sábado, 16 de mayo de 2015

Luces y Sombras de Lopetegui en el FC Porto (III Estilo y Rendimiento)



 Jesualdo Ferreira modeló el FC Porto como un equipo sólido, compacto, agresivo y letal en ataque con unas transiciones ofensivas muy rápidas que buscaban llegar a la portería contraria en pocos pases. Así expresado parece fácil, y el Oporto multicampeón credo por el técnico de Mirandela era un excelente ejemplo de pragmatismo futbolístico con muchos destellos de calidad ofensiva -fútbol contemporáneo, equilibrado, trabajado, intenso y con unos jugadores ofensivos que marcaban la diferencia: Lisandro, Hulk, Quaresma, Falcao, James ya en época de Villas Boas, que potenció sus virtudes, sin tocar las líneas maestras de su antecesor.
Vitór Pereira, con todo lo que se le atizó en Portugal, tuvo la habilidad de no tocar nada. Es cierto que no le dio personalidad alguna al equipo, pero sobre el papel su trabajo es impecable y difícilmente mejorable,y los aficionados oportistas se acordaron de él durante la fracasada etapa de Paulo Fonseca, que y fue tan mala como algunos quisieron vender ni el técnico nacido en Mozambique era tan mal entrenador como parecía, pero desde el palco se consideró que un estilo había muerto y que el equipo necesitaba un cambio.
Y aquí aparece Lopetegui, pero algo me hace sospechar que la llegada del técnico de Asteasu no venía marcada únicamente por sus logros con las selecciones inferiores de España (ayudado, recordemos, por unas generaciones de jugadores con una calidad extraordinaria) sino también por el juego dinámico de su gran rival a las órdenes de Jorge Jesus. Por si hay algún despistado, hay que aclarar que antes de la llegada de Paulo Fonseca el nombre que se barajó para hacerse cargo del vestuario del dragao fue el de ... ¡Jorge Jesus!.


Lopetegui pretende instaurar su estilo de juego en Oporto, y sus jugadores se proponen seguirlo. Proponer buen fútbol atrae a todo el mundo, llevarlo a cabo es otro cantar. 
Inicialmente el equipo presenta jugadores para adaptarse al nuevo estilo; un grupo de trequartistas con calidad para mover el balón: Óliver, Quintero, Herrera, jugadores que sin ser nada del otro mundo saben tocar el balón como Evandro o Casemiro, unas andas que mezclan fuerza y técnica: Tello, Brahimi o Quaresma, laterales muy largos y con buena técnica y Jackson, siempre Jackson, con sus más de 20 goles asegurados.,, Pero las cosas no están saliendo como esperaban, porque Oporto no es una plaza en la que se acepte no ganar dos años seguidos. En los últimos años el Benfica de Jorge Jesus sí ha roto la brutal hegemonía de los dragões una vez, pero no dos seguidas, y menos sin ganarles ningún partido como sucede este año, y menos al Benfica menos potente de la era Jesus que no ha conseguido sacar el rendimiento deseado a los jugadores que llegaron para cerrar las vías de agua que abre cada periodo de traspasos.



A los dragões les ha faltado un puntito para cerrar partidos y otro para dominar los partidos con solvencia. Lopetegui intenta trasladar una concepción del fútbol sobre la que se ha debatido mucho en estos últimos años: si está en crisis, si depende de los grandes jugadores, si la posesión sin definición no sirve de nada, si es un camelo ofensivo cuando no deja de ser un estilo defensivo, si es fútbol horizontal, si el tiki taka ha muerto y los resultados de las distintas selecciones españolas lo demuestran...- en el país del pragmatismo, la raza, la entrega y la táctica. Portugal siempre me ha recordado muchísimo a la España de mi infancia, a la España de la furia, con gladiadores muy aseados técnicamente y dos o tres jugadores de enorme clase a los que siempre les pasaba algo para conseguir títulos (malos cruces, penaltis, malos arbitrajes, una ocasión enorme desaprovechada o simple mala suerte en el mejor partido del campeonato).
Lo más difícil para un equipo es saber a qué juega. Yo recuerdo al FC Porto más o menos igual en estas décadas. No se trata de negar la idea de fútbol de Lopetegui sino la de adaptarse a la idiosincrasia de un equipo que en Portugal ha sido una máquina: presión, repliegue, verticalidad. Ese es el Oporto que ha conseguido los títulos europeos, el de Artur Jorge con Quim, André, Sousa y Magalhães en la medular, dejándoles la maga a Futre y Madjer; el Mourinho con Costinha, Maniche y Deco, y el Villas-Boas con Guarín, Fernando, Moutinho y arriba Falcao y Hulk... La actual plantilla de Lopetegui nio tiene ni los mimbres futbolísticos para mantener la esencia de este estilo ni el entrenador guipozcoano ha sabido tampoco conseguir que los Herrero, Quintero y Óliver dominen los partidos con el juego que pretendía imponer en el equipo.



La solución o, para ser exacto, las opciones que hay en el club son tres y, advertimos que en el barrio das Antas no es muy habitual que un entrenador sobreviva a una:temporada en blanco:

1- Lopetegui no sigue.
2- Lopetegui continúa y, ahora que ya debería saber qué es el FC Porto, qué significa en Portugal y qué tiene que hacer, ficha jugadores del nivel adecuado -y no medianías- para adaptar su estilo con solvencia.
3- Lopetegui asume el estilo á moda do FC Porto y se adapta a él.

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