sábado, 8 de agosto de 2015

André Silva (FC Porto) (Promesas emergentes VIII)


André Miguel Valente da Silva
6-XI-95, Gondomar
FC Porto
Delantero

En las últimas décadas, desde la retirada de Pauleta que tampoco era un nueve de área rematador, sino un delantero más versátil, el fútbol portugués ha buscado desesperadamente un 9 puro que se ajustase a los mismos parámetros de calidad que el equipo nacional tenía en otras posciones ofensivas. Así, han pasado por la selección de las quinas con peor o mejor fortuna, pero nunca aprovechando sus cualidades al máximo y siempre con la espada de Damocles encima, Helder Psotiga, Hugo Almeida, Eder… Mientras que en los distintos equipos se iban quemando jugadores que destacaban en las selecciones inferiores o en la liga local, pero que nunca acabaron de romper: Nelson Oliveira, en los últimos tiempos o Yazalde, Makukula, Orlando Sá… en épocas anteriores.
La búsqueda continúa, por supuesto, y el nuevo candidato, André Silva, tiene unas cualidades más que prometedoras para asumir la responsabilidad de convertirse en el delantero de referencia del fútbol portugués si consigue dar el salto al primer equipo o a la primera liga y rompe todo lo que ha apuntado en categorías y divisiones inferiores.




Para los que gusten de los números y estadísticas, aquí, sin ir más lejos, puede encontrar los números del jugador en los últimas temporadas. Los que creemos que los números se maquillan y no son más que una referencia superficial a la que no deberíamos agarrarnos, nos dejamos llevar por lo que el jugador tiene, y es instinto. Eso es lo que distingue a André Silva de otros delanteros,   del delantero típico portugués, jugador de esfuerzo y brega, de choque constante con las defensas rivales, que a la hora de definir necesitaba tres o cuatro oportunidades para meter un gol. André Silva tiene ese intangible que le hacen estar en el sitio adecuado, en el momento justo y con el acierto preciso para definir ante la portería rival.



En su carrera en el FC Porto, al ir superando las franjas de edad correspondientes se ha encontrado con Gonçalo Paciencia como tapón. Lo que en otra época sería válido para conformar una dupla complementaria; un jugador más fijo y otro con más movilidad, en el fútbol actual son competencia directa como nueves. El hijo de Domingos, que tiene muchas cosas de su padre, envió al Gondomarense a la posición en la que inició su carrera (de hecho, entonce lo comparaban con Deco), más lejos del área en la que su físico y sus cualidades técnicas le han dado una posición privilegiada. Diestro, maneja los dos pies, cambia de ritmo a la hora de fabricarse la jugada aguanta la carrera y el choque frente a los centrales rivales y, su gran virtud, aparece siempre en la línea de pase definitiva. Con poco es capaz de fabricar un gol, como los grandes nueves.



Y volvemos al comienzo, la fiebre por buscar un 9 en Portugal, por la razón que sea, coincide con la manía de mover a banda a cualquier jugador que posea cierta habilidad técnica. Sea por la presencia de Paciência o por ese hábito, André Silva se ha vista movido a banda, cuando le toca jugar como 9 casi siempre ha marcado bien sea en la selección sub 19, sub 20, junto a otras joyas como Gonçalo Guedes,  participando mucho en el juego y sin dejar de cumplir con la idea de trabajo y brega típica del delantero portugués. Por supuesto le faltan cosas, muchas, tiene 20 años, tiene que participar más del juego del equipo, continuar la jugada, mirar hacia atrás, aunque pueda resultar una idea contraria a lo antes afirmado. Tiene condiciones para combinar, para decidir la mejor opción, para ser un rematador y algo más que un rematador.

El FC Porto tiene un delantero para muchos años, André silva tiene la virtud de poseer cualidades comunes a lo que en su momento fueron Rui Barros y Domingo, pero con cuerpo, movimientos y espíritu de nueve puro.




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