que le permite animarse ofensivamente sabiendo que tiene las espaldas cubiertas. Es un jugador potente, físico, y eso le resuelve muchos problemas cuando está en buena forma. Suele atreverse a tirar desde larga distancia, aunque arma la pierna con cierta lentitud.



Evidentemente, en el balón parado es un valladar, ofensivamente siempre acaba facturando cerca de la media docena de goles. Defensivamente es el primera en ir al salto por los balones en largo con el delantero rival, y si se tercia apoya a los centrales, pero defensivamente, en ocasiones, es un poco ortopédico a la hora de posicionarse con el rival en carrera, por lo que acaba interrumpiendo el juego.
Dependiendo del entrenador que tenga, puede aprovechar su fortaleza para el juego de ataque, estilo Pape Diop en el Levante, que a mí es cojmo más convence, dentro de la estructura del Maritimo, claro está, que es en el equipo en el que lo veo, o dejarlo como eje de contención, que se aplica muy bien a un equipo de esa índole porque Danilo no es un jugador dinámico en el sentido de abrir juego con velocidad, girar y poner el balón a veinte metros, sin que tampoco sea el típico mediocentro del pasecito a un metro y movimiento escalonado, sino más bien de arranque ofensivo e inicio de la transición.



En Portugal lo ven como sustituto de William Carvalho, lo que suena un poco extraño porque es mayor que el jugador internacional del Sporting, pero no deja de ser un jugador de ese corte. De hecho, su nombre se ha asociado al Sporting cuando William parecía más lejos de Alvalade que ahora mismo, y al Benfica en los últimos meses, en esa carrera infinita que tienen los encarnados por fichar trincos (además de los que tienen en plantilla, Pele ya está encaminado y Jesus siempre puede adaptar algo)

Por supuesto, el rendimiento de un jugador depende de que esté al mismo nivel de forma, y que se sienta cómodo en el estilo del equipo, e importante en el mismo. Para que Danilo repita, o mejore, su rendimiento en el Marítimo, si finalmente sale de la isla, habrá que acomodarlo en un equipo en el que pueda sacar lo mejor de sus interesantísimas cualidades.

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